Homosexualidad en los vampiros II

VN:F [1.9.22_1171]
Rating: 5.0/5 (2 votes cast)

Como decíamos ayer la historia de la homosexualidad en los vampiros tiene un origen temprano, pero su desarrollo posterior no es por ello menos importante; los que quieran leer la primera parte pueden encontrarla aquí. Continuamos con el análisis de las siguientes obras:

El retrato de Dorian Gray (1890)

The Picture of Dorian Gray” de Stanislav Plutenko, 1996.

Si bien Dorian Gray nunca ha sido considerado un vampiro posee ciertas características que inspirarán relatos vampíricos posteriores: una maldición convierte a un hombre en un ser inmortal dotado de una cautivadora belleza y una gran habilidad de persuasión, siendo la seducción uno de los elementos más recurrentes dentro de la novela. Por supuesto las críticas no tardaron en llegar, el libro ganó cierta notoriedad por calificativos tales como ‘empalagoso’, ‘nauseabundo’, ‘afeminado’, ‘sucio’ y ‘contaminante’. Esto tuvo mucho que ver con los tintes homoeróticos de la novela, que causaron gran impacto entre los críticos de la época victoriana. Tal es así que Oscar Wilde reeditó su contenido posteriormente, suavizando, o censurando, ciertas escenas. El Daily Chronicle del 30 de junio de 1890 mencionaba que la novela de Wilde tenía «un elemento […] que mancharía cada mente joven que se pusiera en contacto con ella.» A pesar de que este elemento no es nombrado explícitamente, de nuevo el homoerotismo, especialmente en la primera edición, parece ser probablemente el tema aludido. Como veremos a continuación la fascinación que siente Basil hacia Gray, así como la respuesta de éste, muy difícilmente pueden interpretarse como una simple amistad:

Dorian, desde el momento en que te conocí, tu personalidad ejerció sobre mí la más extraordinaria influencia. Me sentí dominado, alma, cerebro y fuerza, por ti. Tú te convertiste para mí en la encarnación de ese ideal invisible, cuyo recuerdo nos persigue a los artistas como un sueño inefable. Te adoré. Me sentía celoso de todo aquel a quien dirigías la palabra. Necesitaba tenerte todo para mí solo. No me sentía feliz más que cuando estabas conmigo.

—Confesión de Basil a Dorian. El retrato de Dorian Gray.

Tuvo un estremecimiento, y por un instante sintió no haber dicho a Basil la verdadera razón por la que deseaba ocultar el retrato. Basil le habría ayudado a resistir la influencia de Lord Henry, y las influencias, todavía más perniciosas, de su propia naturaleza. En el amor que le tenía -pues realmente era amor- nada había que no fuese noble y espiritual. No era la simple admiración física de la belleza que nace de los sentidos, y se extingue con el cansancio de éstos.

—Pensamientos de Dorian sobre Basil. El retrato de Dorian Gray.

Sobre la homosexualidad del autor poco se puede discutir. Como muchos otros artistas de la época, Oscar Wilde, mantuvo una doble vida.  No se rechaza la idea de que Stoker y Wilde hubieran sido amantes, de lo que no cabe duda era de su buena amitad, que perduró, incluso, cuando Wilde fue detenido y enviado a prisión.

Lord Alfred Douglas (1870 – 1945)

La relación más famosa de Wilde, y el principal motivo por el que éste fue arrestado, es la que mantuvo con el escritor y poeta Alfred Douglas, hijo de John Sholto Douglas, marqués de Queensberry, y conocido por ser el creador de las reglas dentro del boxeo moderno (más información aquí). Cuando John descubrió la relación homosexual de su hijo, insultó públicamente a Wilde con una nota dejada en el club que el escritor irlandés frecuentaba. La nota, la tarjeta de visita del Marqués, llevaba impresa la siguiente frase: «For Oscar Wilde posing as a somdomite» (Traducción aproximada: ‘Para Oscar Wilde, que alardea de sodomita). Wilde denunció, acto seguido, a Queensberry por difación e injurias. La confrontación fue violentándose y algunos creen que Alfred Douglas animó a Wilde a enfrentarse con su propio padre. Wilde a su vez fue acusado de «grave indecencia«, un eufemismo de la época para referirse a la homosexualidad pública o privada, por ello fue llevado a juicio, el cual perdió y se convirtió en uno de los mayores escándalos de la sociedad de la época. Como curiosidad, uno de los poemas de Douglas, «Dos amores«, fue utilizado en el proceso contra Wilde. Dicho poema termina con la siguiente frase: «the love that dare not speak its name» (el amor que no se atreve a decir su nombre). Esta sentencia ejemplificante tuvo mucha repercusión y propició un recrudecimiento de la intolerancia sexual no sólo en Gran Bretaña, sino también en el resto de Europa: muchos artistas homosexuales sufrieron represalias y algunos debieron emigrar fuera de su país. Desengañado con la sociedad inglesa y arruinado material y espiritualmente, Oscar Wilde abandonó definitivamente la prisión en mayo de 1897:

—¿Ha comprendido usted bien qué cosa tan admirable es la piedad? Por mi parte, doy gracias a Dios todas las noches —sí, de rodillas doy gracias a Dios— por habérmela hecho conocer. Yo entré a la prisión con un corazón de piedra y pensando tan sólo en mi placer; pero, ahora mi corazón se ha roto… y la piedad ha entrado en él. Ya sé que la cosa más grande y más hermosa del mundo es la piedad. Y he aquí por qué no puedo guardar rencor a quienes me condenaron, ni a nadie; pues sin ellos yo no habría conocido todo esto.
—Oscar Wilde en conversación con Frank Harris

A su salida de prisión, retomó la amistad con Douglas y se reunieron en agosto de 1897. Y, como no, la reunión fue desaprobada por los amigos y familiares de ambos. Es más, la mujer de Wilde, Constance, rehusó volver a encontrarse con él y le prohibió ver a sus hijos, aunque le siguió mandando dinero y nunca se divorciaron. Robert Sherald, amigo de la pareja, trabajó para la reconciliación de Oscar y Constance, e inmediatamente recibió una carta de Lord Alfred Douglas amenazándole con matarle como a un perro si, por culpa suya, llegaba a perder la amistad del poeta. Wilde y Douglas vivieron juntos unos meses al final de 1897, cerca de Nápoles hasta que la amenaza de sus respectivas familias de cortarles los fondos terminó por separarles. Wilde pasó el resto de su vida en París, en donde vivió bajo el nombre falso de Sebastián Melmoth.

Drácula (1897)

Sin lugar a dudas el opus magnum dentro de las novelas dentro del género de vampiros es Drácula de Bram Stoker. La novela de terror ha convertido a su protagonista en el vampiro humano más famoso. Se dice que el escritor se basó en las conversaciones que mantuvo con un erudito húngaro Arminius Vámbéry y que éste fue quién le habló de Vlad Draculea. La novela, escrita a modo epistolar, presenta otros temas como el papel de la mujer en la época victoriana, la sexualidad, la inmigración, el colonialismo o el folklore. Oscar Wilde dijo sobre ella que era «la novela más hermosa jamás escrita».

La relación de Bram Stoker con Wilde siempre ha sido motivo de polémicas. Talia Schaffer escribió sobre ello en «A Wilde desire took me«:

Recientes tratamientos sobre la novela de Bram Stoker analizan su desesperación homoerótica, el deseo inconsciente, y los traumas profundamente arraigados. Sin embargo, ningún crítico reconoció que Stoker comenzara a escribir Drácula un mes después de que su amigo, rival y compatriota, Oscar Wilde, fuera condenado por el delito de sodomía. La influencia de Wilde en Stoker ha sido pasada por alto porque gran parte de la información sobre la biografía de Stoker, ha desaparecido. Desconociendo la corrosiva relación de Stoker con Wilde, los críticos carecen de un contexto para analizar el efecto de Wilde: un terremoto que desestabilizó el frágil y cuidadosamente elaborado mecanismo mediante el cual Stoker aniquiló sus deseos. La minuciosa eliminación del nombre de Wilde de todos sus textos publicados (y sin publicar), dan al lector la impresión de que Stoker era felizmente ignorante de la existencia de Wilde. Nada podría estar más lejos de la verdad. Los dos hombres tuvieron una íntima y variada historia durante, por lo menos, veinte años […] Las tachaduras de Stoker se pueden leer sin mucha dificultad; utilizan un código reconocible que, por supuesto, fue elaborado para ser roto. En los textos acerca de Wilde, Stoker abarrota de lagunas los lugares donde el nombre de Wilde debería aparecer con términos como ‘degeneración’, ‘reticencia’, ‘discreción’ y las referencias al arresto policial del autor. Drácula explora el miedo y la ansiedad de Stoker como un homosexual reprimido durante el juicio a Oscar Wilde. La novela es generalmente considerada como la única obra exitosa de Stoker, entre muchas chapuzas, ya que construyó un perdurable mito del terror moderno; independientemente de la utilidad de esta distinción canónica, su aceptación continua no registra una reconocible diferenciación de afectación proveída por Drácula. Esta tonalidad peculiar de horror se deriva de las emociones de Stoker en ese momento único en la historia homosexual.

Sir Henry Irving (1838 - 1905). Primer actor en ser nombrado Caballero de la Excelentísima Orden del Imperio Británico.

Sir Henry Irving (1838 – 1905). Primer actor nombrado Caballero de la Excma. Orden del Imperio Británico.

Como ya ocurriera con «El vampiro» de Polidori, el Drácula victoriano, parece, estuvo inspirado en alguien a quien el escritor admiraba y odiaba, el actor Henry Irving. Stoker conoció a Irving cuando ejercía de crítico teatral para una gaceta, Dublin Evening Mail, propiedad de Sheridan Le Fanu, de quien ya hablamos en la primera edición de esta entrada, y cuya obra Carmilla influyiría mucho en la obra posterior de Stoker. La crítica que escribió sobre la interpretación de Irving debió de agradar al actor puesto que lo invitó a cenar a la habitación de su hotel. Fruto de este encuentro se forjó una relación inseparable entre ambos que llevó a Irving a proponerle la dirección de su teatro, el Lyceum Theatre. Bram Stoker se trasladó a Londres para convertirse en el apoderado, secretario y administrador de su ídolo Irving que, desde entonces, dominó su vida por completo. Poco antes de abandonar Dublín, se casó con Florence Malcome, que había sido novia de Oscar Wilde.

Stoker trabajó veintisiete años al servicio de Irving y transformó el Lyceum en el teatro más lujoso del Imperio británico. Demostró ser un magnífico gestor a pesar de mantener unas tormentosas relaciones con su empresario, salpicadas de emotivas reconciliaciones. El trato de Irving hacia Stoker siempre fue de cierto desprecio y humillación, lo que el mismo escritor asumía gustosamente, aunque se proveía de pequeños desahogos literarios donde describía personajes víctimas de su divismo, gran narcisimo e, incluso, claras tendencias criminales. Las giras por América le brindaron la oportunidad de conocer al poeta Walt Whitman, su gran maestro y guía espiritual, y de entablar amistad con Mark Twain. Las vidas de Drácula y Jonathan Harker son reflejo de las vidas de Stoker e Irving y la relación existente entre ambos. Drácula tuvo un éxito inmediato y proporcionó reputación e ingresos a Stoker, pero el sueño de éste era que su muso (Irving) interpretara el papel de Drácula en una obra adaptada por el mismo Stoker. Irving nunca aceptó este encargo de su vasallo a pesar que la obra se produjo en el Lyceum. Bram Stoker murió de sífilis y arruinado el 20 de abril de 1912.

Sin duda la repercusión de los sucesos concernientes al juicio y encarcelamiento de Wilde, así como de la situación de represión  posterior que se generó en Europa a raíz del mismo, influyeron notablemente en la obra de Stoker. Las referencias homoeróticas dentro de Drácula son escasas y del todo sutiles, aunque no por ello despreciables:

«Fui consciente de la presencia del conde, y de su existencia como envuelto en una tormenta de furia. Al abrirse mis ojos involuntariamente, vi su fuerte mano sujetando el delicado cuello de la mujer rubia, y con el poder de un gigante arrastrándola hacia atrás, con sus ojos azules transformados por la furia, los dientes blancos apretados por la ira y sus pálidas mejillas encendidas por la pasión. […] Con un fiero movimiento de su mano, lanzó a la mujer lejos de él, y luego gesticuló ante las otras como si las estuviese rechazando; era el mismo gesto imperioso que yo había visto se usara con los lobos. En una voz que, aunque baja y casi un susurro, pareció cortar el aire y luego resonar por toda la habitación, les dijo:
—¿Cómo se atreve cualquiera de vosotras a tocarlo? ¿Cómo os atrevéis a poner vuestros ojos sobre él cuando yo os lo he prohibido? ¡Atrás, os digo a todas! ¡Este hombre me pertenece! Cuidaos de meteros con él, o tendréis que véroslas conmigo.
La muchacha rubia, con una risa de coquetería rival, se volvió para responderle:
—Tú mismo jamás has amado; ¡tú nunca amas!

[…]

Desperté en mi propia cama. Si es que no ha sido todo un sueño, el conde me debe de haber traído en brazos hasta aquí. Traté de explicarme el suceso, pero no pude llegar a ningún resultado claro. Para estar seguro, había ciertas pequeñas evidencias, tales como que mi ropa estaba doblada y arreglada de manera extraña. Mi reloj no tenía cuerda, y yo estoy rigurosamente acostumbrado a darle cuerda como última cosa antes de acostarme, y otros detalles parecidos. Pero todas estas cosas no son ninguna prueba definitiva, pues pueden ser evidencias de que mi mente no estaba en su estado normal, y, por una u otra causa, la verdad es que había estado muy excitado.»

Entrevista con el vampiro (1976)

Primera edición de «Entrevista con el vampiro» de Anne Rice

Aunque otras obras importantes sobre vampiros se escribieron, el genero de terror vampírico decayó hacia la primera mitad del siglo XX, pero todo cambió con «Entrevista con el vampiro» de Anne Rice, escrito en el año 1973 (publicado en 1976). El libro se centra en el tema de la inmortalidad, la pérdida, la sexualidad y el poder. Se convirtió rápidamente en un éxito de culto y tuvo gran influencia en la subcultura gótica del presente. Fue seguida por varias secuelas, conocidas colectivamente como Crónicas Vampíricas. Rice redefinió el género enfocando a las criaturas desde una posición protagonista en la que los vampiros viven su inmortalidad como un tormento.

Las figuras homosexuales ya no se presentan como un tabú. Como ocurre con sus predecesoras el sexo sigue siendo algo superfluo, siendo la sensualidad y el deseo de amar (sin distinción de género) el punto más importante de la obra. Los vampiros de Rice son ambiguos, con modelos masculinos delicados y andróginos. En “Entrevista con el vampiro”, asistimos a la compleja relación entre Lestat y Louis y a la conmovedora conexión de éste con Armand.

Esta entrada ha conllevado una gran labor de investigación con el objetivo de asegurar que todo lo que aquí aparece es veraz y está adecuadamente contextualizado. Ese plus de esfuerzo lo pago gustoso si consigo con ello acallar ciertas voces y comentarios. Espero que os haya gustado.

Escritor/Editor/Redactor: Kyrios Bromios

Homosexualidad en los vampiros II, 5.0 out of 5 based on 2 ratings

2 criticas en “Homosexualidad en los vampiros II”

  1. VN:F [1.9.22_1171]
    Rating: 0 (from 0 votes)

    Excelentes artículos, muy buena investigación.

  2. VA:F [1.9.22_1171]
    Rating: 0 (from 0 votes)

    Se nota el trabajo de investigación.

Escribe una critica