El Día De La Conquista De Roma

VN:F [1.9.22_1171]
Rating: 5.0/5 (1 vote cast)

Artículo realizado por: Paul Andrews

Breno, Jefe de los Senones

Breno, Jefe de los Senones

La llaman la “Ciudad Eterna”, ha pasado a la historia por ser el símbolo del más grande imperio europeo de la historia, es la sede de la más influyente entidad religiosa de siempre y su legado es tan grande que consiguió ensombrecer cualquier hazaña realizada en su época de esplendor. Pero justo su magnitud hace que el nombre de Breno entre con pleno derecho en el panteón de los más grandes caudillos y guerreros de todos los tiempos.

Famoso por llevar un característico yelmo alado, este poderoso jefe celta empezó a gobernar la tribu de los Senones (autóctonos de la costa este del centro-norte de la península itálica) alrededor del 400 a.C. y en los primeros años bajo su mando, unificó con astucia y habilidad política las principales tribus de la Galia Cisalpina. La fuerza que consiguió reunir era lo bastante importante como para que empezara a presumir de ella y para que pudiera avanzar ideas de conquista. Su plan era el de conseguir un acceso seguro y directo al mar Tirreno (Brazo de mar Mediterráneo comprendido entre Cerdeña, Córcega e Italia) y aumentar así la influencia comercial de su pueblo en todo el centro del Mare Nostrum. En el 390 a.C. atacó la ciudad etrusca de Chiusi, encerrándola en un cerco mortal y sin aparente escapatoria. El Senado Romano decidió enviar tres embajadores para intentar desbloquear la situación y ayudar a los hambrientos aliados; pero esta jugada acabó retorciéndose contra Roma misma.

Galos Cargando de Waltar Warum

Galos Cargando de Waltar Warum

En una escena que bien encajaría en las modernas series de televisión, durante la cena de mediación con los exponentes celtas, el Ambusto romano Quinto Fabio, humillado por la arrogancia de un emisario y miembro del clan de Breno, no supo resistirse y, cuenta la leyenda, le hincó en el cuello un trozo de madera que había arrancado de su asiento, cercenándole la yugular. Como los lectores bien se podrán imaginar, esta estúpida acción no solo rompe con todas las sagradas reglas que regían los encuentros entre embajadores, sino que fue visto como un ataque directo de Roma a los Senones. El casus belli le fue servido en una bandeja de plata a Breno, que después de eliminar cruelmente los asediados etruscos marchó, en nombre de la venganza, hacia Roma.

El Senado Romano se encontró poco preparado y, a pesar de recurrir a una rápida llamada a las armas general (cualquier varón mayor de once años capaz de sostener el peso de una lanza corta fue obligado a luchar), fue aniquilado en menos de un día en la famosa Batalla del rio Alía. Muchos romanos huyeron en las ciudades cercanas, muchos se entregaron a los invasores solo para ser atrozmente asesinados y así, la noche entre el 18 y el 19 de julio, bajo una intensa tormenta de verano, Breno entró en el Senado con su escolta personal. Los senadores le estaban esperando sentados en su escaños intentando mantener el máximo de dignidad posible en sus últimos dramáticos momentos de vida. Aniquilado el senado y con la cabeza del senador Marco Papirio como estandarte hincada en su pica, se apresuró a saquear la que en ese momento era su ciudad; había tomado Roma.

Galos hacia Roma de Evariste-Vital Luminais.

Galos hacia Roma de Evariste-Vital Luminais.

Sin embargo como la historia nos enseñas, los celtas son famosos por no acabar sus conquistas hasta el final y así es como los romanos consiguieron retomar parte de control sobre su ciudad, o lo que quedaba de ella. Encerrados en el Capitolio, gracias a las capacidades del comandante Marco Furio Camilo, derrotaron a los Senones que se habían encerrado como ratas en los laberintos de los pasadizos de las cloacas en el intento de sorprender a los latinos. Los romanos enviaron peticiones de ayuda a los etruscos que negaron su ayuda culpándoles de la masacre de Chiusi pero, finalmente, encontraron la salvación en los Ardeanos que consiguieron equilibrar la situación. Después de un par de meses de empate y consecuente asedio, con los romanos que literalmente morían de hambre, gracias a una epidemia debida al intenso periodo de sequía sucesivo a la llegada de los Senones, Breno accedió a dejar Roma en cambio de 1000 libras de oro puro. El desenlace sin embargo no os lo puedo relatar con la cantidad de detalles, donada a nosotros por el gran historiador Tito Livio, que se ha tenido hasta ahora ya que existen dos versiones igualmente aceptadas. La primera, de clara matriz romana, relata de cómo Marco Furio Camilo rechazó el ultimátum de Breno y  derrotó definitivamente los invasores; otra, que obviamente no dona a Roma la imagen de inmortalidad y coraje querida, cuenta de cómo Breno consiguió hasta más de las 1000 libras inicialmente exigidas, trucando la balanza. Os dejo libres de escoger la que más os resulte apropiada recordándoos sin embargo que a menudo la historia la escriben los ganadores o, como en este caso, los que consiguieron salvarse.

FUENTES:

 

  •  “Ab urbe Condita Libri” -Tito Livio.
  • “Los Celtas en Italia – Venceslas Kruta, Valerio Massimo Manfredi.
  • “Los Celtas y el Mediterráneo” – Venceslas Kruta.
El Día De La Conquista De Roma, 5.0 out of 5 based on 1 rating

Una critica en “El Día De La Conquista De Roma”

  1. VA:F [1.9.22_1171]
    Rating: 0 (from 0 votes)

    ¡Siempre es un placer leer tus artículos Paul! Tratas de argumentos históricos tan variados, verdaderamente fascinantes, ¡muchas gracias!

Escribe una critica