Manual de armas de asedio: La balista

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Manual de armas de asedio: La balista

Siguiendo con mis posts sobre ingeniería antigua en campos armamentísticos, y para terminar con esta entrega el manual de armas de asedio, esta vez voy a hablaros de la más conocida de las armas de asedio, y a su vez la que con más facilidad se confunde, no es otra que la balista.

Las balistas son un arma de asedio que empezó a usarse por parte del Imperio Romano, son como ballestas,  pero de un tamaño mayor. Mucha gente confunde dichas armas de asedio con catapultas, pero es un error grabe, pues las catapultas usan una técnica de contrapeso y lanzamiento horizontal con cierto desplazamiento en ángulo, pero las balistas usan la misma técnica que las ballesta o los arcos, de una cuerda y un proyectil con forma de flecha para hacer lanzamientos casi horizontales que permiten lanzar objetos afilados a mayor distancia y a más velocidad, siendo esta sin duda alguna mi arma de asedio favorita.

Al principio de su creación, dichas armas eran utilizadas por dos hombres, el primero de ellos era el cargador de munición, que se encargaba de colocar un dardo o jabalina en la recamara de la balista cada vez que el segundo miembro del equipo, tensaba y lanzaba un nuevo proyectil.

Existen dos tipos de balistas muy diferenciados, aunque como en todas las armas de asedio, cada una de ellas era distinta del resto en dependencia de quién las construyese o de que periódico histórico se tratase, pero principalmente se conocen dos.

Reproducción de una balista romana.

  • Balista fija romana

Madre de todas las balistas, estas armas eran construidas y usadas en un mismo lugar, siendo las murallas de las fortalezas romanas su posición habitual. Construidas completamente en madera, tenían un enorme pie que soportaba toda la estructura, y a su vez la parte posterior del cuerpo del arma también apoyado en el suelo con revestimiento de pieles ayudaba a mejorar la estabilidad y consistencia de dicha arma.

En la parte delantera tenían un enorme encaje de madera, con un orificio en el medio por donde se lanzaba el proyectil, al principio usándose piedras de gran consistencia pero al final de su evolución muchas veces una vara de madera con una punta de hierro colado afilada hacían la función de proyectil.

Imagen de una balista medieval típica.

  • Balista medieval

Siglos más tarde en el medievo se mejoraría el diseño que los romanos dejaron a medias, usando en la estructura de la balista elementos de acero, o parcialmente recubiertos de éste, para hacerla más fuerte y consistente.

Otro punto a favor fue que incorporaron ruedas al arma de asedio, de dicha forma les permitía llevar el arma a distintos lugares, acompañada de un par de caballos o burros, haciéndola más manejable y práctica que su madre la balista romana.

Además como punto a tener en cuenta, el único proyectil que usaban eran lanzas o jabalinas en su mayoría construidas de acero, que impregnadas con líquido inflamable y prendidas eran lanzadas a gran velocidad causando además de muerte y destrucción, grandes incendios allí dónde eran empleadas.

Así que ya sabéis chicos, no quiero que volváis a confundir a las balistas con típicas catapultas rudimentarias.

 

Y hasta aquí el manual de armas de asedio, constando de tres únicas entregas en las que se ha comentado lo más importante de las armas de asedio, me encantaría enseñaros a construirlas, pero dentro de mis conocimientos como ingeniero tengo que preservar el secreto profesional, puesto que además podéis ser delincuentes en potencia. Próximamente creo que emprenderé algún tema sobre arquitectura o armas de ataque del medievo, pero Dios proveerá.

Escritor/Editor/Redactor: Luigiht

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