Conspiraciones, amantes y asesinatos en la corte de Zoe, la emperatriz bizantina.

VN:F [1.9.22_1171]
Rating: 3.5/5 (2 votes cast)

Por: Marta Sacri (2013)

Desde la caída del Imperio Romano de Occidente (476) hasta la conquista de Constantinopla por parte de los turcos en 1453, el Imperio bizantino se presentó como la gran potencia dominante en la Europa de la Antigüedad Tardía y la Edad Media. A pesar de sus múltiples épocas de decadencia, intercaladas con importantes periodos de esplendor, el Imperio logró extender su influencia a todos los territorios del mundo conocido, controlar el comercio y consolidarse como el principal enemigo del Islam.

En el año 867, Basilio I el Grande es proclamado emperador de Bizancio, estableciendo así la Dinastía macedónica, aunque de ascendencia armenia, que gobernaría el Imperio casi dos siglos y que lo llevaría a su máxima expansión. Sin embargo, no todos los dirigentes de esta dinastía serían recordados como grandes hombres. Tras la muerte de Basilio II en el 1025, su hermano Constantino VIII asciende al poder. Durante sus tres años de reinado fue capaz de demostrar al mundo su ineficacia, y las fuentes clásicas lo califican de hombre con mal temperamento y débil de espíritu. Muere sin hijos varones, por lo que sus hijas  Zoe y más tarde Teodora, heredan el trono. Ambas tenían el sobreapodo poco común de Porfirogenetas, o «nacidas en la púrpura», lo que quería decir que eran hijas legítimas del emperador. Después de dos intentos de matrimonio con altos cargos del Sacro Imperio Romano Germánico (entre ellos el propio monarca Otón III), Zoe es esposada con el que sería el futuro Romano III, antiguo prefecto de Constantinopla.

Zoe, la emperatriz bizantina.

Zoe, la emperatriz bizantina.

Zoe era una mujer muy astuta y ansiaba acaparar todo el poder en solitario, por lo que tras su coronación en 1028, ordena a varios de sus súbditos que espíen minuciosamente a su hermana. Inmediatamente, Teodora es acusada de urdir una conjura contra la emperatriz y es confinada en el monasterio de Petrion. También era conocida por sus múltiples romances. En 1033 conoce a Miguel, hermano pequeño de Juan, el eunuco de la corte. Estos se convierten en amantes y, poco tiempo después, el emperador Romano III es hallado muerto en su baño bajo sospechosas circustancias. Toda la corte especulaba sobre su muerte: ¿Acaso la esposa del fallecido y su amante habían tenido algo que ver en ello? ¿El eunuco habría participado también en el asesinato? Sea como fuere, la pareja contrae matrimonio y el plebeyo se proclama emperador con el nombre de Miguel IV. Gobiernan juntos durante varios años hasta que en el 1041, el emperador muere a causa del crecimiento descontrolado del número de episodios epilépticos que sufría. Juan El Eunuco convence entonces a Zoe para que adopte a su sobrino, que accede al trono. Miguel V comienza a llevar a cabo numerosas tramas para alejar a Zoe del poder, llegando a encerrarla en un monasterio. No obstante, el pueblo apreciaba a la emperatriz, y una revuelta popular rodea el palacio y exige su regreso. Durante una asamblea en Santa Sofía de Costantinopla, Zoe y su hermana son elevadas de nuevo a los altos cargos del Imperio. Miguel es perseguido y castigado con crueldad (se dice que le arrancaron los ojos y le castraron).

Ambas reinaron pacíficamente hasta que Zoe decide casarse con un antiguo amante, el nuevo Constantino IX. Pronto el emperador traería a la corte a su noble amante María Sklerania, cuya influencia en las decisiones del monarca era inmensa. Incluso esta logra obtener cierto reconocimiento oficial. Sorprendentemente ni Zoe ni Teodora se posicionaron en contra de la cada día más poderosa mujer, sin embargo, el pueblo comenzó a mostrar su descontento. Temerosos por los rumores de conspiración contra las emperatrices, se inició una revuelta en la capital para proteger a las hermanas. Estas consiguieron aplacarla, recordando a las masas que depositaran su confianza en Constantino. Finalmente, Zoe muere en 1050, dejando a su marido y a su hermana la totalidad del Imperio. El primero vivirá otros cinco años y Teodora no sobrevivirá mucho tiempo más. Ninguna dejó descendencia, acabando así con la grandiosa Dinastía macedónica, cuyas hazañas perviven encerradas en la maravillosa Santa Sofía de Constantinopla.

Constantino IX (izq.) y Zoe (dcha.) junto a Jesús, en un mosaico de Santa Sofía de Constantinopla.

Constantino IX (izq.) y Zoe (dcha.) junto a Jesús, en un mosaico de Santa Sofía de Constantinopla.

Conspiraciones, amantes y asesinatos en la corte de Zoe, la emperatriz bizantina., 3.5 out of 5 based on 2 ratings

Escribe una critica