¡Varo, devuélveme mis legiones!

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Es bien sabido que han tenido lugar batallas y guerras que recordar a lo largo de la historia; unas son recordadas por sus causas y consecuencias, otras, por cómo acontecieron durante el tiempo de guerra. Ésta, sin duda, es una batalla típica, lo normal en tiempos de Roma, una pelea entre germanos y romanos; sin embargo, un halo de misterio encubre los hechos que llevaron a que Roma perdiera una de sus mejores legiones en aquel bosque, porque ningún integrante sobrevivió y la causa es desconocida.

Todo empezó en un bosque al norte de Germania, en la Baja Sajonia. Varios pueblos germanos, entre ellos los dirigentes llamados queruscos, se sublevaron contra el general Varo y su ejército por querer romanizarles. Así pues, Arminio, el jefe o caudillo de la tribu de los queruscos, consiguió reunir un ejército bastante numeroso para hacerles frente; ejército del cual se desconoce hoy día su verdadera procedencia.

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Estatua del general Varo

Publio Quintilio Varo era el gobernador de la provincia de Germania Magna, además de general de tres legiones. Arminio, nacido germano pero educado como militar romano, participó como auxilia para el ejército romano, llegando a entablar una amistad con Varo. Sin embargo, se llegó a un punto en el que Arminio advirtió las intenciones de Roma de querer romanizar a los suyos. Por ello, reunió a un devastador ejército formado por varias tribus germanas, lideradas por los queruscos, tribu de Arminio, llevados por el anhelo de libertad fuera de los ojos del águila, por lo que planearon una emboscada.

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Estatua de Arminio

La emboscada tuvo lugar en el llamado bosque de Teutoburgo, bosque de orografía complicada, de vastos y frondosos bosques y nieblas que entorpecían la visión en los puntos más peligrosos. Aquel bosque era el hogar de los queruscos y Arminio sabía lo que hacía.

Varo llevó sus tres legiones a aquel bosque, pues había oído que allí se escondían los germanos rebeldes, dispuesto a enfrentarse a los bárbaros cuando le pilló la emboscada. Tal fue el engaño de los germanos que las tres legiones (la XVII, XVIII y XIX), seis cohortes auxiliares y tres alas de caballería acabaron en una desastrosa derrota que finalizó con el suicido de su general Varo.

La emboscada se provocó con árboles semi cortados a los lados del camino por donde pasaban los romanos, de tal manera que los germanos aprovecharon el momento en que cruzaban para empujar los troncos y hacer que cayeran sobre ellos. Ante la rotura de las tropas y la confusión, les llegó una lluvia de flechas seguida por la salida en escena de los germanos que los atacaron antes de que pudieran reaccionar a tiempo.

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Batalla del bosque de Teutoburgo

Aquel fue un primer intento que no consiguió derrocar a las tres legiones, que se retiraron. Sin embargo, cuando volvieron a adentrarse en el bosque, volvieron a ser atacados. Se dice que el pesado equipamiento de los romanos estaba bien para luchar en terrenos despejados, pero ése no era el caso de Teutoburgo. Los germanos iban más ligeros y tuvieron mayor movilidad para provocarles daños considerables.

Un jefe de la caballería romana, Numonio Vala, perdió el juicio ante aquella masacre y se largó hasta alcanzar la frontera en el Rin, pero antes de que consiguiera llegar los germanos lo había aniquilado, y a su tropa también.

Varo sólo acabó herido, pero, sabiendo lo que aquellos bárbaros de cabelleras rubias iban a hacer con él, decidió quitarse la vida él mismo, siguiendo su ejemplo algunos miembros de su Estado Mayor.

Aquella fue la mayor desastrosa batalla para Roma y la más exitosa victoria para los germanos hasta el momento. Pero para terminar con el denominado desastre de Teutoburgo, Arminio mandó la cabeza cortada del general Varo (cuyo cuerpo había sido quemado) al emperador Augusto.

La reacción de Augusto pasaría a la historia. Alterado hasta el punto que nadie lo había visto así, gritó a los cuatro vientos: “¡Quintili Vare, legiones redde!” (“¡Quintilio Varo, devuélveme mis legiones!”), mientras se golpeaba la cabeza contra una puerta. Así lo redactó el historiador Suetonio quien también anotó que desde entonces “celebró el aniversario como un día de profundo pesar”.

Las consecuencias de aquella batalla se tomaron muy a pecho por el emperador, y desde aquel desastre ninguna legión del imperio romano llevó los números XVII, XVIII y XIX, de las tres legiones perdidas. La frontera permaneció fija en el río Rin y los siguientes emperadores renunciaron la conquista de la que sería la Germania Magna o Germania Libera, aunque se siguieron sucediendo acciones bélicas en esa misma frontera.

 Para saber más: https://haraldwartooth.es/la-batalla-del-bosque-de-teutoburgo/

Bibliografía:

http://es.wikipedia.org/wiki/Batalla_del_bosque_de_Teutoburgo

http://scipioafricanusblog.wordpress.com/2012/09/24/varo-devuelveme-mis-legiones/

 

 

Escritor/Editor/Redactor: Asha

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