Una gran batalla naval: La batalla de Lepanto.

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Durante el reinado de Carlos I de España y V de Alemania (1516-1556), los turcos iniciaron una rápida expansión por el Mediterráneo, amenazando las posesiones del emperador en estas costas. Sin embargo, la alerta de Europa saltó cuando los turcos conquistaron, bajo el mandato de Selim II, la isla de Chipre, en 1570, perteneciente a la República de Venecia. Esta pidió auxilio a las demás potencias, pero sólo respondieron los Estados Pontificios y España. En este año nos hallamos durante el reinado de Felipe II (1556-1598) de España, fiel defensor del catolicismo y deseoso de acabar con el dominio de la marina otomana, y durante el papado de Pío V (1566-1572).

lepanto

Esta primera armada se reunió en la isla de Creta para decidir su siguiente maniobra. Mientras tanto, los turcos se han hecho con Nicosia, y el acuerdo entre los aliados no se produce. El almirante español Juan Andrea Doria decide retirarse a Venecia, mientras una tormenta ataca con las flotas papales y venecianas.

Venecia, el Papado y España, junto con la Orden de Malta, la República de Génova y el Ducado de Saboya, formaron una alianza: la Liga Santa. El objetivo de la alianza no era otro que acabar con la hegemonía de la marina turca en el Mediterráneo, que tan molesta resultaba tanto para los venecianos como para Felipe II. El Papa intentó que Portugal, Austria y Francia se unieran a la Liga Santa, pero resultó en vano; incluso Francia se alió con los turcos.

La expedición se reunió en el puerto de Mesina, Italia, para decidir la estrategia: atacar directamente la escuadra turca o atraerla a un punto vital del Imperio Otomano. Finalmente, la Liga Santa optó por esta última. Alí Bajá tenía claro su objetivo: presentar batalla a la flota enemiga.

Don Juan de Austria.

Don Juan de Austria.

En cuanto a las fuerzas de ambos bandos, la Liga Santa contaba con alrededor de 90.000 hombres entre soldados, marineros y galeotes, 207 galeras, 6 galeazas y 76 fragatas. La armada estuvo dirigida por don Juan de Austria (España), hermanastro de Felipe II, en segundo lugar, por Marco Antonio Colonna (Estados Pontificios), y el tercero fue Sebastiano Veniero (Venecia).  La flota turca disponía de 83.00 hombres, 216 galeras, 64 fustas y 64 galeotes, al mando de Alí Bajá.

Alí Bajá.

Alí Bajá.

Por fin, el 16 de septiembre la armada de la Liga Santa salió del puerto de Mesina hacia el golfo de Lepanto; la Nave Real, con Juan de Austria a bordo, encabezaba la flota. Por su parte, los otomanos salieron del puerto de Patras dirigidos por Alí Bajá con la nave Sultana al frente. El enfrentamiento entre ambos bandos tuvo lugar el 7 de octubre de 1570; a las 7 de la mañana ambas flotan se divisaron, el combate estaba a punto de comenzar.

La situación era la siguiente en el golfo de Lepanto: en el lado cristiano,  las galeras y galeazas, poderosamente armadas de de Juan de Cardona se hallaban al frente, una milla por delante del resto. Detrás de estas, las naves de Juan de Austria (centro), Andrea de Doria (derecha) y Barbarigo (izquierda); en la retaguardia permanecían las reservas de Álvaro de Bazán. En el bando turco, la flota estaba encabezada por las naves de Sirocco (derecha), Alí Bajá (centro) y Uluj Alí (izquierda); detrás de ellos se situaba la escuadra de socorro de Murat Dragut (debemos imaginárnoslo con forma de media luna).

Los turcos pretendían flanquear las naves de la Liga tanto por la izquierda como por la derecha, encerrándolos. Sin embargo, los cristianos lo vieron venir, por lo que Barbarigo pegó sus naves todo lo que pudo a la costa, aunque Andrea de Noria se retrasó, dejando un amplio espacio entre sus naves y las de Juan de Austria. Los turcos se adelantaron, acercándose a las primeras naves cristianas. Estas abrieron fuego, obligando a la flota enemiga a girar rápidamente para evitar la potente artillería; sin embargo, el ala derecha turca (Sirocco) se adelantó, encarándose directamente con el ala izquierda cristiana (Barbarigo).  En un principio, las galeras turcas consiguieron abrirse paso y atacaron la nave de Barbarigo. El resto de galeras de su grupo, más ágiles y rápidas, acudieron en su auxilio, atrapando a los turcos contra la costa y obligándoles a retirarse. Es la primera victoria cristiana.

En el centro de ambos lados se encontraban las naves principales: la Sultana y la Nave Real. En una temeraria operación, los turcos avanzaron por el centro, buscando las naves de don Juan de Austria. En el intento, numerosas galeras turcas fueron dañadas seriamente. Finalmente, las dos capitanas embistieron proa con proa, permitiendo así el abordaje y la lucha cuerpo a cuerpo. La Sultana recibió de frente el impacto de toda la artillería de la Real. La S Sultana recibía ayuda de sus naves vecinas, mientras que la Nave Real había quedado bastante aislada. El caos dominaba la escena, los tripulantes no podrían distinguir amigo de enemigo: disparos, humo, cañones retumbando. Los dos comandantes, Alí Bajá y Don Juan de Austria, se enfrentaron en combate. Álvaro de Bazán decidió socorrer a su capitana con las galeras de apoyo, impidiendo la victoria otomana.

Cuando Juan de Austria iba a lanzar el ataque definitivo y Álvaro de Bazán echó a la infantería sobre la Sultana. En ese momento el disparo de un arcabucero atravesó la cabeza de Alí Bajá, dejando a los turcos sin líder. Un galeote le cortó la cabeza al cadáver, y la clavó en una pica a modo de estandarte. Los turcos, abatidos por la pérdida de su cabecilla, no resistieron mucho más; pronto, la capitana de su flota cae y los cristianos toman su estandarte. A los otomanos solo les restaba su ala izquierda, dirigida por Uluj Alí, quien había visto un hueco entre el centro y el ala derecho cristiano. Andrea Doria le persigue, tratando de evitar la maniobra del turco, pero sus naves sufren cuantiosos daños, y de no ser por la ayuda de Álvaro de Bazán casi cambian las tornas en la batalla. Uluj Alí decidió que era momento de huir, en vistas de que toda la flota cristiana se dirigía hacia él; consiguió salvar 16 galeras, el resto fueron masacradas por la escuadra cristiana.

batalla de lepanto

Tras cuatro horas de combate, la batalla pudo darse por terminada, dando la victoria a la Liga Santa. En cuanto al resultado de la lucha, se contabilizaron las muertes de 7.600 cristianos y 30.000 turcos, la pérdida de 12 galeras (más tarde, unas 60) para la Liga Santa y 190 para los otomanos, 14.000 heridos cristianos.

Visión de Pío V sobre la victoria de Lepanto.

Visión de Pío V sobre la victoria de Lepanto.

Sin duda, la victoria fue atribuida al excelente liderazgo de don Juan de Austria, que fue capaz de asumir la gran responsabilidad que era dirigir una alianza como la Liga Santa. Como curiosidad añadir que un afamado escritor español perdió la mano en esta batalla, siendo conocido como “el manco de Lepanto”: Miguel de Cervantes Saavedra.

Escritor/Editor/Redactor: Kerstin Stanne. 

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