Un pequeño cuento [«The Hero», Amon Amarth]

VN:F [1.9.22_1171]
Rating: 0.0/5 (0 votes cast)

Hubo una vez, hace mucho tiempo, cuando la gente vestía con pieles, cuando el honor era importante, cuando, sobrevivir, era el único objetivo, un niño sin hogar, sin padres, pero con un gran corazón, sin idea de que era el mal y el bien, que fue acogido en un poblado cerca de lo que hoy es el Lagen.El niño creció como pudo, a medias entre las ayudas de la gente de la aldea y lo que encontraba, desde esos momentos duros fue creciendo, tanto fisicamente, como mental y espiritualmente, no le quedó otra. Su corazón era gris ahora.

Cuando ese niño fue adolescente, el pueblo estaba con un temor infundido por el terror del sur, de allí, se decía venían los males, venían los hombres de otras tierras, tierras donde la hierba era arena, y donde la nieve nunca caía, tierras donde siempre hubo represión a la libertad, y eso, era lo que más miedo provocaba en la aldea, ya que no entendían como no se podía pensar lo que uno quisiera. Un día el joven amaneció entre los bosques, el día anterior había seguido las huellas de un animal y se acabó durmiendo entre los árboles. Nada más despertar, olió a quemado y vió como el humo se elevaba, oía gritos de mujeres, gritos de niños llamando por sus padres, todos ellos muertos, él solo se agazapó, se tapó los oídos, aquello le traía recuerdos que no le gustaban, solo quería que todo pasase, y se acabó durmiendo. Cuando despertó era de noche, no se oía ya nada, cuando llegó al poblado solo vió gente ahorcada o sin cabeza, niños muertos en los brazos de sus madres con lanzas atravesándole el corazón, pero no sintió pena, ni ira, ni siquiera quería venganza, su corazón era más oscuro ahora. El joven creció, ganándose la vida como mercenario, alquilaba su espada a cualquiera que pudiera pagarlo, daba igual si había que matar a un viejo sabio, daba igual si había que matar a toda una familia de granjeros, daba igual si tenía que matar a otros con espadas y escudos, el solo cumplía su deber. Su corazón ya era negro como la noche.

Un día el hombre llegó a un pueblo, la gente no salía de casa, solo una mujer, sollozando se le acercó, le rogó por todos los dioses que les ayudase. Los dioses, algo recordaba de los dioses, si, decían que Oden una vez sufrió por el conocimiento, pero él no necesitaba conocimiento, los dioses, los que te recompensarían si eras honesto, si eras valiente, si morías defendiendo lo tuyo, pero él ya no guardaba esperanzas, porque suyo solo era su espada manchada de sangre. La mujer le ofreció todo el oro del pueblo, y eso si llamó su atención, con aquello podría sobrevivir seis meses sin «trabajar» como él lo llamaba, seis meses sin oír de nuevo aquellos gritos que le llenaban la cabeza de noche, gritos de dolor y angustia, que él mismo hacía sonar, como Gjallahorn sonará cuando todo sean llamas. Odiaba aquellos gritos con todo su oscuro corazón. La gente del pueblo le contó, con miedo, como los monstrusos del sur ls acechaban…si…del sur…aquello lo recordaba…pero no sintió pena por esa gente, solo pensaba en seguir viviendo, a cualquier precio. Su corazón, oscuro, negro, como el más oscuro rincor de Helheim.

El día llegó, se vistió, se ciñó la espada la cinto, se puso su cota de malla, una ya vieja, pero que le había salvado en más de una vez, cogió su hacha, ahora tan oscura como su corazón, por la sangre derramada con ella, y partió al encuentro de los sureños con los guerreros del pueblo. La batalla, fue para él algo normal, casi como un trabajo, parar una espada con la suya propia mientras con el hacha arrancaba el escudo del enemigo, para luego derribarlo de una patada y cortarle el cuello ya en suelo, otro intentó atacarlo de un lado, enganchó su espada con el hacha como malamente pudo, pero no pudo evitar un golpe por detrás de un martilo, aquello le rompió varias costillas, derribándolo mientras se desmayaba de dolor.

La gente del puelbo vió lo ocurrido, vió como derribo a varios enemigos, vió como su rostro no cambió, siempre tenía esa mirada triste, como si fuera un fantasma más que un hombre. También lo vieron caer, y cuando la batalla acabó demasiados cuerpos yacían en el suelo, pocos de la aldea sobrevivieron, la mayoría con heridas, una niña se acercó al mercenario, él abrió los ojos como pudo, sentía como su vida escapaba, seguramente una costilla le había perforado un pulmón, puede, que tuviera incluso varias hemorragias internas, pero ya no sentía dolor. La niña le miraba, con ojos tristes, le recordaba a quizás otra niña, de otro pueblo, que lloraría antes de que él matara a su padre, seguramente por deberle dinero a otro. Aquella niña empezó a llorar, mientras más gente se acercaba a él, muchos llorando, pero el mercenerio no sabía porque lloraban su muerte, «Porqué? Porqué lloran? No soy ningún héroe, ahora yazco aquí, entre cadáveres, ninguno enemigo, ninguno amigo, todo lleno de sangre, esta es mi vida, soy un mal hombre, soy, un hombre malvado, no soy ningún héroe, pero, desearía poder vivir» era lo único que pensaba, mientras sentía que su vida se iba, lo único que él quería era vivir, que los dioses le dieran de nuevo vida, no quería irse, no había sitio para él en ningún lugar, no para su corazón oscuro. Y fue entonces, cuando oyó cascos en la lejanía, y fue entonces que cerró los ojos, solo óia llantos de gente, por él, y no sabía porqué, por suerte, no tardaron mucho en apagarse aquellos llantos, y ya solo oyó cascos.Su último pensamiento fue «Yo sé quién soy, no soy ningún héroe, soy un hombre malvado»

Dicen, que hubo una vez un héroe, en un pueblo, que luchó, perdiendo su vida, para proteger la de otros, dicen, que su corazón brillaba como la luna ne una noche cerrada, dicen, que era un buen hombre.

-Basado en la canción «The Hero» del cd «Twilight Of the Thunder God» de Amon Amarth-

Escritor/Editador: Krezäl

Escribe una critica