Treinta años de Bathory

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Hola vikingos y metaleros varios. La entrada que os traigo es un homenaje a una de las bandas pioneras dentro de los movimientos black y viking metal, Bathory, que hoy cumpliría 30 años desde su formación. Sin más preámbulos paso a comentar la historia de esta mítica banda y la influencia que tuvo dentro del metal extremo. Hablar de Bathory es hablar de oscuridad y rabia, de la gran evidencia de cómo evolucionó el metal extremo en Europa, con esos sonidos tan crudos y desgarradores. Pero también es hablar de nostalgia, de respeto hacia otras culturas, de sociedad…

Formación y Scandinavian Metal Attack

Bathory se formó el 16 de marzo de 1983 cuando tres jóvenes: Tomas Forsberg, Jonas Åkerlund y Freddan Hereafter se reunieron en Musikbörsen (una tienda de música), tras responder a un anuncio que Forsberg había pegado en los tableros de tiendas de música y estudios de grabación de Estocolmo. Los tres jóvenes completarían la primera formación de Bathory. El vocalista y guitarrista Tomas Forsberg cambió su nombre a Quorthon (primero se hacía llamar Black Spade), el batería Jonas Åkerlund pasó a llamarse Vans McBurger y el bajista Freddan Hereafter se llamaba Fredrick Hanoi. Quorthon era el más joven de los tres, tenía 17 años y vivía en Västerort; mientras que McBurguer y Hanoi tenían 18 años y residían en Nockeby, al oeste de Estocolmo. Como curiosidad Jonas Akerlund es ahora un famoso director de vídeos musicales, si buscáis cuales son sus trabajos seguramente os sorprendáis (a mi me ha pasado).

La oportunidad les llegó a comienzos de 1984 cuando Quorthon comenzó a trabajar en la compañía Tyfon Records con la idea de empezar a conocer un poco más sobre el mundo de la música. Börje Forsberg (conocido como The Boss) había contratado a varias bandas para que hicieran un recopilatorio de bandas suecas, pero una de ellas no pudo participar. Al enterarse de esto, Quorthon le pidió a The Boss la oportunidad de que Bathory reemplazara a la otra banda para la grabación del álbum, Scandinavian Metal Attack.

Primeros discos: Bathory (1984) y The Return (1985)

Portada del álbum «Bathory»

Después del relativo éxito de Scandinavian Metal Attack, Quorthon recibió una propuesta de un estudio para comenzar la grabación de un álbum de larga duración. En aquellos momentos la banda ya no existía, pero para Quorthon esto no significó un problema, debido a que pensaba que tenía tiempo suficiente para encontrar músicos que trabajaran junto a él antes de junio, fecha para la cuál se había planeado la grabación. Quorthon comenzó a planear la sesión de grabación con material sobrante de la sesión de Scandinavian Metal Attack y temas nuevos. La formación a partir de aquí es del todo irregular, siendo Quorthon el motor de la banda.

En este primer disco se hace muy evidente cuales son las influencias de la banda. Los riffs  propios de un thrash metal muy primitivo, típico de Motörhead entre otros, contrastan con la suciedad del sonido y la crudeza de la voz de Quorthon, no era “black metal”, al menos lo que conocemos hoy por black, pero apuntaba muchas maneras. También podemos apreciar cierto aire punk, que desaparecería en discos posteriores.

Su segundo disco presenta un aspecto aún más siniestro, la voz de Quorthon se recrudece y los riffs de las guitarras se empiezan a alejar de ese retrothrash propio del primer disco. Por supuesto esto es en líneas generales, siendo mucho más evidente en unas canciones que en otras.

El genial Under the Sign of the Black Mark (1986)

Nos ponemos en situación, la banda ya tiene un nombre dentro del metal extremo, el público espera algo genial, y ese algo se llama Under the Sign of the Black Mark, la opera magna que colocarían a Bathory como padres indiscutibles del black metal .Este disco es diferente, es diferente en muchos sentidos. Para empezar porque parte de una idea mucho más madura, con una coherencia musical y temática mucho mayor que en los anteriores discos, eso unido a la gran evolución del sonido hacen de este álbum un pilar dentro del metal extremo europeo.

Blood Fire Death (1987)

Portada de «Blood Fire Death». Obra original de Peter Nicolai Arbo, Åsgårdsreien.

Y aquí tenemos un gran giro. Cuando la banda parecía haberse hecho un hueco en el mercado musical, deciden poner fin a una etapa y dar comienzo a otra. “Blood Fire Death” es un disco de transición entre el black metal y el naciente viking metal.  Empiezan las composiciones épicas, los coros y teclados, las voces limpias, los sonidos ambientales y las letras sobre gestas de épocas pasadas…, simplemente geniales.

El diseño de la portada y la contraportada pertencen a la obra de Peter Nicolai Arbol, Åsgårdsreien.

Hammerheart (1990) y Twilight of the gods (1991)

En Hammerheart la banda abandona por completo cualquier vínculo de Bathory con el black metal y adentrándose mucho más dentro de los sonidos folk. Por eso su recepción fue, en general, negativa. La calidad musical del disco es muy buena, un sonido mucho más cuidado, más lento y depresivo, letras muy trabajadas también, una joyita. Sobre él Quorthon declaró:

Para las sesiones de “Hammerheart” necesitaba músicos experimentados y con formación en el conservatorio. Mi intención era recoger fielmente la odisea de mi país en la época que los católicos atacaron las costas escandinavas. […] Más o menos busqué desarrollar un argumento completo y propone un mensaje que se inspira en leyendas de la antigua religión vikinga. […] Dios o Satán son conceptos relativos, pero nunca dejaremos de ser anti-católicos. […] Queremos alejarnos un poco de la etapa de tremendismo y centrarnos en la música. Parece ser la única forma de que algunos dejen de pensar que nos comemos crudos a los niños. […] Busco la originalidad pero sin perder poderío o personalidad. Así deberían hacer todas las bandas, que hicieran solamente lo que les plazca.”

Twilight of the gods sigue la línea del trabajo anterior, mejorándolo considerablemente, siendo un disco mucho más emotivo, con gran influencia de la música clásica europea y unas maravillosas guitarras acústicas que cautivan al oyente y lo sumergen en otro tiempo.

En principio Twilight of the gods iba a ser el último disco de la banda, seguramente por la situación personal de Quorthon quien había caído en la drogadicción.

Requiem (1994) y Octagon (1995)

Bathory regresa prometiendo crudeza, aunque creo que no le sale del todo bien. No sé ni que decir sobre estos dos discos, la verdad es que me desconciertan mucho. Bathory recuperó la agresividad de los primeros trabajos, pero no el “gancho”. En ellos Quorthon trata de vendernos un thrash  desfasado que en general no ha sido nada bien recibido por el público. Tampoco diré que estos sean sus mejores álbumes, ni mucho menos, pero he de reconocer que tienen canciones “graciosas”. Y ya está.

Blood on ice (1996): una gran sorpresa

Este disco e grabó en 1989, pero no fue lanzado inmediatamente, porque nunca fue debidamente terminado y porque Quorthon estaba preocupado de que esto lo alejara demasiado del sonido de los inicios de la banda. Fue finalmente lanzado, después re-masterizado y re-editado en un estudio mejor equipado, en 1996, en parte debido a la presión de los fanáticos resultante de una entrevista donde menciona el proyecto.

En él se narra la historia de un chico, único superviviente a un ataque, que crece con el único objetivo de vengarse de los asesinos de su pueblo. Las canciones encuentran un sonido menos espiritual y atmosférico que en Twilight of the gods, siendo el estilo mucho más agresivo y enérgico. Para mi es el mejor disco que nos ha regalado la banda.


Destroyers of worlds (2001), un disco difícil de entender

Este es un álbum que a mi me gusta bastante, no lo negaré, pero la opinión está muy dividida. Por un lado incorpora elementos de sus discos “Requiem” y “Octagon” y por otro el estilo que definió en sus primeros discos de viking.  Sus letras hablan sobre materias tales como la sociedad, la muerte, las motos y hasta el hockey sobre hielo. Como siempre, es un trabajo totalmente diferente a cualquier otro que Bathory haya grabado anteriormente. Al menos cabe decir que la calidad del mismo es incuestionable. Destroyers of worlds es un poco cajón de sastre, como proyecto integrado tiene poco valor, pero si analizamos las canciones por separado nos daremos cuenta de que temas como “Lake Of Fire “ o “Day Of Wrath “ son verdaderas obras de arte.

La saga Nordland y muerte de Quorthon

Nordland I y Nordland II son el undécimo y duodecimo álbum de Bathory, lanzado en 2003 y 2004, respectivamente. Se caracterizan por el retorno al viking metal del periodo medio de la discografía de Bathory, y sus letras tratan acerca de las guerras de los vikingos. Dos volúmenes adicionales estaban planeados, pero la muerte de Quorthon impidió que se completaran.

El 7 de junio de 2004 el mundo del metal se lamenta por la muerte de Quorthon, el cuál fue encontrado sin vida en su apartamento a causa de un paro cardiaco. Para esta época Quorthon estaba grabando un nuevo trabajo titulado Dra Ballen i Gruset Grabbar y se estaban publicando la historia de Bathory en su página web oficial, que llevaba poco tiempo activa.Ambas tareas se encuentran incompletas por el momento y todavía no hay ningún comunicado por parte de Black Mark sobre el tema.

Proyectos paralelos a Bathory: Quorthon

Esta es una gran sorpresa para muchos que desconocen los discos de Quorthon en solitario:  “Album” (1994) y “Purity Of Essence” (1996) que abordaban un lado del autor mucho más íntimo. Él mismo dijo inspirarse en grupos como  The Beatles a la hora componer. Sobre el proyecto Quorthon dirá: “Con Black Mark pensamos que un álbum solista podía ayudarme a encontrar otras formas de expresarme musicalmente, y ayudar a corregir mi propia imagen […] Básicamente diversión y olvidarme de la polla de Belcebú y las bolas de Odín por un rato[…]. Matar al “Dios Quorthon”[…].

Influencia

Bathory es considerada una de los grupos de metal más influyentes de todos los tiempos. Multitud de artistas han citado a Bathory y Quorthon como muy importantes en sus carreras. Se han hecho muchos covers de sus canciones y  varios álbumes tributo. Jonas Åkerlund, también fundador de Bathory, al ser consultado por la muerte de Quorthon declaró:

Es muy, muy triste, aún tenía mucho que ofrecer. Bathory fue una de las primeras bandas de la escena extrema; gente como Marilyn Manson, Billy Corgan y miembros de Metallica, se han acercado a nosotros para decirnos que escuchaban nuestra música. La enorme creatividad de Quorthon hizo que Bathory fuera una importante influencia para muchas escenas en el Metal. A Quorthon no le interesaba la fama, sólo quería que le dejaran tocar su música.”

Escritor/Editor/Redactor: Kyrios Bromios

Una critica en “Treinta años de Bathory”

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    Buena reseña. Me ha hecho revisar mi (un tanto) olvidada discoteca metalera en busca de aquella Obra Maestra: «Under the sign…» con la cual pasé tantos buenos momentos de «meditación». Sin lugar a dudas, ya no lo hacen como antes, no.
    Pero bueno, hace años que dejé de lado todo esto (tengo ya 38 abriles a mis espaldas), soy lo que se dice un ciudadano de familia, inclusive les he regalado a mis sobrinos mis viejas y desteñidas remeras negras (al final de cuentas ya me quedaban pequeñas); sin embargo de vez en cuando me hago de un tiempo para ver como está el ambiente black y no puedo menos que lamentarme al ver el grado de plastificación musical y un merchadising descarado y alevoso que practican ciertas «bandas» que dicen –supuestamente– pertenecer al género.
    Ver la «ópera» de Dimmu Borghi, o a Craddle of Filth con sus ‘nuevas experiencias’ (si bien nunca me había convencido ni siquiera en sus inicios) es realmente p-a-t-é-t-i-c-o !.
    Todo sea con tal de vender, vender y nada más!, por lo que pude notar hasta lo hacen «à la carte». Y para colmo tal parece que hasta Behexen estaría en esa onda… Fuck out with all them!.
    Sí, entiendo que el artista tenga que vender porque obviamente necesita comer y todo lo demás, pero el ansia de lucrar es tan grande que al final el resultado es más para la eterna ignominia, como si de un efímero blockbuster se tratara.
    Bah!, se me hace que ni siquiera existe más el underground de antaño.
    Lo digo de ese modo pues lo siento igualmente así. Para mí el BM siempre fue un tanto íntimo, era como un «secreto» por así decirlo. Y esta cosa infumable de hoy en día ni por asomo se parece al black metal que conocí y que me hacía volar la peluca a mí y a mis colegas de aquellos tiempos. Y si a esto le llaman evolución del género, pues a mi me parece una total guarrada!.
    Para terminar –referenciando esta nota– recuerdo una cierta entrevista que le hicieron a Quorthon, creo que por gente de un fanzine chileno allá por el 2002. Durante el tiempo que duró la entrevista, Quorthon respondía las muchas preguntas (algunas bastante tontas, por cierto) declarando que no compraba discos hacía años, y por lo tanto no sabía de la escena metalera de aquel entonces; además no le importaba lo que ocurría alrededor. No le interesaba la sociedad, pues al final, como él mismo lo dijera: «…dentro de 30 o 40 años estaré muerto». Pero qué pena!, luego se nos fue un par de años después.
    Quorthon se marchó, tal vez acompañado de atormentados espectros, o tal vez con las huestes berserker bajo el signo de la marca negra… quién sabe, tal vez Odín o el Príncipe Negro –o bien ambos– quisieran que él les mostrase su arte. Lo cierto es que se marchó pero no sin antes dejarnos todo un extraordinario legado.
    Bathory/Quorthon: El verdadero padre del estilo musical más brutal y extremo que haya existido jamás!.
    Hail Bathory!.

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