El Romanticismo europeo, baluarte del folclore.

VN:R_U [1.9.22_1171]
Rating: 0.0/5 (0 votes cast)

La Real Academia Española nos definiría al Romanticismo como un movimiento literario de la primera mitad del siglo XIX, caracterizado por un individualismo extremo, que prescindía de las pautas sociales de su tiempo y fuertemente enfrentado a lo clásico, estando principalmente ubicado dicho movimiento en Europa, esencialmente en los países del norte, concretamente en Inglaterra y Alemania, donde nacieron sus principales exponentes (el alemán Goethe; padre del género con “Las Desventuras del Joven Werther” y “Fausto”, y los ingleses Lord Byron, el matrimonio Shelley, Young y Blake).

Friedrich, caminante sobre un mar de nubesLas principales características de este movimiento, señaladas en todo manual de literatura castellana y/o universal, serian las siguientes: El “Yo” por encima de la universalidad (extremo individualismo), la primacía del genio creador, el liberalismo, la creencia de que una obra perfecta era la inacabada y abierta, la originalidad y su oposición a lo clásico. Este estudio está centrado en gran parte en esta ultima característica, ya que propició que los románticos en lugar de seguir los cánones clásicos recobrados en el Renacimiento italiano decidieran profundizar en el folclore de sus distintos países a causa de, aparte de esta revulsión a lo clásico, del profundo nacionalismo que comenzaba a gestarse por aquel entonces en toda Europa y del renacer de la curiosidad y el interés en lo misterioso y lo mágico, contrario a la Ilustración, movimiento anterior al Romanticismo.

Cada autor, en sus búsquedas de soledad por las tierras de su nación o de aquella en la que se “exiliase artísticamente” (Lord Byron y el matrimonio Shelley, anteriormente citados, son un ejemplo de este acto, ya que ambos recorrieron gran parte de la vieja Europa en busca de inspiración y huyendo de los problemas que les acuciaban en Gran Bretaña), lo que llevo a estos autores a investigar los antiguos mitos y leyendas que, recordadas como cuentos populares para asustar a los niños, impregnan cada bosque, río o montaña del viejo continente. La mayoría de estos autores escribieron relatos cortos o, incluso, poemas épicos inspirados en esta mitología antigua que perduraba en rincones rurales o en las bibliotecas, salvaguardándose así del olvido provocado por las sociedades urbanitas ilustradas.

La mayor muestra de este interés estaría representada por el personaje Ossian, un mítico bardo y guerrero gaélico que del cual poeta británico James Macpherson escribió una obra conocida como “Los Trabajos de Ossian”. Esta obra es una recopilación sin precedentes de la mitología gaélica en la que se pueden reconocer multitud de dioses y mitos irlandeses a la vez que es representada de una forma muy similar a dichas leyendas, las cuales sobrevivieron gracias al trabajo de los monjes irlandeses, los cuales las recopilaron durante siglos, escribiéndolas en códices en sus scriptorium. Macpherson y su obra tuvieron una gran influencia en su época, ya que esta obra fue el primer gran poema épico escrito desde la Edad Media, siendo señalado como el equivalente celta de Homero.

“Los Trabajos de Ossian” están escritos a modo de un poema épico antiguo, subdivididos en una serie de distintos poemas a los que podríamos denominar Imramas, poemas irlandeses medievales que narran el viaje de un individuo único a lugares místicos. Esta denominación tendría su origen en que esta obra narra los diversos viajes del bardo, en los que Ossian viaja a lugares legendarios en la mitología gaélica como Tir ná Nog, el país de los espíritus (Sidhé), o su narración a los santos cristianos de los pasajes de la Fianna, la historia de la creación del mundo celta. La obra de Macpherson no es, como he citado anteriormente, una rara excepción dentro del Romanticismo, ya que algunos de los relatistas mas importantes de este movimiento encontraron a sus musas en alguno de estos cuentos de cuna cuyo trasfondo eran los credos de antiguos pueblos europeos, los cuales los abandonaron para convertirse al cristianismo. Es más popular esta influencia de la Europa pagana en el Romanticismo en el área de los relatos cortos, donde algunos de los autores principales del movimiento parecen hallar una fuente inagotable de relatos de la más diversa temática pero con un trasfondo común.

Habiendo citado al matrimonio Shelley y a Lord Byron, es momento de nombrar a su amigo y compañero deLord Byron migración John William Polidori. Polidori fue, dentro del Romanticismo, un escritor de segunda fila debido a que creció a la sombra de Lord Byron, al cual reverenciaba y amaba y del cual sufría un fuerte desprecio como artista, lo cual condujo a su suicidio a la edad de 27. A pesar de esto, su obra “El Vampiro”, escrita anónimamente, tuvo un gran éxito. Esta está inspirada en el mito europeo del demonio sediento de sangre que se transmitía oralmente de padres a hijos desde Escandinavia a la Europa Oriental, con especial fijación en los Cárpatos. Polidori, al igual que Bram Stoker en un futuro, conocería esta historia a través de algún viajero originario de alguno de los lugares citados. Inspirándose en los rasgos de su amor rechazado Lord Byron, creó a un ser frío y sediento de sangre que cometía grandes crueldades aprovechando que la gente racional creada por la Ilustración ignoraba su existencia [para saber más sobre la relación entre homosexualidad y vampirismo pulse aquí].

El otro gran relatista del movimiento no es otro que el célebre y desafortunado Edgar Allan Poe. A pesar de nacer, vivir y morir en Estados Unidos, Poe tomo inspiración de múltiples mitologías europeas e, incluso, africanas e indias. La aparición de animales con poderes paranormales como el cuervo o el gato negro, símbolos de magia arcana en las culturas paganas europeas y símbolos de magia negra en el cristianismo, denotan que este norteamericano busco inspiración para sus macabros relatos en los augurios que aterrorizaban a sus compatriotas, descendientes de puritanos británicos exiliados en el continente americano los cuales poseían una cultura de fanatismo religioso, terror a lo sobrenatural y de gran superstición.

Probablemente, al pensar en relatistas románticos el segundo o, incluso, el primer nombre que citaríamos junto al de Edgar Allan Poe sería el del sevillano Gustavo Adolfo Bécquer, del cual expondremos la relación que existe entre sus Leyendas y el folclore europeo y, más concretamente español, en próximos artículos: ¡no os lo perdáis! 😉

Escritor/Editor/Redactor: Zierzo

Bibliografía:

– De Arbois de Jubainville, H. El Ciclo Mitológico Irlandés y la Mitología Celtica. Barcelona: Ediciones Brontes, 2008.

– Domínguez Lasierra, Juan. Aragón Legendario I y II. Zaragoza: Librería General, 1984.

-Percivaldi, Elena. Los Celtas. Una Civilización Europea. Madrid: Susaeta, 2004.

– Sopeña Genzor, Gabriel. “Ética y Ritual. Aproximación al Estudio de la Religiosidad de los Pueblos Celtibéricos”. Zaragoza: Universidad de Zaragoza, 1995.

– Sturluson, Snorri. Textos Mitológicos de las Edda (Menor y Mayor). 1220. Madrid: Alianza Editorial, 2004.

– Velasco, Manuel. Breve Historia de los Celtas. Juan Antonio Cebrián. Madrid: Nowtilus, 2009.

– Velasco, Manuel. Breve Historia de los Vikingos. Juan Antonio Cebrián. Madrid: Nowtilus, 2008.

Una critica en “El Romanticismo europeo, baluarte del folclore.”

  1. […] Para leer la primera parte pulse aquí. […]

Escribe una critica