Renaixença popular y consolidación: El renacer cultural de Cataluña (II)

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Por: Xisku

Esta es la segunda parte de una serie de artículos sobre el movimiento cultural que tuvo lugar en la Cataluña del siglo XIX. Para leer la primera parte pincha aquí.

Como prometí en la anterior publicación, esta vez voy a centrarme especialmente en  la otra cara de la Renaixença, concretamente la popular. Como su nombre indica, se trata del movimiento de resurgimiento cultural que se desarrolló al margen de las élites intelectuales de la época; de hecho, uno de sus principales objetivos fue el de promover el uso del catalán “hablado”, una lengua alejada de cultismos y arcaísmos artificiosos y en desuso, aprovechando el bagaje cultural que aportaba la emergente literatura y teatro de corte más popular generalmente centrado en temas de la vida cotidiana, y que retrataba el catalán que se hablaba «en casa». En la década de 1870 ambas corrientes, culta y popular, comenzaron a acercarse, y gracias a ello los Jocs Florals se convirtieron en una fiesta popular y un medio importante de difusión de la lengua catalana.

Uno de los ejemplos más evidentes de la vertiente popular fue el caso del dramaturgo Frederic Soler, conocido como Serafí Pitarra. Sus obras más célebres, como L’Esquella de la Torratxa, estrenada en 1864 (que más adelante daría nombre a la célebre revista satírica editada por él mismo) o El Castell dels tres dragons, parodiaban el género de los dramas románticos, y fueron concebidas como una reacción contra la irrealidad y falsedad que, según Soler, estos contenían. Sin embargo, irónicamente, el autor acabaría escribiendo obras más cercanas al público burgués, como los dramas rurales, que tanto había parodiado.

 

El mayor exponente del teatro de la Renaixença lo encontramos en el gran Àngel Guimerà (1845-1924), que empezó escribiendo poesía y fue proclamado “Mestre en Gai Saber” en 1877 (máxima distinción en los Jocs Florals, como expliqué en el anterior artículo) y se pasó al teatro en 1879. Entre sus obras más destacadas sobresalen el drama realista Terra Baixa (1896) y la tragedia romántica Mar i Cel (1888), en la que se basa el musical de gran éxito realizado por la compañía teatral Dagoll Dagom, y se sigue representando hoy en día desde la década de 1980 en el teatro Victòria de Barcelona.

Àngel Guimerà (fuente: escriptors.cat)

Àngel Guimerà (fuente: escriptors.cat)

 

Por otro lado, en la poesía destaca sobre todo el sacerdote Jacint Verdaguer (1845-1902), especialmente por sus poemas épicos, entre los que destacan L’Atlàntida y también Canigó, en los que mitifica la historia de Cataluña mezclándola con leyendas populares, mitología clásica y hechos históricos y atribuyéndole significados cristianos (dada su posición de sacerdote), todo ello a través de la descripción de carácter romántico de los paisajes naturales como la sierra de Montserrat o la montaña del Canigó. En el siguiente fragmento de L’Atlàntida podemos comprobar la ambición épica de sus textos:

 

Veus eixa mar que abraça de pol a pol la terra?

en altre temps d’alegres Hespèrides fou hort;

encara el Teide gita bocins de sa desferra

tot braolant, com monstre que vetlla un camp de mort.

Aquí els titans lluitaven, allà ciutats florien;

pertot càntics de verges i música d’aucells;

ara en palaus de marbre les foques s’hi congrien

i d’algues se vesteixen les prades dels anyells.

¿Ves el mar que abraza de polo a polo la tierra?

En otro tiempo de alegres Hespérides fue huerto;

Aún el Teide echa pedazos de su desperdicio

Mientras ruge, como monstruo que vigila un campo de muerte.

Aquí los titanes luchaban, allá ciudades florecían,

Por todas partes cánticos de vírgenes y música de pájaros,

Ahora en palacios de mármol las focas se reúnen

I de algas se visten las praderas de los corderos.

 

Cima del Canigó, monte en el que se inspira Verdaguer para su obra

Cima del Canigó, monte en el que se inspiró Verdaguer para escribir su poema

Es interesante destacar que la letra del Virolai, popular canción religiosa dedicada a la Virgen de Montserrat, es también obra de Verdaguer.

 

Narcís OllerEn el campo de la narrativa es imprescindible hablar de Narcís Oller (1846-1930), que empezó escribiendo en castellano, pero más adelante se pasó al catalán, escribiendo novelas como La Papallona (1882) L’Escanyapobres (1884)  La febre d’or (1890-1892), influidas enormemente por la corriente literaria del naturalismo, cuyo máximo representante es el francés Émile Zola; aun así, logró desarrollar un estilo propio, que el mismo Zola defendería en una carta-prólogo en la traducción al francés de La Papallona. Resulta de especial interés el siguiente fragmento de sus memorias, en el que relata la animadversión que sentía en un principio a escribir en lengua catalana, y como los encuentros con otros escritores cambiaron su percepción:

 

 

 

[…] aquella nit vaig somniar molt. Vaig veure finalment clar, que entre l’escriptor i la seva llengua nadiua hi ha un nexe tan estret que no té substitució possible; que seria, per tant, inútil tot esforç que seguís fent per cisellar la frase castellana amb la sobrietat, força i soltesa que mostraven els meus compatriotes escrivint en català; que si el territori de la nostra llengua és bon tros més petit que el de la majoria dels altres idiomes, no per això em de renegar-la ni deixar de conrear-la amb aquell amor i aquell entusiasme de què ens han deixat gloriós exemple els nostres clàssics, ni creure, tampoc, que en els jardins petits no hi poden esclatar flors de tanta exquisitat, ufanor i durada com les que pugui donar el jardí més gran.

 

[…] esa noche soñé mucho. Vi finalmente claro, que entre el escritor y su lengua nativa hay un nexo tan estrecho que no tiene sustitución posible; y que por lo tanto sería inútil todo esfuerzo para cincelar la frase castellana con la sobriedad, la fuerza y soltura que mostraban mis compatriotas escribiendo en catalán; que si el territorio de nuestra lengua es mucho más pequeño que el de la mayoría de los otros idiomas, no por eso tenemos que rechazarla ni dejar de cultivarla con aquel amor y aquel entusiasmo del que nos han dejado glorioso ejemplo nuestros clásicos, ni creer, tampoco, que en los jardines pequeños no puedan abrirse flores de tanta exquisitez, lozanía y duración como las que pueda dar el jardín más grande.

 

La  Renaixença también tuvo un fuerte impacto  en el arte, expresándose de distintas formas, aunque probablemente la que más frutos dio en su momento fue la arquitectura, vinculada enormemente con el movimiento artístico del Modernismo. En el siguiente artículo veremos con detalle esta variante. Estad preparados para algo especial.

 

Bibliografía:

http://www.xtec.cat/~malons22/personal/teatrexix.htm

http://www.escriptors.cat/autors/guimeraa/pagina.php?id_sec=2044

http://www.escriptors.cat/autors/verdaguerj/pagina.php?id_sec=2339

http://www.escriptors.cat/autors/ollern/pagina.php?id_sec=2420

http://blogs.sapiens.cat/socialsenxarxa/etiqueta/renaixenca/

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