Te voy a dar yo a ti misterio (II): Las pirámides de Egipto

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Por: Marta

Las pirámides, esas grandes desconocidas. ¿Qué misterios albergarán en su interior? ¿Quiénes las construyeron? ¿Obra extraterrestre? ¿Una civilización superior? Qué enigmático y romántico es todo. QUE NO, COÑO, que no os la líen. Los científicos e investigadores -ojo al dato: CIENTÍFICOS, es decir, arqueólogos, historiadores… Ni periodistas, ni Iker Jiménez, ni escritores, ni amantes de lo esotérico, ni nada que se le parezca- conocen bastante bien este tipo de estructuras funerarias, que ni fueron construidas por una civilización extraña y desconocida ni fueron obra de extraterrestres verdes, azules o con forma de lagarto. En este artículo se responderán dos de las cuestiones que más proponen los alien-lovers y gente similar, y veréis que, aunque una cosa te sea desconocida, eso no significa que sea un misterio o algo sobrenatural, es que TÚ no la conoces. Fin del asunto. Esas dos preguntas siempre son: ¿Y cómo llegaron a realizar obras de tal magnitud en épocas tan primitivas y sin ninguna referencia? ¿Tenían las herramientas y los conocimientos necesarios para su construcción? Primero, los egipcios no eran tontos. Otro dato a recordar: los individuos del pasado no eran más idiotas que nosotros por no tener ordenadores ni Iphone. Este texto es meramente introductorio, ya que la información y los estudios que existen acerca de estos gigantes de piedra son muy numerosos. Comencemos.

Si bien es cierto que las pirámides pueden designarse como el elemento más característico de la cultura del Antiguo Egipto, estas solo fueron edificadas durante el Reino Antiguo (2.686-2.125 a.C*) y el Reino Medio (2.055-1.650 a.C) -es decir, una migaja, aunque importante, de su historia-, culminando con el notable cambio en el diseño de la arquitectura funeraria, que acabaría excavando en la roca las moradas eternas de sus clases dirigentes durante el Reino Nuevo (1.550-1069 a.C), lo que comúnmente se denomina como hipogeo, vaya.

No obstante, no es posible explicar la construcción de las pirámides sin hacer una breve mención acerca del porqué de estas. En primer lugar, cabe destacar que durante el Reino Antiguo se produce una “solarización” de la monarquía, ya dominadora y centralizadora de todo el Valle del Nilo, asumiendo las creencias heliopolitanas -pertenecientes a la ciudad de Heliópolis– y reconociendo al faraón como “hijo del sol” y consustancial con él, hecho reflejado en los nuevos epítetos –Horus de oro– que aparecerán en la titulatura faraónica. La cosmogonía solar heliopolitana sostiene que en el principio de los tiempos solo existía el Nun, un universo acuoso, en tinieblas y silencio. De él emerge primeramente el Benben o la colina primordial, es decir, la tierra frente al agua. Acto seguido aparecerá el pájaro primordial, que acabará con el silencio y, más adelante, acabarán surgiendo todas las figuras de la tierra, incluido el Atum, el demiurgo solar, que pone fin a esa oscuridad. Por tanto, siguiendo la cosmogonía heliopolitana, es posible observar que las pirámides evocaban claramente la emergencia de la colina primordial por encima de las aguas del Nun, siendo estas símbolos recreacionales que evocan al primer ente de la creación. Asimismo, serían símbolos ascensionales, ya que el demiurgo solar se eleva en el cielo a partir de esta colina. Este hecho es apoyado, por otro lado, con los Textos de las Pirámides, que muestran como una de las creencias de los faraones del Reino Antiguo era que, tras su muerte, este realizaría un pequeño viaje desde la Duat hasta el horizonte del cielo, convirtiéndose en un fenómeno celeste o una estrella imperecedera, junto a otros faraones y  divinidades. Las pirámides no fueron las únicas construcciones relacionadas con la colina primordial, ya que los obeliscos y los templos solares como el de Niuserre constituyen un claro ejemplo de la influencia de la cosmogonía heliopolitana sobre las mentes de los pobladores del Antiguo Egipto.

Las pirámides y sus antecedentes

Es posible encontrar los antecedentes arquitectónicos de las pirámides en las construcciones funerarias predinásticas y protodinásticas. En el célebre cementerio de Umm el-Qaab, Abidos, se hallan algunas estructuras subterráneas que se corresponden con las tumbas de los primeros faraones, tales como Aha o Djer, donde se observan distintas cámaras subterráneas rectangulares rodeadas de tumbas subsidiarias. Estas cámaras podrían haber formado parte de grandes túmulos decorados con estelas o incluso propias mastabas, como es posible entrever en la reconstrucción de la tumba de Merit-Neith.

Las mastabas fueron las construcciones funerarias más comunes de las necrópolis del Reino Antiguo, ya que una gran cantidad de faraones, familiares reales e individuos pertenecientes a las clase nobiliar se hicieron enterrar en ellas. Estas tumbas constan de dos partes: la estructura interior, subterránea y formada por un pozo y la cámara del sarcófago, y la superestructura rectangular realizada en adobe –la cara visible de la tumba-, que contenía la capilla de ofrendas, el serdab –la cámara en la que se encontraba la estatua del difunto- y los almacenes. En las primeras mastabas, el difunto y su ajuar eran introducidos desde arriba antes de la construcción del tejado, mientras que a mediados de la I dinastía se comenzaron a construir corredores de acceso. El interior estaba decorado con relieves coloreados con distintos motivos. En la necrópolis de Saqqara, la mastaba 3038, fechada en torno al reinado del monarca Anedjib, antepenúltimo dirigente de la I dinastía, muestra que tres de sus lados contienen una estructura escalonada, por lo que esta construcción constituiría el antecedente directo de la construcción de la Pirámide Escalonada, que no deja de ser una sucesión en escalera de mastabas de distinto tamaño.

Esto es una mastaba. Muchas mastabas hacen una pirámide escalonada. Tacháaaan.

Esto es una mastaba. Muchas mastabas hacen una pirámide escalonada. Tacháaaan. Lo siento, no hay aliens.

La Pirámide Escalonada, cuyos artífices fueron el faraón Netjerkhet –Zoser, III dinastía- y su arquitecto o visir Imhotep, contiene una estructura más compleja que sus predecesoras. En primer lugar, se hallaba rodeada por un muro de caliza decorado al estilo de las fachadas palaciegas con estelas de falsa puerta que delimitaban el recinto funerario. Este conjunto guardaba en su interior no solo la pirámide con numerosas cámaras subterráneas, sino también varios patios, edículos, templos funerarios y estructuras adyacentes, además de una calzada. Cabe destacar que el complejo se construyó en varias etapas, pues su estadio primitivo era de una mastaba que fue ampliándose a lo largo de los años.

Pirámide escalonada de Djeser.

Pirámide escalonada de Djeser.

Varias pirámides y monarcas después –Sejemjet, Jaba, Nebkara, etc.- el faraón Snefru comienza las obras para la construcción de su pirámide, que más tarde se convertirían en tres -jódete Keops, Snefru fue más constructor que tú-. La pirámide de Meidum, la primera, pretendía ser una pirámide escalonada de seis o siete pisos, con un núcleo de mampostería de treinta metros. A este núcleo se le añadirían seis capas en talud y un revestimiento de roca caliza, similar a la de las futuras pirámides de Guiza. En su segunda fase de construcción se añadió un octavo escalón. Su complejo funerario obtendrá las características clásicas de aquellos que se construirían en la época de las pirámides: un muro que rodea el recinto, un templo funerario, una pirámide satélite del Ka, una rampa que conduce al Templo del Valle y la pirámide principal. La tumba se transformó de pirámide escalonada a pirámide de caras lisas -las que todos conocemos- cuando se rellenaron todos los escalones y se construyeron una serie de hiladas de caliza de Tura. La cámara funeraria, rodeada de pequeñas cámaras y un pozo ascendente, contenía un techo abovedado por aproximación de hiladas. En Dashur, Snefru -que era un poco «matao»- construiría otras dos pirámides: la pirámide Romboidal, que tiene dos inclinaciones distintas debido a errores de cálculo de los constructores, y la pirámide Roja, construida con mayor precisión que sus predecesoras.

Plataforma para pagar a Snefru la matrícula del grado de Arquitectura. De izq. a dcha: Pirámide de Meidum, Pirámide Romboidal y Pirámide Roja.

Plataforma para pagar a Snefru la matrícula del grado de Arquitectura. De izq. a dcha: Pirámide de Meidum, Pirámide Romboidal y Pirámide Roja.

Tras el reinado de Snefru, Khufu asciende al poder y comenzará las obras de los complejos funerarios más icónicos del mundo egipcio: las pirámides de la necrópolis de Guiza, junto a sus sucesores Khafra y Menkaure –Keops, Kefrén y Micerinos, respectivamente-. Hemiunu será el arquitecto encargado de llevar a cabo la primera construcción. Las pirámides de estos tres monarcas alcanzarán grandes proporciones y contendrán un recinto con numerosas estructuras: en el exterior, cementerios adosados, pirámides subsidiarias, templos funerarios, trincheras para las barcas solares, etc; en el interior, corredores ascendentes y descendentes, cámaras de la reina, de rey y de descarga, corredores de servicio, antecámaras y grandes galerías, así como los diversos espacios que se han comentado en párrafos anteriores. Por otro lado, estos complejos conectaban con las estructuras portuarias y los canales que llevaban al templo del Valle. Aunque estos tres complejos sean los mejor conservados y los de mayor perfección, los faraones de las sucesivas dinastías continuaron construyendo este tipo de tumbas –en contraposición con los altos mandatarios, que seguían enterrándose en mastabas-, destacando las pirámides de Jentkaus, Userkaf, Neferirkare o Teti. Sin embargo, a finales de la V dinastía se añadirán a las pirámides un nuevo elemento de vital importancia: los textos de las Pirámides. El estilo arquitectónico no cambió, pero en las paredes de las cámaras se comenzaron a escribir uno de los primeros corpus religiosos de la Historia, que contenía himnos y alabanzas a los dioses y fórmulas para la otra vida.

Durante el Reino Medio, las tumbas se volvieron más modestas, ya que se usaron bloques de ladrillo cocido y se recubrieron de materiales de poca calidad para finalmente añadirles una capa externa de roca caliza, lo que las hizo más vulnerables al paso del tiempo. Por tanto, es fácil encontrar una similitud exterior entre una pirámide de la IV dinastía y una de la dinastía XII, sin embargo, en cuanto se eliminara el revestimiento se ven las diferencias -algo  así como cuando escondes los trastos en tu armario, a tu madre no le engañas-. Por este motivo, las pirámides de la IV dinastía se han conservado mejor que las de sus sucesores. Las cámaras funerarias se volvieron más complejas y el templo funerario aumentó de tamaño. Alrededor de la XIII dinastía este tipo de enterramientos desaparecen por completo, culminando con la construcción de las grandes tumbas excavadas en el Valle de los Reyes durante el Reino Nuevo.

Las célebres pirámides de Guiza.

Las célebres pirámides de Guiza.

Su construcción: materiales y trabajadores

Acerca de los constructores y sus técnicas nos han quedado numerosos frescos y relieves que muestran a los trabajadores realizando tareas de construcción que bien pudieron ser utilizadas para edificar las pirámides -esto no debieron de verlo los alien-lovers-. A su vez, se han encontrado cientos de herramientas que fueron utilizadas en tareas relacionadas con la construcción: niveles verticales y horizontales, martillos, escoplos, picos, cinceles, plomadas, etc. Las evidencias arqueológicas e históricas muestran que los constructores egipcios poseían un conocimiento matemático considerable. El papiro matemático de Rhind, que data del Segundo Periodo Intermedio (1.650-1.550 a.C) pero que constituye una copia de uno más antiguo, contiene numerosos problemas geométricos y aritméticos que enseñan a construir una pirámide sin el menor fallo, además de otros problemas de superficies, pendientes y cálculos de volumen. Asimismo, a través de este papiro se ha podido demostrar que ya se conocía y se usaba el que más tarde se denominaría Teorema de Pitágoras. Su sistema de medición se basaba en el meh nesu o codo real, que medía aproximadamente 52,35 centímetros y estaba dividido en unidades más pequeñas –palmos y dedos-.

Papiro matemático de Rhind.

Papiro matemático de Rhind.

Para la construcción de estos monumentales complejos era necesaria la movilización de grandes cantidades de individuos. Por ello, se crearon aldeas, pueblos, centros de producción y fincas de explotación situadas en las proximidades de las obras, donde convivían los trabajadores –artesanos, peones, capataces, astrónomos, arquitectos, albañiles, etc.- y sus familias, que se dedicaban al abastecimiento y la supervisión del asentamiento. Las evidencias arqueológicas halladas en las aldeas y sus necrópolis muestran que las pirámides fueron construidas por trabajadores libres que recibían un salario, víveres y un día de descanso por cada diez de trabajo, más allá de lo que las teorías esotéricas y “bíblicas” quieren mostrar. Es decir, nada de azotes y nada de fustas -ni que viviéramos en 50 sombras de Grey-. Además, los trabajadores eran renovados cada cierto tiempo para que pudieran volver a sus hogares y trabajar de nuevo en tareas relacionadas con la agricultura. Se calcula que trabajando en la construcción directa de una pirámide -colocación de bloques y su transporte- podría haber dos equipos de dos mil hombres, junto a otros dos mil que se dedicarían a la logística, a los trabajos de reparación y al avituallamiento. En total se calcula que el número máximo de trabajadores que podrían haber participado en la construcción de una de estas tumbas podría rondar los diez mil. Estos se dividían en varios grupos de trabajo regidos por un capataz. Los trabajos de supervisión y de organización los realizaba el director de la Casa Real, y los de administración de las aldeas y los salarios el director del Doble Granero. Aunque cada autor realiza su propio cálculo a la hora de establecer un ritmo de trabajo para estos grupos, la construcción de estas tumbas llevaba siempre varios años.

Plomada egipcia.

Los egipcios tenían plomadas, martillos, cinceles, niveles, trineos, rampas, etc.

En cuanto a la propia construcción, en primer lugar se escogía el terreno, se delimitaba y se realizaban los cálculos y planos necesarios tanto para su edificación como para alinearlo con determinados fenómenos celestes u otros monumentos -que sí, que sí, que también sabían de Astronomía-. Después, se nivelaba el terreno y se comenzaba con la explotación de las canteras –tenían canteras locales cerca de las obras y otras más lejanas para la explotación de otro tipo de materias- y el desplazamiento de los bloques. Se construía, asimismo, un canal y algunas estructuras portuarias para poder transportar algunas piezas con mayor facilidad. Los equipos transportaron los bloques posiblemente mediante un sistema de rampas, trineos y elevadores, utilizando también cuerdas, arena y aceites para facilitar el trabajo. Algunos autores afirman que las rampas eran perpendiculares a una de las caras de la pirámide, es decir, frontales que se iban estrechando a medida que la pirámide alcanzaba una mayor altitud, aunque se han propuesto otras hipótesis como las rampas helicoidales –relativamente malas para los giros-, las laterales o las envolventes. Por último, se colocaba el revestimiento de caliza y el piramidion…Et voilà: una pirámide sin necesidad de contactar con seres de otros planetas.

Reconstrucción de estos métodos de trabajo.

Reconstrucción de estos métodos de trabajo.

Como se ha mencionado anteriormente, la construcción de las pirámides es un tema realmente interesante y es posible encontrar gran cantidad de libros y estudios relacionados con el tema. Arqueólogos e historiadores no tienen la menor duda de cómo y quiénes realizaron estos monumentos, por lo que las teorías fantásticas deberían haberse quedado únicamente en los libros de ciencia ficción. Esperemos que, con el paso del tiempo, el público acabe conociendo en profundidad el valiosísimo legado del Antiguo Egipto, una de las cunas de la civilización occidental y una cultura digna de admirar.

En este fresco, procedente de una tumba del Reino Nuevo, es posible observar el transporte de una estatua de grandes dimensiones. Si es que los egipcios nos dejaban hasta pistas...

En este fresco, perteneciente a una tumba del Reino Nuevo, es posible observar el transporte de una estatua de grandes dimensiones. Si es que los egipcios nos dejaban hasta pistas…

 

Bibliografía:
Hart, G. (1991): Pharaohs and pyramids. A guide through Old Kingdom Egypt. London: Herbert Press.
Lull, J. (2006): La Astronomía en el Antiguo Egipto. Valencia: Universidad de Valencia.
Moreno, J.C (2004): Egipto en el Imperio Antiguo (2650-2150 antes de Cristo). Barcelona: Edicions Bellaterra.
Reeves, C.N (1990): Valley of the Kings. London: TJ Press.
Shaw, I. (2007): Historia del Antiguo Egipto. Madrid: Esfera Libros.
Siliotti, A. (2004): Pirámides de Egipto. Madrid : Libsa.
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Una critica en “Te voy a dar yo a ti misterio (II): Las pirámides de Egipto”

  1. VA:R_U [1.9.22_1171]
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    Las 3 piramides de gizeh las construyo el pueblo egipcio dirigido por el rey Amun-Ra en honor a su padre Ptah que es el autor de sus medidas (Pi Ra Mides).
    el pueblo aceptó porque el Señor Ptah dedico desde hace 50000 años sus 10000 años de jubilación a crear con agricultores, ganaderos, artesanos y masones los muros los nomos de egipto y las casas de los dioses que vivían en cada nomo ( 1 pareja de dioses) y como hacerles ofrendas. Es el patrón de los masones y de los artesanos. Antes habia creado otras culturas en sumeria, en fergana (el paraiso) y otras que no conozco bien como cerca de noruega y cerca de mozambique.

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