Numen – Numen (2007)

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¡Saludos! Dedico mis líneas de hoy al último trabajo de estos maestros vascos, más concretamente de Arrasate/Mondragón (Guipúzcoa). Realmente el trabajo no es ninguna novedad, si bien fue relanzado en 2011 tras haber pasado por Ladio Productions  en Francia. De esta banda ya hemos hablado alguna que otra vez, como una traducción de su tema ‘Ama Lurra‘, y esta no será la última vez que los mencionemos.

Numen es el quinto álbum de la agrupación vasca, y si bien en general todos sus trabajos son equilibrados y sensatos, quizás este tiene algo distinto. Puede que esa sea la razón por la que hayan decidido dar su nombre, como un trabajo definitorio de la idea de Numen, y no al Haize Sorginduen Intziriak, su primera obra. Algo tienen que haber visto ellos en él, quizás en el enfoque, quizás con el resultado final, que les haya dicho ‘esto es lo que buscamos’. Sin más rodeos, ¿qué tiene de especial este álbum?

Hagamos un pequeño repaso por la discografía de estos chicos. Se forman en 1997 y tres años después publican su primer EP, anteriormente nombrado; de él resaltan los teclados, en ningún otro trabajo tan presentes, y la rareza de incluir dos tracks instrumentales en un EP de cinco pistas, pero ya apuntan maneras con algunos blast  beats. Como es lógico, es su trabajo más clásico y comercial, si nos olvidamos de que está cantado en vasco. Sólo un año después se lucen con su primer larga duración, Galdutako Itxaropenaren Eresia, con la mítica ‘Ama Lurra’, que para mi criterio es una canción simplemente perfecta. En cualquier caso el disco sigue la estela del anterior si bien el formato black se cuela un poco más entre esos riffs melódicos. Jarrai Beza Jondairak, del 2003, es ya un EP más oscuro, con menor presencia del teclado, y riffs definibles como Black clásico. Hay dos canciones fundamentales en este disco: ‘Eskualdunak’ (no está mal escrito, es la denominación de los vascos en la zona francesa) e Inguma. Es un disco de transición y en él aparece un elemento muy característico de este grupo: la alboka. Basoaren Semeak llega en 2004 como un vendaval de furia, con el tema ‘Arranoaren Ahotsa’ en el que Aritz, el vocalista,  muestra grandes avances y nuevos registros. Este disco es puro Black, con guiños al Death en ocasiones, y el primigéneo Haize Sorginduen Intziriak huye  como un t-rex del fuego ante este auténtico monstruo infernal que no para de disparar metralla sin compasión. Tres años más tarde le llegaría el turno al disco que nos compete, Numen.

‘Egunsentiaren Heriotza’ abre el disco con algún ruido metálico, grande y pesado, que crece y cuando ya estás en tensión, entonces un riff demoníaco con un blast beat frenético cuanto menos (hablamos de unos 280 bpm) acuchillan tus oídos sin parar. Sin duda este es el disco más experimental de los cinco, incluyendo samplers de ruido blanco para no saturar en demasía las guitarras. Respecto al tema de la batería, hasta donde mis conocimientos alcanzan esta batería probablemente esté programa (y muy bien hecha), pues Numen no cuentan con baterista en plantilla y contratan a Alfred Berengena, un referente en el metal extremo europeo, para sus actuaciones en directo. Un Black crudo de la vieja escuela salpica de sangre y odio la sorprendida mente del oyente, con gran cantidad de acordes menores en paralelo (típico acorde chillón del Black), arpegios, una distorsión odiosa y un bajo apenas presente pero con sus momentos de gloria. Si algo dejan claro es que no se van a cortar un pelo en todo el disco, que si quieren meten quince riffs en un solo tema, varios cambios de tempo y división, samplers, cordófonos acústicos o lo que les salga del lauburu. Ellos son Numen y tras diez años en escena deciden que van a quemar el mundo con fuego.

Seguimos con ‘Gauaren Irrifare Izkitua’ comienza más lenta pero no es ninguna balada y es más, da una mayor sensación de apuro, de persecución, sin tanto frenetismo. En general las estructuras de este disco empiezan de manera convencional hasta que empiezan a desarrollar y desarrollar… y con suerte volverán a donde empezaron. En 1:45 aparece uno de esos riffs matacuras que estrenaban en el Basoaren Semeak, y aprovechan a añadir carcajadas y mil platos desde las baquetas. Tras un puente, aparece un nuevo elemento que es sin duda una gran mejora en este nuestro grupo: Eöl, el teclista, que lleva más o menos un disco y dos canciones tocando menos que nada, decide aprender a gritar. Y no sólo grita, sino que utiliza el típico agudo desgarrado que suena tan desesperado, melancólico, devastado, tan típico en Helheim y cada vez más en Moonsorrow. No hay heroísmo, ni melodías mayores que un lamento ancestral; el llanto de Eöl sólo consolado con una guitarra que se rinde sin fuerzas.

Contrastada es ‘Etsipenaren Ispilu’, si bien acto seguido da cuartel con algo de esperanza en la estrofa. Sin mayor dilación vuelven a la carga pero con pequeños arreglos se deja ver que el cariz de este tema es distinto, ni tan furibundo ni tan desesperado y tras algunos minutos de pequeños temas aparece la guitarra clásica, que interpreta una pequeña melodía épica… pronto  acallada por la introducción, dejando claro el carácter del disco.

Con una introducción que no veo del todo clara, ‘Ahanzturaren Hilobia’ pronto transita hacia una veloz contundencia, elegante y agresiva, equilibrada en cualquier caso. Tras uno de los momentos de mayor frenetismo del álbum, un aviso de trompa. La melancolía también tiene cabida en este tema, que pronto pasa a una frase que bien podría ser de Hordak. Después, un pasaje que nos recuerda a los discos intermedios de Numen, a ‘Inguma’ sin ir más lejos.

Es difícil recuperar la rabia del primer tema, pero ‘Belearen Hegaldiak…Iluntasuna Dakar’ es sin duda fuerte y no se cae, a veces sosteniendo toda la bola sobre la batería protagonista por su dinamismo. En cualquier caso, estos Numen no desaprovechan un momento para dar cera y cuando no hay blast beat hay una metralleta en el bombo. Sobre 5:10 oímos el grito de guerra vascón y la pródiga alboka entra en escena, aunque por muy poco tiempo. Se cierra el tema con algunos extraños sampler y la flauta, que resignada al odio, amenaza con unos tremolo.

Con diez minutos de duración, ‘Isiltasunaren Hots Hutsa’, comienza como los primeros Burzum, por momentos una despedida. Cierra el tema con la guitarra en limpio y la flauta travesera,con algunos samplers de fondo y siempre en tensión, en una declamación rota y eterna que es este disco, un llanto y una puñalada, una imagen en piedra y la atracción del fuego.

Escritor/Redactor/Editor: Drakhai

Numen - Numen (2007), 4.0 out of 5 based on 1 rating

Una critica en “Numen – Numen (2007)”

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    Ala ala ala ala ala :O Tiene buenísima pinta xD Me encantó Ama Lurra 😀 No tendrás algún enlace…o algo similar no? xD

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