Las muertes más curiosas de la Historia

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Danza de la muerte

Por: Marta Sacri (2014)

¡Feliz año nuevo para todos los lectores de Harald Wartooth! Como nosotros nunca descansamos, queremos empezar el año con buen pie y un poco de humor, relatándoos algunas de las anécdotas de muerte más curiosas de la Historia. Cabe destacar que sobre este tema existen cientos y cientos de relatos absurdos, divertidos, curiosos e incluso sorprendentes, pero en esta ocasión nos limitaremos a escoger diez muertes de personajes que tuvieron un papel relevante dentro de nuestra historia. ¡Comenzamos!

El primero en estrenar la lista es el monarca Béla I de Hungría (h.1020-1063), perteneciente a la rama de los Árpades, la primera dinastía real de la región. Se desconocen parcialmente los acontecimientos en los que se ve envuelta Hungría en estos siglos del medievo -guerras con Bizancio, últimos reductos de paganismo, reformas monetarias-, sin embargo, sí se sabe cómo murió el rey, y es que no debieron de contratar a buenos carpinteros, puesto que, irónicamente, al sentarse en su trono este se derrumbó sobre él, hiriéndole de muerte.

Adriano IV (h.1100-1159), el único papa inglés de la Historia es conocido por su política de alianzas, que le trajo serios problemas con los grandes reinos de la época, teniendo así que huir de Roma. No obstante, sucumbió a un enemigo mucho más temible: una mosca que entró en su garganta y no pudo salir de ella, provocándole la muerte por asfixia.

Federico I Barbarroja

Federico I «Barbarroja« (1122-1190), emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Poderosísimo monarca que afianzó el poder imperial y llevó a su reino a un periodo de magnífico esplendor. Dos años antes de su muerte decide participar en la Tercera Cruzada, con el objetivo de recuperar Jerusalén de manos de los musulmanes, que por aquella época contaban con un líder casi invencible: Saladino. Federico desafía al sultán a una justa que nunca se llevará a cabo, pues el germano fallecerá ahogado en el río Saleph, en Anatolia. Lo curioso de esta anécdota no es que no supiera nadar, sino que se cayó al agua con su pesada armadura, y a nadie se le ocurrió la idea de despojarle de aquel armatoste de metal…¡el resto ya os lo imagináis!

Jorge Manrique (h.1440-1479), el autor de una de las obras más importantes de la literatura española, Coplas a la muerte de su padre, tuvo, a su vez, una muerte muy curiosa y poco conocida. Manrique fue en vida un guerrero al servicio de los Reyes Católicos en la guerra civil de Castilla, que enfrentaba a Isabel contra Juana la Beltraneja. Las crónicas de la época sitúan su muerte durante una escaramuza en el castillo de Garcimuñoz, en Cuenca, que estaba liderado por el principal opositor de Isabel: Juan Pacheco. Aunque no está demostrado, algunas fuentes afirman que debido a la ausencia de munición este fue catapultado, CATAPULTADO, hacia el interior del castillo, y es que a falta de pan…

Juan de Aragón, príncipe de Asturias (1478-1497), el único hijo varón de los Reyes Católicos y el legítimo heredero de dos de los reinos más poderosos de la Europa Medieval se casó en 1497 con la archiduquesa Margarita de Austria, hija del emperador Maximiliano I. Todos sabemos que en la Edad Media los matrimonios regios solían ser concertados y utilizados como arma política, sin embargo, Juan y Margarita tuvieron la suerte de enamorarse perdidamente el uno del otro. Tal fue el amor que se profesaron que, según las crónicas de la época, se pasaban el día metidos en la cama, y, por este mismo motivo, se dice que el infante murió a causa de una actividad sexual frenética. Lo que comúnmente se denomina como MUERTE POR KIKI, vaya.

Carlos VIII de Francia (1470-1498). En España siempre hemos tenido muy mala uva, y aquí era conocido como Carlos el Cabezudo, si bien es cierto que en pocas ocasiones nos hemos llevado bien con nuestros vecinos. El caso es que el mote le viene al pelo, ya que el monarca abrazó a la muerte un trágico día de 1498, mientras jugaba a un partido de pelota. No le dieron un pelotazo, no, se chocó contra el dintel de una puerta -tremendo porrazo- y murió a causa de una apoplejía.

El Aretino de TizianoPietro Aretino (1492-1556), que no tiene ningún vínculo con Avento Aretino para los frikis de Skyrim, fue un poeta italiano del Renacimiento. «El hijo de una cortesana con alma de rey», como así se autodenominaba, fue un hombre altivo y soberbio, que desafió al pensamiento de la época y a la Iglesia con sus Sonetti lussuriosi, que hoy en día todavía provocan el rechazo por parte de muchos sectores. Sabiendo cuál fue su actitud en vida no nos extraña su muerte, pues dicen que falleció a causa de una apoplejía causada por un ataque de risa.

Jean Baptiste Lully (1632-1687), el compositor favorito del delfín Luis XIV alcanzó la cumbre en 1681 al convertirse en secretario del Rey Sol -los secretarios son figuras muy poderosas e importantes en las cortes reales modernas-. No obstante, no disfrutó demasiado de su éxito ya que paradójicamente murió al golpearse el pie con su bastón de director de orquesta durante una representación.

Adolfo Federico de Suecia (1710-1771), uno de los monarcas más débiles de la historia de Suecia, aunque de buen corazón, tuvo un talón de Aquiles muy curioso: la comida. Y es que durante su cena del 12 de febrero de 1771, el rey comió tanto -repitió de postre unas catorce veces-, que su cuerpo no pudo aguantarlo más y falleció por empacho. En ocasiones los suecos le recuerdan como el monarca «que se comió a sí mismo hasta la muerte», ¡Menudo humor! Para los más curiosos, aquel día su cena consistió en grandes cantidades de champagne acompañadas de langosta, caviar, chucrut, kipper -arenques o salmones ahumados en frío y salado hechos a la parrilla- y el postre bomba: semla, un pastel tradicional de los países del Norte.

Isabel de Baviera «Sissi» (1837-1898). Mi visita a Austria en 2011 me hizo conocer mejor a uno de los personajes históricos más explotados comercialmente de Europa. Isabel no estaba predestinada a ser emperatriz, sin embargo, un primer encuentro con Francisco José I hizo que ambos se enamoraran locamente. Sissi tuvo una vida de telenovela, marcada por su personalidad excéntrica y afianzada tras el suicidio de su promogénito en trágicas circustancias. La vida en la corte imperial le causaba auténtico terror, y se mantuvo considerablemente alejada de la vida pública. Se puede decir que McFate, como diría Nabokov, o el Señor Destino, es un tanto cruel, ya que sus intentos de mantenerse aislada le costaron la vida. La emperatriz se encontraba en uno de sus retiros en un hotel cercano al lago Ginebra y no pudo pasar desapercibida, su visita se anunció en los medios de comunicación de la época. Enseguida llegó la noticia a oídos del terrorista y anarquista italiano Luigi Lucheni, que no dudó ni un instante en cometer el crimen que le haría famoso. En el lago suizo se tropezó CASUALMENTE con la joven, y le insertó un estilete en su corsé antes de huir. Ni Isabel ni ninguno de sus acompañantes se dieron cuenta de que aquel estilete le había atravesado el corazón -¿Cómo no te das cuenta?- y subió a un barco de recreo donde finalmente se desmayó y murió.

«No basta con pensar en la muerte, sino que se debe tenerla siempre delante. Entonces la vida se hace más solemne, más importante, más fecunda y alegre.»

Stefan Zweig (1881-1942)

Crónica de Nüremberg

4 criticas en “Las muertes más curiosas de la Historia”

  1. VA:F [1.9.22_1171]
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    Me ha encantado el artículo… La redacción es bastante buena y, en líneas generales, tiene un buen desarrollo. En cuanto a la información dada, me ha llamado muchísimo la atención la muerte de Jorge Marique, autor de las Coplas a la muerte DE (y no por) su padre… En qué fuentes encontraste esta información? He estado investigando sobre ello y aún no he conseguido encontrar datos tan detallados! Grazie! Y felicidades por este articulazo 😛

  2. VN:F [1.9.22_1171]
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    ¡Muy buenas Rodolfo! ¡Qué genial que te haya gustado mi artículo, muchísimas gracias por tus palabras! Respecto a la muerte de Jorge Manrique existen diversos libros muy interesantes. En primer lugar están las crónicas de la época, como las de Alonso de Palencia, y por otro lado tienes biografías como «Personalidad y destino de Jorge Manrique» de Serrano de Haro, «Jorge Manrique a través del tiempo» de Ortega Cézar 🙂

  3. VA:F [1.9.22_1171]
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    Muchísimas gracias Marta! Veo que ya has corregido lo del pequeño detalle del titulillo… me alegra tanto haberte servido de ayuda!! En cuanto a las fuentes que me propones, ya he visto esas entradas en el catálogo de ucm y alguna referencia en wikipedia, pero confiaba en que pudieras decirme algo más. No sé, cuál de todas te has leído tú? Me ayudaría mucho saber en cuál te basaste para escribir el artículo 😛 Muchas gracias y ánimo! Sigue mejorando 🙂

  4. VA:F [1.9.22_1171]
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    muy buena pagina y con cosas interesantes felicidades

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