Mitología vasca [Primera parte]

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En esta entrada quería hablaros de un pueblo, poco conocido, que habitó en la Península Ibérica; y también, de su mitología. La mitología vasca es el conjunto de creencias, leyendas y mitos propios del País Vasco. Este paganismo surgió en tiempos prehistóricos y, como todas las “herejías”, sufrió el golpe de la Inquisición española, como es el claro ejemplo de las Brujas de Zugarramurdi.
Como es una mitología bastante extensa, pienso hacer varias entradas. La primera de todas, es decir, ésta, la dedicaré a hablar de dioses y en general, de los personajes vascos.

Mari y otros númenes
Mari, ligada a la tierra (lur), sobresale por encima de los demás genios. Tiene varios nombres como Maya o Lezeko-Andre, aunque normalmente su nombre va ligado al lugar que “habita”: Aralargako Damea (la Dama de Aralar) o Anbotoko Sorgiña (la Bruja de Amboto). Mari vive en grutas y cuevas, y sale al exterior a través de simas y otros conductos subterráneos. En la superficie se desplaza por el aire.
Entre sus incontables descripciones, destacan: Una mujer elegante y hermosa, con extremidades animales (pies de cabra o ave), sosteniendo un palacio de oro entre sus manos, viajando por el cielo tirada por un carro o como una mujer envuelta en llamas.
La figura de Mari está relacionada con las tormentas; cuentan que cuando reside en Amboto, llueve copiosamente. Y, si durante la misa celebrada en su sima se encuentra ella, no graniza durante un año. Aunque, a pesar del terror que inspiraba, la gente le pedía consejo, y ella siempre respondía. Actúa como una juez implacable, castigando a ladrones y mentirosos; y quien le ofrecía un carnero, se libraría de las consecuencias de sus tormentas.

Su pareja es Maju (Sugaar o Herensuge, serpiente); y cuando se juntan, forman tempestades. Tienen dos hijos, Mikelats (conduce los pedriscos que destruyen rebaños y cosechas) y Atarrabi (guardián y sacerdote de un pueblo), malvado el primero y bueno el segundo.
El culto hacía Mari exige un determinado protocolo. Por ejemplo, si entrabas de frente a su morada, debías salir de la misma manera, o sea, caminando de espaldas; había que tutearla siempre, no sentarse nunca aunque lo pidiera. Asimismo, también tiraban piedras en sus cuevas o dejaban monedas en ellas.
Una leyenda curiosa cuenta que Mari se casó con un mortal de Beasain, y que, cuando éste intentó bautizar a sus hijos, Mari se negó y desapareció envuelta en llamas, ya que no era cristiana.
Otro personaje destacable de la mitología vasca es aker, el macho cabrío, o akerbeltz, que protegía a los animales bajo su poder. Era adorado por varios aquelarres, por lo que adquirió bastante fama entre las brujas. Destaca el caso de las brujas de Zugarramurdi.
Herensuge, Sugaar o Sugoi es la serpiente macho de una o varias cabezas. Aparece en llamas y come animales y humanos. Cuentan que murió a manos de San Miguel en el lugar donde se emplaza el santuario de San Miguel de Aralar, encima de la caverna de la que salía Herensuge; en el altar existe una ventana que lleva hasta esta cueva.

Además, existen otros genios como zezengorri (toro rojo) y beigorri (vaca roja), que guardan cuevas.
Las lamias y otros genios
Las lamias son personajes bastante protagonistas de los mitos vascos. Se tratan de mujeres con patas de gallina, peine de cabra o cola de pez. Habitan pozos y cuevas, y  suelen encontrarse peinándose con un peine de oro, codiciado por los mortales, junto a los ríos.
Muchas leyendas relatan el amor, con finales catastróficos, entre lamias y humanos. Si les hacías una ofrenda por la noche, te ayudaban con tu trabajo.
Los edificios cristianos propiciaron su desaparición, aunque siguen manifestándose en distintos lugares que llevan su nombre (lamiaran, valle de las lamias). La construcción de puentes, dólmenes, castillos y casas son obra suya.
El basajaun o anxo es el señor de los bosques. Tiene cuerpo humano poblado de vello y una larga cabellera; y suele dedicarse a la protección de rebaños, por lo que si anda cerca, los lobos no se atreven a atacar. Uno de sus pies es humano, el otro, es redondo. Puede tener pareja femenina (basandere). Otra figura similar es la del tartalo, un cíclope antropófago.
Existen muchísimos más genios de menor importancia: gaueko, castiga a quien menosprecia la noche, ieltxu, en forma de pájaro o humano, que alumbra a los humanos; eate, genio de la tempestad y de los huracanes, odei, provocador del trueno, etc.

Los jentiles

Los jentiles o jentilak son los gigantes vascos, de fuerza y tamaño anormal. Fueron desplazados por ferrones y herreros hasta su desaparición; aunque cuenta la leyenda de que a la llegada de una nube luminosa o estrella nacería Kixmi (Cristo) y todos los jentiles se extinguirían a causa de su suicidio colectivo.Sólo un jentil sobrevive, el que anuncia la buena noticia del nacimiento de Kixmi, y que reparte regalos a los niños buenos y carbón a los malos durante Navidad. El nombre de los jentiles está relacionado con la construcción de elementos prehistóricos como dólmenes (jentiletxe), cromlechs (jentilbaratzak) y a los accidentes rocosos (jentil-zubi).

Escritor/Editor/Redactor: Kerstin Stanne

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2 criticas en “Mitología vasca [Primera parte]”

  1. […] que os situéis mejor, os dejo los links a las entradas de Mitología Vasca, os recomiendo que leáis la parte de los gentiles, y a la discografía de  Aiumeen Basoa . Ehun […]

  2. VA:F [1.9.22_1171]
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    «Gaueko» no es un personage, es el adjetivo que se atribuye a los seres que salen por la noche (pueden ser una bruja, un jentil, un muerto, una lamina…), a quienes no les gusta encontrartse con los humanos que les interpelan, por lo que les dicen en tono amenazador: «Gaua gauzezoentzat eta eguna egunezkoentzat» (la noche para los seres de la noche y el dia para los del dia). Despues de decir eso suelen perseguir al infortunado caminante.

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