María I de Escocia

VN:F [1.9.22_1171]
Rating: 0.0/5 (0 votes cast)

María I de Escocia, o María Estuardo, es una de las reinas más importantes del siglo XVI en toda Europa, además de ser la más

María I de Escocia en 1578

querida de Escocia. Pero no ha pasado a la historia por sus políticas, sino más bien por toda su vida personal. Fue una persona a la que la suerte no le sonrió prácticamente en ningún momento de su vida, casi desde que nació. Esto se ve reflejado en las innumerables veces que se la ha retratado a lo largo de la historia, siempre como una mujer bella y dulce, luchadora.

Pero comencemos desde el principio. María Estuardo nació el 8 de diciembre de 1542 en Escocia. Es hija del rey Jaime V de Escocia y de María de Guisa, de origen francés. Su abuelo era Jaime IV, que había estado casado con Margarita Tudor, hija de Enrique VII de Inglaterra y hermana de Enrique VIII. Aunque ahora mismo la parentela no es del todo necesaria, hay que tenerla en cuenta para el futuro de su hijo. Cuando únicamente tenía seis días de edad, su padre falleció y ella quedó como heredera del reino de Escocia bajo la tutela del siguiente en la línea sucesoria. Esta sucesión conllevó problemas desde un principio, al ser una mujer, pero todos los parientes varones de la realeza habían fallecido así que ella era la única opción posible.

Los problemas empezaron a llegar pronto. Con solo seis meses de vida, e incluso antes de ser coronada, se firmó el tratado de Greenwich por orden de Enrique VIII, mediante el cual era prometida al heredero de la corona inglesa, el futuro Eduardo VI. Escocia decidió no apoyar este tratado y Enrique VIII, tan temperamental como siempre, decidió enviar un ejército contra el país para poder secuestrar a la niña, pero la expedición resulto ser un fracaso al estar la niña muy bien escondida. Francia acudió en ayuda de los escoceses, firmando un nuevo tratado en el que se la prometía con el recién nacido delfín de Francia, hijo de Enrique II. Cinco años después de su nacimiento, en 1548, fue trasladada a la corte francesa para que estuviese vigilada y en cierta medida algo más segura. La separaron de su madre, a la cual no volvió a ver nunca, y de todo aquello que quería en su país.

Tras vivir en algún monasterio y en la corte, finalmente se casó con el delfín Carlos el 24 de abril de 1558. En cuanto al príncipe, se dice que era una persona algo enfermiza y algo extraño, además de ser algunos años menor que ella. Durante su estancia en la corte los reyes de Francia se encargaron de que María tuviese todo lo que pudiese desear, además de ser educada por los mejores maestros de Francia. Se convirtió en una joven muy educada e inteligente, y sus virtudes eran conocidas en toda Europa. Pero el 10 de julio del año siguiente el rey Enrique II falleció, así que la pareja se convirtió en reyes de Francia. La felicidad les duró más bien poco, porque el rey murió al año siguiente. Además, María tenía demasiados problemas en términos dinásticos. Tras la muerte de María I de Inglaterra, ella podría ser considerada heredera del trono, ya que Isabel I era considerada bastarda al ser hija de Ana Bolena. Pero Enrique VIII dijo explícitamente que los Estuardo quedaban relegados de la línea sucesoria, y finalmente se hizo caso a la voluntad del anterior rey inglés. Pese a ello, María Estuardo siguió luchando por su corona inglesa, y eso hizo que tuviese numerosos enemigos de la isla que quisieran asesinarla. Auqnue fuese la reina de Francia no tenía el poder suficiente, puesto que en aquellos momentos se produjeron varias revueltas hugonotes y el dinero y los medios militares no estaban disponibles para ella.

El mismo año de la muerte de su marido fue también el de la muerte de su madre, pero unos meses antes. Ahora la regente de María era su suegra, Catalina de Médicis. Se firmó un tratado mediante el cual Francia abandonaría Escocia, y María podría volver al fin a su lugar de nacimiento. Aquí ya empezó a reinar según lo que ella quería, y empezó a hacer su voluntad. Primero vamos a ver por encima sus políticas brevemente  y luego me centraré en sus matrimonios por los que ha sido realmente famosa.

Como se ha comentado anteriormente, había problemas religiosos en Europa especialmente con los hugonotes. Los hugonotes son protestantes, es el nombre dado en Francia. En Escocia también hubo un núcleo bastante importante, liderado por el hermano bastardo de María, el conde Moray. Escocia era un país católico, al igual que su reina, y esto provocó importantes divisiones internas. Pero María no hizo nada por solucionarlo. Tomó a su hermano como principal consejero, lo que hizo calmar algo los ánimos y en sí las revueltas. Los católicos se sintieron decepcionados al sentirse poco apoyados y tuvieron que asumir la nueva situación religiosa, con ambas creencias conviviendo al mismo tiempo. Es así que incluso María mando ejecutar a varios nobles católicos, aunque también a muchos protestantes. La situación desfavoreció también las relaciones con su análoga en Inglaterra, Isabel I, una ferviente protestante. Aunque hubo varios intentos de acercamiento por parte de ambos bandos, nunca hubo una amistad, sino más bien todo lo contrario.

En 1565 decidió contraer matrimonio en Edimburgo con el duque de Albany, Lord Darnley, que también era miembro de la familia Estuardo. Este matrimonio se considera que fue por amor, o incluso para favorecer a ambas partes, pero en realidad fue una idea nefasta. Lord Darnley era católico e inglés, lo que hizo enfurecer bastante a Isabel I. Dentro del terreno escocés, los protestantes se encendieron al ver la decisión que había tomado y se levantaron contra el trono. La rebelión fue totalmente aplastada y los principales líderes tuvieron que huir, incluido el conde de Moray. Al poco tiempo del matrimonio la reina se quedó embarazada, y pasaba mucho tiempo recluida para no tener problemas con el embarazo. Entre sus habituales se encontraba su secretario italiano David Rizzio, el cual suscitaba la envidia de su marido y su enfado con la reina. Ella siguió manteniéndole en su círculo de confianza, lo que provocó un complot contra él. El  9 de marzo de 1566 un grupo de nobles entró en la cámara de la reina, donde se encontraban conversando, y fue asesinado a puñaladas. Una de las principales finalidades de este ataque, además de deshacerse de él, era que María abortase por el disgusto. Finalmente María dio a luz a su hijo en julio de ese mismo año, el futuro rey.

Tras este altercado la división en el matrimonio es evidente. Lo que ocurre a continuación son meras conspiraciones históricas, pues nunca se sabrá a ciencia cierta qué es lo que pasó por la mente de María, quién estuvo involucrado, etcétera. A finales de este mismo año, 1566, su marido cayó enfermo y se recluyó en su casa en el centro de la ciudad (actualmente donde está el Old College, por si alguien conoce Edimburgo), y ella iba a visitarle a menudo. Si era o no por preocupación, no se sabe. El 10 de febrero de 1567 la casa donde él vivía explotó y Darnley falleció pero no a causa del incendio: alguien le había estrangulado. Los autores del hecho nunca fueron encontrados, pero siempre se dudó de un tal Jacobo Hepburn IV, conde de Bothwell. María podría estar contenta de haberse librado de su horrible marido, pero todo se fue al traste al firmarse un contrato de matrimonio con este  Bothwell, lo que alimentó las malas lenguas y se dijo que todo había sido una estrategia de ambos para deshacerse del conde de Darnley.

En abril de ese mismo año, mientras volvía de visitar a su hijo (en estos tiempos los primogénitos tenían sus propios castillos, no vivían en la corte), fue raptada y llevada al castillo de Dunbar, donde se encontraba  Bothwell. Lo que ocurrió ahí exactamente tampoco se sabe, aunque se cree que fue violada por el conde. Al mes siguiente celebraron su matrimonio, esta vez siguiendo la religión protestante. Contado así puede parecer que María fue forzada a casarse con Bothwell y puede venir a la cabeza… ¿cómo obligas a una reina a casarse? En realidad, aunque esta historia de la violación y rapto no es bonita, ambos habían sido muy buenos amigos desde que se conocieron en Francia, quien sabe si en algún momento llegaron a ser incluso amantes. Lo que está claro es que este matrimonio tampoco puso contento al pueblo escocés y a los nobles, y se iban a enfrentar en una batalla, la cual no se celebró porque se llegó un acuerdo en el que la dejarían libre. Los nobles incumplieron el trato, la capturaron y la encerraron en Dunbar. Es ahí donde fue forzada a abdicar del trono, mientras que además abortaba a unos hijos gemelos.

Ahora el trono de Escocia pertenece a su hijo, coronado como Jaime VI de Escocia. En 1568 la reina logró escapar de su encierro, reunir un pequeño ejército e intentar recuperar su trono. Fue un fracaso y tuve que huir a Inglaterra, donde finalmente fue detenida y encarcelada bajo mandato inglés. Se la acusaba de la muerte de Lord Darnley, que recordemos era inglés. Isabel I favoreció mucho este movimiento, porque colocó al duque de Moray como regente de Jacobo VI (recordemos que era protestante), y manteniendo a María en prisión era libre de hacer lo que se le antojase. Se celebró un juicio en el que se leyeron unas supuestas cartas entre Bothwell y María, pero  no se sabía si eran del todo ciertas o no. Finalmente María Estuardo fue condenada a muerte, pero la ejecución no se llevó a cabo de forma inmediata, si no que tardó dieciocho años.  Durante este tiempo se ratificó el tratado firmado en su día con Francia, cuando María volvió a Escocia, pero esta vez no era favorable a ella. También hubo alguna intriga política en la que el objetivo era asesinar a Isabel I para colocar a María como reina de Inglaterra… Isabel temía perder su trono, pero tampoco se atrevía a mandarla ejecutar. Finalmente, cuando tenía 45 años, se declaró que era culpable de traición a la corona inglesa por intentar matar a Isabel I y fue decapitada el 8 de febrero de 1587. Posteriormente fue enterrada en la abadía de Westminster.

Esbozo de la muerte de Maria Estuardo

 

Como se puede ver, la vida de María I estuvo principalmente marcada por sus matrimonios. No fue ni diez años reina de Escocia, mucho menos de Francia, pero sus reinados nunca fueron del todo tranquilos. Siempre estuvo regida por el poder de los nobles de alrededor, aunque cuando tomaba alguna decisión por ella sola no parecía que saliese todo bien (como sus matrimonios). Para terminar, comentar que a la muerte de Isabel I quien heredó el trono fue el hijo de María, Jacobo VI, que se convirtió en Jacobo I de Inglaterra. Desde ese momento Escocia e Inglaterra han permanecido unidas bajo un mismo reino, quién sabe si este año dejarán de serlo.

Escribe una critica