Los moáis de la Isla de Pascua.

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En la Isla de Pascua, Chile, en el Hemisferio Sur, se encuentran unas estatuas megalíticas erigidas hace 1500 años. Su significado hoy por hoy es una de las mayores incógnitas de la historia.

Estoy hablando de los moáis. Al parecer, fueron construidos por un grupo de polinesios al mando del rey Hotu Matu’a. Llegaron a la isla buscando el “Te Henua”, es decir, “el ombligo del mundo”, considerado el centro de cosmovisión polinesia. Con el paso de los siglos, decidieron construir los moáis como culto a sus ancestros.  Asimismo, ésta fue una época próspera para los polinesios, y la población de la isla ascendió a 10 mil habitantes.

Sin embargo, entre los siglos XVII y XVIII, la escasez de alimentos y los enfrentamientos entre las tribus ocasionaron que se estableciera una nueva política religiosa: el culto a las aves (un arraigado culto polinesio), que promulgó el derrumbe de varios moáis. Poco después llegaron los primeros colonos a la isla, probablemente alemanes, quienes quedarían asombrados ante estas imponentes esculturas.

 Existen alrededor de unas 600 estatuas por toda la isla, construidos en toba (un tipo de roca volcánica ígnea) del volcán de la isla, Rano Raruku. Algunos de ellos tienen una especie de copetes de piedra roja (pukao) que se extraían del cráter Puna Pau, un lugar bastante alejado de las estatuas. Esa especie de turbante recordaba al sombrero que usaban los Arikis, los reyes polinesios. Los moáis también han poseído placas de coral blando y obsidiana para los ojos, pero debieron de ser destruidas. Éstas se colocaban siempre después  de una ceremonia en la que el Ariki  investía al moái de su poder para proteger la isla. Todos los moáis eran colocados en sus “ahus”, unos altares ceremoniales, el más grande era el de Ahu Tongariki, con una plataforma de 200 metros y 15 moáis sobre ella.

La mayoría de ellos miden alrededor de 4 metros, excepto el moái Paro que mide 10 y pesa 85 toneladas. Además, todos miraban al interior de la isla, salvo los siete moáis de Ahu Akivi, que simbolizan los siete exploradores que llegaron antes que los colonos.

En la isla se han encontrado técnicas de construcción semejantes a las incaicas de Cuzco; y en la cantera de Rano Raruku se ha encontrado una estatua de 21 metros de largo inconclusa.

Se han elaborado distintas teorías sobre el transporte y la construcción de los moáis. Una de ellas afirma que eran transportados por rodillos de madera; otra que fueron movidos balanceando cuerdas vegetales.

Al excavar las carreteras de la isla, encontraron que no eran planas, sino que tenían forma de “U” o de “V”, de unos  3,5 metros de ancho; lo que requería un avanzado conocimiento ingenieril.

Los moáis se hallan encajados en agujeros de la isla en los tramos de la carretera que van cuesta arriba. Esto podría haber servido para transportarlos y salvar desniveles.

Me gustaría dedicarle esta entrada a mi amiga Paula, por quien me he decidido a escribir sobre los moáis. Probablemente sin ella no habría escrito nada de esto, es más, probablemente ni le habría dado importancia. Ha sido un placer para mí aprender un cachito más de su cultura y su país, que espero visitar dentro de poco. Te deseo lo mejor.

Escritor/Editor/Redactor: Kerstin Stanne. 

Una critica en “Los moáis de la Isla de Pascua.”

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    Muy interesante Cristina, sin duda 🙂

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