Los Berserkers

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Hablaré de los berserks, los catadores de sangre,

Aquellos héroes intrépidos, ¿como trataban

A los que se vadean en la batalla?

Piel de lobo les llaman.

Portan escudos sangrientos.

De puntas rojas son sus lanzas cuando marchan.

Forman un grupo apretado, cerrando filas.

El príncipe, en su sabiduría, confía en ellos,

En los que cortan los escudos enemigos.

 

Así describe el poema Haraldskvæði a los Úlfhéðnar uno de los muchos nombres por los que se conocían a los famosos berserkers, brutales guerreros vikingos que componían en muchas ocasiones parte o la totalidad de la guardia personal de los reyes Vikingos. En la saga de Egil Skallagrímson aparecen 12 berserkers como el número adecuado de guerreros al servicio de la guardia personal de un rey (este poema se tomaría como base para la novela de “los devoradores de cadáveres” de Michael Crichton, base también de “el guerrero nº 13)

Berserker

Si bien los primeros testimonios de los berserks nos datan de algunos textos romanos que hablaban sobre “terribles guerreros que luchaban como animales, desnudos y con furia asesina” no es hasta la formación de los reinos vikingos en los que su leyenda se propagaría por toda Europa, su sola presencia incitaba terror en los enemigos que tuvieran la desgracia de luchar contra estos terribles adversarios. El origen de esta palabra es muy oscuro, algunas teorías sugieren que deriva de las palabras “beer” y serkr (desnudo y camisa/piel respectivamente).

La teoría más aceptada propone que la palabra deriva de la palabra germánica “berr” (oso) ya que muchos de estos guerreros solían ir ataviados con pieles de osos, lobos etc. Esto también nos da pistas de la importancia que tenía el clan o asociación al que perteneciera el berserker, ya que cada animal correspondía a una “tribu” cada una con sus propias leyes y costumbres únicas.

Los registros guardaron constancia de las formas de combate y euforia de los que hacían gala esta élite vikinga, se lanzaban al combate con total abandono, llegando a no llevar armadura, ropa, escudo ni protección alguna, han quedado constancia de gigantescos guerreros mordiendo sus escudos hasta hacerse sangrar presas del frenesí anterior a la batalla.

Se sabe que incluso algunos se arrojaban al agua desde la cubierta de sus Drakkars en su ansia por llegar al enemigo, en muchos casos lo usuarios de este sistema acababan ahogados. Eran insensibles al dolor y hacían gala de una increíble resistencia que podía durar horas en las que se mostraban infatigables. Estas características las lograban gracias al consumo de consumo de hongos alucinógenos como la amanita muscaria, o por la ingesta de pan o cerveza contaminados por cornezuelo del centeno, con alto contenido en compuestos del ácido lisérgico, precursor del LSD. Estas sustancias proporcionan sensación de gran ligereza y paroxismo y éxtasis en las personas que las toman. Mientras que el último ingrediente del trance berserker, la belladona, provoca una gran violencia y furia en el individuo, pudiendo provocar ataques e incluso el coma.

El origen del Berserker se encuentra en una tradición germano-celta por la cual un guerrero era elegido por los dioses como intermediario en la batalla, dicho guerrero debía ingerir una infusión preparada por los druidas que le hacia entrar en consonancia con los dioses, dotándoles este de condiciones sobrehumanas. El guerrero además debía ir desnudo como símbolo de que se ofrecía en sacrificio para santificar el combate cercano.

Berserker

La forma en que un berserker mataba a su enemigo no era nada elegante. Las decapitaciones, amputaciones y mutilaciones varias que ocasionaban hicieron nacer las leyendas de licantropía de hombres lobo en los países nórdicos; la costumbre de algunos berserks de vestir las pieles de lobos propició esta leyenda que posteriormente se extendió a toda Europa.

Algunos Berserks famosos son los pertenecientes a las guardias de los reyes y emperadores de algunos reinos de Europa. Algunos ejemplos de éstos son la guardia personal del rey Harald I de Noruega, compuesta exclusivamente por Berserker, y la guardia Varega del emperador de Bizancio, de la que formo parte Harald Hardrada, también Berserk.

El más claro ejemplo de la furia, determinación e importancia en una batalla lo encontramos en la crónica de la batalla del puente de Stamford Bridge el 25 de Septiembre de 1066 entre los ejércitos del nombrado Harald y Harold Godwinson.

Según la Crónica anglosajona, el puente epónimo de la localidad fue defendido por un enorme y altísimo berserker noruego que empequeñecía al mismísimo Harald Hardrada (que medía más de 2 metros), armado con un hacha y sin armadura alguna. Aterrorizó al ejército anglosajón y protegió el puente durante una hora, matando a todo aquel que pretendía cruzarlo. Un soldado sajón encontró un viejo leño en el lecho del río con el que logró cruzar el río y dar muerte al berserker con su lanza, tras lo cual el ejército de Harold Godwinson pudo cruzar el puente.

La historia de los Berserker comenzó su declive en 1015 cuando el Jarl Eirík Hákonarson de Noruega declaro ilegal la pertenencia a cualquiera de las asociaciones existentes. Posteriormente los gragas (leyes escritas) de Islandia siguieron su estela y para el siglo XII estos guerreros ya no existían.

Escritor/Editor/Redactor: Barbara_Tinuviel

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