Libuše, la mujer que profetizó la fundación de Praga.

VN:F [1.9.22_1171]
Rating: 0.0/5 (0 votes cast)

Muchas leyendas circulan alrededor de la mágica Praga, pero todas coinciden en el mismo relato que narra su origen y fundación: la profecía de la princesa Libuše. Existen muchísimas versiones sobre esta leyenda, e incluso posee una ópera creada por el compositor Smetana. Actualmente, Libuše es considerada una heroína nacional.

Libuše y Přemysl.

En la colina de Vyšehrad., al sur de la ciudad de Praga, se asentó una pequeña tribu a orillas del río Moldava. El rey Krok, contento con su elección, sabía que su pueblo crecería, y sería grande y fuerte. Sin embargo, al poco tiempo Krok murió, dejando como herederas a sus tres hijas.
Los más sabios de la tribu se reunieron para evaluar a las muchachas, aunque a ninguno de ellos les gustaba la idea de ser gobernados por una mujer. La mayor, Kazi, fue descartada preparaba brebajes capaces de doblegar a los hombres. La mediana, Thezka, adoraba a dioses antiguos, y podía establecer aquellas creencias en su pueblo. Por ello, Libuše, quien poseía el don de la profecía, fue elegida como reina.
La tribu era feliz, a pesar de todas las reticencias del principio hacia Libuše. Mas la reina no podía seguir gobernando sola, necesitaba un hombre que la aconsejara. Así, Libuše ordenó soltar a su caballo, y cuando éste se hubiese detenido, habrían encontrado a su rey. El animal, lejos de detenerse frente a un noble, se paró ante un campesino llamado Přemysl. Přemysl y Libuše dieron origen a la dinastía Přemyslida, que gobernó durante 200 años.
«He tenido un sueño. He visto una gran ciudad cuya fama alcanzará las estrellas”, con esas palabras Libuše profetizó la fundación de Praga. La reina cabalgó hasta el lugar donde un hombre tallaba su portal.»Aquí es donde se levantará el castillo más grande del mundo. Y tú serás su constructor». Aquel fue el origen y el asentamiento del Castillo de Praga, a partir del cual fue creciendo y expandiéndose la ciudad que hoy día conocemos.
Como curiosidad añadir que, a pesar de todos sus encantos, en Vyšehrad se encuentra una atalaya llamada “Baño de Libuše”, donde la princesa pasaba agradables ratos con sus amantes, a quienes tiraba al río Moldava tras acabar con ellos. Libuše también forma parte de las veinte damas blancas que se pasean por el cementerio de la fortaleza.


Escritor/Editor/Redactor: Kerstin Stanne.

Escribe una critica