Las Guerras Cántabras – Parte I: De Asturica a Vellica.

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LAS GUERRAS CANTABRAS

PARTE I: De Asturica a Vellica.

Entre las guerras de la Hispania antigua, es con diferencia la que asoló a cántabros y a astures la más desconocida, pero ello no implica que su dureza, heroicidad y combatividad fuera menor que la de lusitanos y celtíberos contra la opresión extranjero que era en aquel entonces Roma.

Fue esta la última guerra que se libró en la Península Ibérica y que al conseguir someter (aunque con una resistencia activa) al norte ibérico que abarca la Cordillera Cantábrica los romanos pudieran dedicarnos la conocida máxima: “Los primeros en ser invadidos y los últimos en ser conquistados”. Con esta frase se cerró una etapa de nuestra historia que empezó en el siglo III a.C y acabo a finales del siglo I a.C con los últimos guerreros cántabros, empuñando sus armas y abrazándose a un tejo esperando una muerte invisible que corría por sus venas.

El comienzo de la guerra se ubicaría en el año 29 a.C, cuando el nuevo emperador Octavio Cesar Augusto decide conquistar las tierras agrestes y aun libres del norte ibérico como medio promocional para ostentar el poder después de matar a su rival Marco Antonio en Egipto. Este en un comienzo envió a sus generales Cayo Furnio y Publio Carisio al frente astur y al cántabro respectivamente estando el primero al mando de la Legio III Macedonia y el segundo al mando de la Legio I Augusta.

Estatua dedicada al emperador Octavio Cesar Augusto

El desarrollo de la guerra en ambos frentes fue totalmente distinto, ya que mientras Cayo Furnio conquistaba a los astures, Publio Carisio fracasaba una vez detrás de otra contra los cántabros. El primer choque notable de la guerra se vivió en uno de los principales castros astures: Asturica (Astorga). El castro apenas resistió el embate de la Legio III Macedonia, probablemente una de las mejores y más preparadas de las legiones romanas. También hay que tener en cuenta para encontrar sentido a la derrota astur que el ejercito romano al que se enfrentaban no era al mismo que el que se enfrentaron los celtiberos o lusitanos: la gladius era una digna oponente para la falcata y el escudo de borde metálico unido a la armadura de placas dio ventaja a Roma en el cuerpo a cuerpo y a distancia el pilum y el arco romanos fueron muy superiores en efectividad a la honda ibera.

A diferencia del exitoso Cayo Furnio, Publio Carisio sufría la mayor vergüenza que puede sufrir un oficial romano: perder a gran parte de su legión y a su estandarte. Si algo diferencio a astures de cántabros es que estos últimos componían su ejército en gran parte con caballería ligera y pesada, lo que contra Roma siempre era muy efectivo. Aparte la caballería cántabra, solía crear una formación llamada “circulo cántabro”, basada en crear un círculo alrededor del enemigo mientras lo acribillaban con jabalinas. Esta derrota provoco la llegada a Hispania de Octavio Augusto en persona, que tomó lo que quedaba de la Legio I, ahora denominada Vernacula por la desgraciada perdida de su estandarte, la reforzó y persiguió a los cántabros hasta el castro de Monte Bernorio, donde también se refugiaron soldados astures. Esta apoyada por una infame artillería pesada elimino el lugar de la faz de la tierra. Hoy en día si se visita este monte aun se pueden observar la gran cantidad de proyectiles arrojados. De forma similar, cae posteriormente el castro de Bergidum, importante ciudad astur.

Restos del castro de Monte Bernorio. Se pueden observar grandes piedras que fueron proyectiles de catapulta.

En estos tiempos tan oscuros para los cántabros y astures, surgen héroes como el cántabro Corocotta y el astur Gausón, que mediante la guerra de guerrillas causaran cientos de bajas al ejercito romano y dejaran maltrechas las infraestructuras y fortificaciones romanas. Aunque como bien sabemos, la suerte de una nación no se conoce por las escaramuzas, sino por las grandes batallas…

En el año 25 a.C se depara totalmente el futuro cántabro y astur en la batalla de Vellica, en la cual en llanura cercana al monte Cildá un gran ejército unido de cántabros y astures intenta expulsar al gran enemigo que ha conseguido que dos naciones que vivían una continua guerra fría se unan en hermandad. Las legiones I y III apoyadas por la IX Hispana consiguen después de un duro combate vencer a la confederación celta y Octavio entra en la ciudad que estos protegían y tras ver que no queda nadie con vida más que los niños y mujeres, que son esclavizados, ordena quemarla y convertirla en cenizas.

Muros del castro de Monte Cildá, que fue arrasado tras la batalla de Vellica.

De aquí en adelante seguiré narrando la historia de las Guerras Cántabras…

Escritor/Editor/Redactor: Zierzo

Una critica en “Las Guerras Cántabras – Parte I: De Asturica a Vellica.”

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    Dentro de la gran confusión que hay con la localización de Vellica, que hasta algunos la consideran la misma población, desde la A.C. Muces, tenemos el placer de haber localizado un castro de gran importancia en la proximidad de Bergidum al otro lado del río, cima de un monte, al lado de una pileta de sacrificio, y cercano al lugar del las cruces.
    ¿Quizás ampliamos el conflicto o ayudamos a resolverlo?
    Saludos

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