Las Guerras Cántabras III – El monte Medulio y el abrazo del tejo.

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Hoy finalizo mi reportaje sobre las Guerras Cántabras con una de esas historias que nos emocionan, nos conmueven, nos horrorizan, nos enorgullecen y sobretodo, despiertan a nuestro espíritu en lo más hondo de nosotros. Os situó un poco en la historia allá donde nos quedamos: Corocotta reagrupando a los ejércitos cántabros que sobrevivieron a la caída de importantes ciudades como Aracilum, capital derrotada de este pueblo; los astures esclavos de Roma al perder todas sus ciudades y que sus líderes, entre ellos el mítico Gausón, depusieran las armas y finalmente, Roma, ya vencedora, con Octavio Cesar Augusto al mando, buscando la victoria definitiva.

Corocotta guio a sus hombres al último castro cántabro que seguía en pie y que tenía la capacidad de aguantar un asedio romano, Monte Medulio, ubicada en plena cordillera cantábrica. Allí todo hombre en edad de combatir (un margen de edad que iría desde los 14-15 años hasta probablemente los 50, una edad muy notable en aquella época) se apresuro a prepararse para una batalla en la que solo existía la vida en la victoria y la muerte en la derrota y en la que se jugaban perder lo poco que podían proteger: sus mujeres, hijos, ancianos, su libertad y su cultura y forma de vida.

Ruinas ubicadas en el Monte Medulio, entre Cantabria y Asturias.

Los romanos llegaron al poco tiempo y comenzaron un asedio magistral como todos los llevados a cabo en esta guerra: catapultas que bombardeaban continuamente el castro, lanzavirotes que atemorizaban a los defensores y lluvias de fuego griego. Ante la certeza de que aguardar dentro del castro era una muerte certera, los cántabros decidieron lanzarse en una última carga heroica contra las legiones de la Roma Imperial.

A pesar de la valentía cántabra, las superiores fuerzas romanas, que doblaban en número y cantidad de armamento a las tribus celtas de Cantabria, los devolvieron al castro del Monte Medulio. Quedando estos maltrechos y con una cantidad de bajas que no les permitiría volver a hacer un contraataque, se decidió tomar la decisión más estoica que conocían los pueblos celtas, en especial el ibérico, entregarse a su árbol más sagrado, el tejo.

El tejo, árbol sagrado en la tradición druídica, es conocido porque su corteza, savia, hojas, y raíces contienen un alto número de moléculas como la taxina, el taxol, y baccatina, siendo todas estas toxicas y mortales, en especial la taxina, que puede llevar al hombre que la ingiera o entre en contacto sanguíneo o salivar con ella a una muerte muy rápida. Así que rezando antiguas y fúnebres plegarias, los últimos cántabros, entre ellos el héroe Corocotta, se entregaron a un antiguo ritual celta cuyo resultado era un estoico pero honorable suicidio. Toda la población del Medulio se entrego al abrazo del tejo, incluidos niños, mujeres y ancianos, pues pertenecían a un pueblo que no entendía a la vida si esta no estaba unida a la libertad.

Un tejo, árbol sagrado en la tradición celta y extremadamente venenoso.

Los romanos tardaron poco en subyugar lo poco que quedaba de Cantabria, aunque lo que recibieron a cambio fueron escasas riquezas (los celtas eran un pueblo muy austero en cuanto a modo de vida, rara vez acumulaban oro y joyas) y pocos esclavos, ya que la mayoría se suicidaron o su intento de lucha les llevo a su ejecución fuera cual fuera su sexo o edad.  El historiador griego Estrabón señalo en sus escritos que los cántabros fueron un pueblo valeroso y orgulloso hasta su extinción, ya que aun crucificados por los romanos cantaban con energía olvidados himnos de victoria.

Hoy en día quedan muy pocos vestigios de lo que sería la cultura cántabra y las guerras cántabras. Es muy conocida su recreación anual, en la que todos los años romanos y cántabros retoman su ardua lucha. Dentro del pagan metal, la cultura cántabra es el estandarte de una de las bandas más importantes del panorama nacional, CrystalMoors, dedicados integra y exclusivamente a la historia antigua cántabra.

Recreación de la crucifixión de los prisioneros cántabros.

 

Y aquí concluye finalmente mi reportaje sobre las guerras cántabras, azote del norte ibérico que llevo a la extinción del glorioso pueblo libre cántabro.

Autor/Editor/Redactor: Zierzo

5 criticas en “Las Guerras Cántabras III – El monte Medulio y el abrazo del tejo.”

  1. VA:F [1.9.22_1171]
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    ¿Cuando llegaron los ents?

  2. VA:F [1.9.22_1171]
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    Hola, la foto que pones del Monte Medulio corresponde al castillo de Carbedo, en la sierra del Caurel. En segundo plano aparece el monte Cido que para algunos corresponde al Medulio. En todo caso la localización de esa foto es en la provincia de Lugo y no entre Cantabria y Asturias.

    Saludos

    Saludos

  3. VA:F [1.9.22_1171]
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    No es el único error. La imagen del arbol que identifica como un tejo, no es de ninguna manera esa especie. El tejo no alcanza ese tamaño ni forma. Aunque no se puede precisar con absoluta certeza, ya que la foto es lejana, yo diría que ese arbol es un carballo (roble), que también era un arbol sagrado para los celtas

  4. VA:F [1.9.22_1171]
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    Es totalmento falso, el asedio del Monte Medulio tuvo lugar en la sierra de la Lastra, entre en el Bierzo y Galicia. Existe el rio, existe la zanja, existe el castro, y existe un romance desde la antiguedad que da fe de lo que ocurrio a unos cuantos kilómetros de las Médulas… siento que todo lo que aoontecio en las luchas contra los romanos en el Bierzo, en Bergida, Bergido o Bergidum se quieran apropiar de ellos otras zonas de España, pero claro, ocurrieron en el Bierzo y no en otro sitio…
    Un saludo

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