La revelación de Muhammad.

VN:F [1.9.22_1171]
Rating: 0.0/5 (0 votes cast)

Por: Marta Sacri (2014)

Muhammad (Mahoma) fue el principal exponente de una de las religiones con más seguidores a nivel mundial: El Islam. Tras analizar los factores que propiciaron la aparición de este monoteísmo en Arabia en el artículo «Los tiempos de la Ignorancia», el lector se dispone a ahondar en la figura del Profeta, en la que destacaremos los acontecimientos que hemos considerado más relevantes, pues un análisis sobre su figura abarcaría decenas de artículos.

Es en esta época de decadencia espiritual [para una mayor comprensión léase el artículo sobre Arabia Pre-Islámica], alrededor del 570 d.C, cuando nace Muhammad, en el seno de la tribu Quraysh, aquella que custodiaba el célebre templo de la Ka’ba en La Meca. Al igual que la mayoría de los niños árabes de la época, fue criado en el desierto, donde aprendería los valores y códigos tan importantes para esta sociedad tribal. Con siete años vuelve a La Meca, donde queda huérfano de padre y madre. Tras la muerte de su abuelo, su tío Abu Talib decide cuidar de él. A pesar de pertenecer a una de las tribus más importantes de Arabia, Abu Talib no fue un hombre precisamente rico, por lo que Muhammad tuvo que ejercer de pastorcillo al cuidado de los animales de las caravanas de su tío. Con él aprendió el oficio de mercader, y se dice que fue en esta época cuando tuvo su encuentro con el monje Bahira, que le revela su futura condición de Profeta. Con veinticinco años se casa con una viuda muy rica para la que había trabajado, Jadiya, con la que tendría seis hijos, de los cuales solo Fátima le sobreviviría.

Desde muy joven mostrará su gran interés por las dos grandes religiones monoteístas: cristianismo y judaísmo, y comenzará a hacer largos retiros en una cueva del monte Hira, a tres kilómetros de La Meca. Durante una de sus estancias en la cueva en el año 610, Muhammad, ya un hombre maduro que rondaba los cuarenta años, recibe en sueños la visita del ángel Gabriel, cuyas palabras quedan atestiguadas en el Corán:

“¡Lee en el nombre de tu señor que ha creado! Ha creado al hombre de un coágulo, ¡Lee que tu Señor es el más generoso! El que enseñó por medio del cálamo, enseñó al hombre lo que no sabía (…)” (96:1-5)

Aparición del Ángel Gabriel a Muhammad

Aparición del Ángel Gabriel a Muhammad

Empujado por una fuerza sobrenatural, Muhammad siente la necesidad de predicar las palabras del ángel Gabriel, que le revelará la verdad sobre el dios único, Allah, hasta el final de sus días. El hombre se ha convertido ya en Profeta. Los primeros en recibir noticias sobre la revelación son sus más allegados, en primer lugar, su mujer Jadiya, que le apoyará en la predicación hasta su muerte. También su primo Ali será de los primeros en convertirse. El Profeta les habla de un dios cercano, ya que Allah no era una deidad nueva y desconocida, pero sí es diferente, pues pide una relación directa con cada individuo, al ser el creador del Universo, el guía de los seres y también el juez de sus acciones a la hora de su muerte, cargando así de sentido las acciones de la vida y sus consecuencias. La idea de una vida más allá de la muerte causa estragos entre el pueblo mequense, su nuevo oyente. Esta revelación chocaba con las costumbres tribales, haciendo que estos se burlen primeramente del Profeta cuestionando sus palabras: “Haced que vengan nuestros antepasados si es verdad lo que decís”. A su vez, los orgullosos mequenses rechazan al “nuevo” Allah, puesto que todos sus logros no han sido consecuencia de los individuos mismos, si no de la mano de la deidad que actúa sobre los hombres. No obstante, la respuesta favorable de las clases más bajas -puesto que este nuevo movimiento brinda una gran importancia y protección a los desamparados, añadiendo a la sociedad un sentido de responsabilidad social- comienza a ser alarmante para los comerciantes y otros altos cargos, que ven a Muhammad un enemigo de sus ancestrales costumbres. Por este motivo deciden no solo mostrar sus quejas ante Abu Talib, sino que empiezan las persecuciones hacia el clan del Profeta, cuyos miembros empiezan a menguar debido a las retractaciones.

Para el musulmán, el rechazo y la persecución de los mequenses no es más que una de las pruebas que indican su condición de profeta, comparándose así con la figura bíblica de Musa (Moisés). Tras la muerte de su tío y su esposa, Muhammad y sus seguidores deciden en el 622 huir de La Meca hacia Medina (Yatrib), movimiento que es conocido como Hégira y que marca el inicio del calendario musulmán. En esta ciudad los adeptos son mucho más numerosos, y Muhammad consigue convertirse en su líder político, controlando así uno de los asentamientos más importantes de toda Arabia. Allí establece la primera Umma (comunidad musulmana), convirtiendo a los beduinos y pactando con los judíos para borrar todo rastro de paganismo. Se crea entonces la denominada Constitución de Medina, una serie de leyes (económicas, políticas, sociales…) basadas en las creencias islámicas con el objetivo de regir adecuadamente la ciudad. La Meca pronto declarará su enemistad a Medina, y en el 624 comenzarán las guerras entre ambas facciones, destacando las batallas de Badr (624), Uhud (625) y El Foso (627), en la que Muhammad rompe sus relaciones con los judíos, acusados de haber traicionado a los musulmanes. En el 630, La Meca se rinde y es ocupada por el ejército musulmán, que destruye los símbolos de paganismo de la Ka’ba y extiende su hegemonía a una gran parte del territorio árabe. Sin embargo, el Profeta no sobrevivirá -pues muere enfermo poco tiempo después- para ver como el Islam consigue expandirse por todo Oriente y más allá de sus fronteras, convirtiéndose en el principal temor de las grandes potencias occidentales y lejano-orientales.

Muhammad predicando a sus más allegados.

Muhammad predicando a sus más allegados.

_______________________________________

 Bibliografía utilizada:
Ghani, A. (2011): El noble Corán: traducción comentada, Istambul : Çağri Yayinlari.
Tamayo, J. J. (2009): Islam. Cultura, religión y política, Madrid: Trotta.
Waines, D. (2008): El Islam, Madrid: Akal.

Escribe una critica