La Loreley

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Hoy os traigo una leyenda germánica, una de las más famosas historias del río Rhin, la leyenda de una náyade desventurada que le da el nombre a las peligrosas aguas de este río en un risco cerca de St. Goarshausen, el risco Loreley. La leyenda dice así:

“Apenas las sombras bajaban de las montañas al valle, cuando el silencio de la noche hacía percibir el más pequeño ruido, una voz melodiosa, de una mujer de insuperable belleza hacía vibrar los aires con sus cantos de amor. Allí, en lo más alto de la peña, se percibía una esbelta figura. Con peine de oro peinaba sus rubios cabellos que le caían hasta el suelo. Su vestido es ligero como la gasa; blanco como la nieve.

El Peñón de Loreley.

“¡Ten cuidado, navegante! ¡No hagas caso de la náyade que te arrulla con su cantar. Es una pérfida, qué solo goza con el sufrir ajeno. Mano al timón y pasa ligero!” gritaba la voz de la experiencia. Y si desoyendo la advertencia, en barquero la escuchaba estaba perdido, se olvidaba de sí mismo, y poco a poco se acercaba a la peña, y rotos en mil pedazos saltaban los leños de la barca. Inmutable seguía la bella cantando y peinando sus cabellos de oro.

Sucedió que el hijo del Conde-Palatino del Rhin, Ronaldo, oyó hablar de la náyade y se enamoré de ella sin conocerla. Sin declarar a nadie su pensamiento, se alejó del castillo, pretextando iba de caza. Cuando se hizo de noche buscó un experto piloto y lo hizo navegar a favor de la corriente.

-Ved a la Loreley- dijo el conductor – ¿veis a la pérfida? Claro que la veía Ronaldo y sus ojos, deslumbrados, creían cegar ante tanta belleza. Se perciben perfectamente todas sus facciones, su nariz recta, la boca pequeñita, con labios de coral y dientes de nácar; y sobre todo, sus ojos grandes y rasgados, qué miran con odio y pasión. Una canción rompe el silencio y las notas que vienen de la Loreley parecen suaves quejidos que hablan de nostalgia y amor.

Ronaldo solo ve unos ojos que se fijan en los suyos, una mano que parece que le llama. EL viejo piloto hace ademán de volverse, pero Ronaldo cree que caminan demasiado despacio y le da un empujón a la barca. Un grito de muerte se oye en aquellas soledades.

La noticia de la muerte de Ronaldo voló tan pronto y llegó al castillo del Conde-Palatino del Rhin. Este pide buscarla, ya sea viva o muerta, y ese mismo día salen los guerreros con dirección a la Loreley. Silenciosos e indignados se acercan al peñón, se detienen, y llega pues el castigo para la desalmada embaucadora. Los guerreros rodean la montaña y tres de ellos suben con el guía en pos de despeñarla ahí mismo.
Y ahí estaba la Loreley, bella como la aurora, calmada y con mirada de inocencia y candor:
-¿Qué buscáis pobres y débiles criaturas?
-A ti, bruja – grita el guía – Para despeñarte desde esta cima.
-¡Oh! No os molestéis; el Rhin vendrá por mí – replica la sirena, con tranquila y despectiva sonrisa:

“Padre Rhin ven pronto, ven,
Que tu hija quiere volar;
Pronto, muy pronto… ¡allá!”

Las aguas de Rhin suben, suben como si las soplaran del centro de la tierra, un caballo de blanca espuma se arrodilla ante la náyade, que monta en el y se precipita en el río.
La Loreley, tras muchos años, no volvió a aparecer, subida en su peña y cantando dulces canciones. Ella murió pero su canto perdura en los ojos soñadores de las muchachas del Rhin.”

Esta historia, tiempo después ha inspirado a muchos artistas en sus cuados, como a Steinle, con esta pintura:


O al famoso pintor John William Waterhouse.


E incluso, también ha inspirado a grupos como Blackmore’s Night, en alguna de sus canciones:

«Merrily we sailed along
Though the waves were plenty strong
Down the twisting river Rhine
Following a song…
Legend’s faded storyline
Tried to warn us all
Oh, they called her «Loreley»
Careful or you’ll fall…

Oh, the stories we were told
Quite a vision to behold
Mysteries of the seas in her eyes of gold…
Laying on the silver stone, such a lonely sight
Barnacles become a throne, my poor Loreley…

And the winds would cry, and many men would die
And all the waves would bow down to the Loreley…

You would not believe your eyes, how a voice could hypnotize
Promises are only lies from Loreley
In a shade of mossy green, seashell in her hand
She was born the river queen, ne’er to grace the land…

Oh, the song of Loreley
Charms the moon right from the sky…
She will get inside your mind, loveley Loreley…
When she cries «Be with me until the end of time»
You know you will ever be with your Loreley…»

Escritor/Redactor/Editor: Solstafir

Una critica en “La Loreley”

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    La cantidad de cosas que estoy aprendiendo hoy.

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