La Guerra de los Cien Años, Inglaterra contra Francia (III)

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Artículo realizado por: Kerstin Stanne.

En continuación con los dos posts anteriores, que podéis encontrar aquí y aquí.

En 1399 muere Juan de Gante, duque de Lancaster, hecho que propició que Ricardo II anexionara de nuevo su ducado a la corona inglesa. Esta acción provocó, como es lógico, el alzamiento y rebelión de Enrique, hijo de Juan de Gante, quien consiguió reunir a un grupo de nobles en su misma situación. Así, capturaron y aprisionaron al rey inglés, y Enrique se proclamó rey como Enrique IV de Inglaterra. Este hecho, sin embargo, no alteró la aparente paz con Francia. Un año más tarde, en el año 1400, el último de los Plantagenet era asesinado por su despojador.

Enrique IV de Inglaterra, hijo de Juan de Gante.

Enrique IV de Inglaterra, hijo de Juan de Gante.

En 1404, Juan Sinmiedo (Juan I de Borgoña), heredó de su padre, Felipe El Audaz, las dos Borgoñas, Flandes y el Artois, lo que le llevó a enfrentarse con su tío, Luis de Orléans, hermano de Carlos VI de Francia. Este conflicto entre los grandes nobles del país desembocó en una guerra civil (1410) en la que Francia se dividió en dos bandos; por un lado, los borgoñeses, liderados por Juan I de Borgoña y apoyados por Inglaterra y la burguesía, y por otro, los armagnacs, encabezados por Carlos de Orléans (hijo de Luis de Orléans, asesinado en 1407 por los secuaces de Juan), apoyados por la nobleza. En 1411, los borgoñeses se alzaron con el poder, pero las numerosas revueltas y desordenes de París desestabilizaron la situación, llegando incluso a peligrar la vida de la burguesía parisina, por lo que la ciudad fue entregada a Carlos de Orléans. Sin embargo, las circunstancias no cambiaron en demasía, y una nueva oleada de violencia y terror asoló a la población. Entretanto, Juan Sinmiedo  firmó con Enrique IV de Inglaterra una nueva alianza que permitía a este entrar en Francia. Enrique IV no fue tonto y aprovechó el momento para ganarle terreno al enemigo mientras los franceses seguían masacrándose entre ellos, ajenos al adversario inglés. Sin embargo, este murió en 1413, sucediéndole su hijo Enrique.

Enrique V organizó en estos años varias expediciones, consiguiendo conquistar Normandía entre otros. En el año 1415 exigió grandes territorios franceses para Inglaterra, a lo que los galos se negaron. El rey inglés invadió Francia acompañado de un poderoso ejército, muy bien equipado y preparado. Asedió el puerto de Harfleur, acción que le costó numerosas vidas y recursos. Finalmente, su hermano Juan puso fin al sitio y aseguró el Canal de la Mancha para los barcos ingleses. Posteriormente cabalgó hacia Calais en contra del consejo de sus nobles. En su camino libró la batalla de Azincourt, en la se declaró vencedor el 25 de octubre.  En agosto de 1417, Enrique desembarcó en Normandía con 11.000 soldados, siendo capaz de abastecerlos a todos, pagarles y resistir dos inviernos seguidos. Su plan consistía en aislar el oeste de Normandía; tomó Caen y Falaise, la frontera sur de la región y las fortalezas occidentales.

Posteriormente, los ingleses consiguieron cruzar el río y bloquearon la ciudad normanda de Ruán (Rouen). La ciudad, aunque había dispuesto de tiempo más que suficiente para abastecerse, estaba enormemente poblada, y antes de lo previsto todos los recursos se agotaron. El ejército de Enrique no se vio frenado por nada, a pesar de que se había visto reducido al dejar varios pelotones por el camino. Juan Sinmiedo, quien se había adueñado de París en mayo de 1418, podría haber atacado entonces, pero prefirió usar pequeñas avanzadillas en el valle del Loira que ningún daño hicieron a los ingleses. En enero de 1419, Ruán se rindió, y con ella Enrique V de Inglaterra se apropió de toda la zona de Alta Normandía.

Durante el año 1419, Enrique V negoció con Carlos VI de Francia su casamiento con la menor de sus hijas, Catalina de Valois. Asimismo, también presionó al monarca francés para que lo nombrara su legítimo sucesor. De esta manera se firmó el Tratado de Troyes en 1420, en el que Carlos VI reconocía a Enrique V como regente y heredero de la corona de Francia. En el mismo, se desheredaba al delfín Carlos y se le acusó de ser un bastardo. Justo después de su boda con Catalina, Enrique se dispuso a someter las plazas fieles a Carlos al sur de París.

El delfín Carlos sitió Chartres, aun pudiendo haber reconquistado París. El monarca inglés, que acababa de volver de su país natal, desembarcó en Calais y puso rumbo a Chartres junto con 4.000 hombres. Carlos se vio obligado a retirarse y Enrique tomó las plazas perdidas. En este momento, solo Meaux, en las inmediaciones de París, permanecía leal al delfín. Durante siete meses, la ciudad fue asediada por los ingleses hasta que esta capituló. Solo Guise, Crotoy y Saint Valéry-sur-Somme seguían siendo delfinistas en el norte del país. Finalmente, en agosto de 1422, Enrique V de Inglaterra, gran estratega, moría a los 34 años de edad de una disentería. Dos meses después, Carlos VI de Francia también fallecía.

Por un lado, fue proclamado rey de Francia Enrique VI de Inglaterra, hijo de Enrique, por el otro, Carlos VII, hijo de Carlos VI y legítimo heredero a la corona francesa. En el año 1422, Enrique VI solo contaba un año de edad, por lo que su tío, el duque de Bedford, asumió el control del país galo. Este resultó ser un gran diplomático que consiguió, entre otros, mantener la alianza con el duque Felipe de Borgoña, a pesar de las reticencias de este. Carlos VII, por su parte, contaba con 19 años y no poseía mucho carisma. Bedford necesitaba con premura tomar las plazas del legítimo rey en Champaña, Brie y de los alrededores de París. Especialmente problemático resultó ser el Mont Saint Michel, una fortaleza prácticamente inexpugnable y que nunca llegó a ser dominada. Crotoy, por lo contrario, cayó en manos ingleses en 1424. Los franceses ganaron terreno en las inmediaciones del río Sena, cerca de París, reconquistando Meulan y Gaillon, en 1423 y 1424 respectivamente. En esto mismos años, Inglaterra volvía a triunfar en Cravant en la Champaña, y en la batalla de Verneuil, en la que el duque de Bedford evitó que llegaran refuerzos al castillo de Ivry. En apoyo a Carlos VII habían acudido 6.000 escoceses, que resultaron masacrados en Verneuil. Normandía, por tanto, permaneció en poder de los ingleses.

El Monte Saint Michel.

El Monte Saint Michel.

Bedford redujo todas las fortalezas francesas situadas entre el Mont Saint Michel y Montargis, aunque nunca logró conquistar ninguna de estas dos. En 1428, el duque recibió 25.000 hombres de parte del conde de Salisbury, por lo que trató de hacerse con Orléans, trasladando la guerra a la otra orilla del río Loira. Este ejército, no obstante, resultó demasiado pequeño para tamaña empresa, aunque los ingleses comenzaron el asedio.  El rumbo de la guerra cambió radicalmente con la aparición en escena de una joven doncella de tan solo diecisiete años, Juana de Arco (Jeanne d’Arc). Su llegada provocó gran motivación en las tropas francesas, lo que ayudó enormemente. Gracias a la llegada de refuerzos se rompió el cerco a Orléans y se recuperaron los puentes del Loira. El 18 de junio de 1429 los ingleses eran derrotados en Patay. Un mes más tarde, Carlos fue coronado oficialmente en Reims por insistencia de Juana, la doncella de Orléans. Poco después, Juana intentó asaltar París, pero fue repelida por los ingleses y el rey Carlos VII renunció a más ataques. Durante el corto periodo que Juana permaneció con el ejército de Francia se consiguieron bastantes victorias. Desgraciadamente, fue ejecutada en 1431 en la hoguera acusada de brujería tras haber sido capturada por los borgoñeses.

Juana de Arco en la coronación de Carlos VII, por Dominique Ingres (1854).

Juana de Arco en la coronación de Carlos VII, por Dominique Ingres (1854).

A pesar de la muerte de la Pucelle, los franceses resurgieron: siguieron tratando de hacerse con París, pequeñas bandas realizaron escaramuzas en Normandía y  se prepararon rebeliones en Ruán y París. Entre 1430 y 1431 Enrique VI de Inglaterra desembarcó en Francia acompañado de numerosos refuerzos. Sus ejércitos trataron de reconquistar Reims, pero fracasaron, lo que hizo que su coronación en París fuera casi una caricatura. Aún así, los ingleses recuperaron ciertas plazas en el valle del Sena. En estos años fallecía el duque de Bedford, provocando al mismo tiempo la deserción de Borgoña. A finales de 1435,  el este de Normandía fue asaltado, y un año más tarde caía París y Calais era sitiada. Ruán estuvo a punto de ser reconquistada también, pero la falta de organización francesa y los refuerzos procedentes de Inglaterra aplacaron la revuelta. En 1442 Inglaterra sufría una importantísima crisis financiera que no impidió, sin embargo, que los ingleses volvieran a tomar Normandía oriental, exceptuando Dieppe.

Las aspiraciones de Enrique VI, aunque proclamado por los suyos como rey de Francia, a convertirse en el legítimo monarca del país galo se transformaron en humo. Inglaterra se hallaba muy dividida entre los que querían paz y los que preferían la guerra; además que alrededor de 1430 había negociaciones en ciernes. Sobre estos años, el rey inglés pensó que lo mejor era realizar concesiones para consolidar la paz. Inglaterra también consiguió otras victorias menores, como cuando el general John Talbot derrotó a los franceses que cercaban Avranches (1439). En 1441, numerosos refuerzos llegaron a Pontoise e incluso llegaron a perseguir a Carlos VII para apresarlo, aunque finalmente fracasaron. Poco después, el rey francés conquistaba Evraux y atacaba Pontoise para recuperarlo. Mientras tanto, en el mar, los ingleses perdieron el control del Canal de la Mancha ya que no disponían de la armada de Enrique V; sus barcos eran atacados constantemente y sin piedad. La debilidad del país anglosajón aumentaba cada día más; la contienda se había convertido en una guerra de defensa, costosa y sin botín posible. Toda esta situación propició que se firmara una tregua de dos años en Tours (1444).

La paz permitió a Francia reorganizarse de arriba abajo: atacó a los borgoñeses y mejoró el ejército. Para los ingleses la situación en Normandía empeoró notablemente; las guarniciones se redujeron y los hombres que las formaban no cobraban sus salarios. Los problemas financieros impidieron que Inglaterra contase con un buen y suficiente armamento. Aun así, los ingleses se lanzaron sobre Fougères, en un intento de recuperar la Bretaña. Los franceses utilizaron este ataque como justificación a su contraofensiva, en la que Carlos VII declaró la guerra en julio de 1449; tomaron el Pont de l’Arche en el Sena, mientras varias ciudades normandas abrían sus puertas al monarca francés. Por el este, un destacamento recuperó también el Pont-Audemer, el Pont l’Evêque y Lisieux, poco antes de lanzarse a por Ruán. Otro destacamento tomó Verneuil, Nantes, Vernon y Argentan. En octubre, finalmente, las fuerzas de Francia se concentraron en Ruán. Aunque los ingleses no rindieron la ciudad por las buenas, sus habitantes los traicionaron. Finalmente, se vieron obligados a claudicar.

Carlos VII de Francia.

Carlos VII de Francia.

Ese mismo invierno los ingleses trataron de alzarse una vez más reclutando un nuevo ejército. No obstante, en abril de 1450 fueron totalmente exterminados en Formigny. A pesar de la gran fuerza militar de Francia, Normandía cayó debido al agotamiento inglés, a la falta de recursos y de artillería. Bayeux y Caen también tuvieron que ser rendidas ante un enemigo claramente superior. La última plaza importante para Inglaterra, Cherburgo, capituló en agosto de 1450. En el suroeste de Francia, el conde de Foix, lugarteniente del monarca Carlos VII, dominó la región de Bayona; y en otoño de aquel mismo año se tomó Bergerac. En 1451, las fuerzas francesas aislaron la zona de Burdeos, cayendo Bour, Blaye y Fronsac. Los ingleses lograron atrincherarse en Burdeos, pero rápidamente las tropas de Carlos VII asediaron la ciudad con su potente artillería y maquinaria. Tras tres meses de sitio, el 29 de junio, Burdeos fue finalmente rendida, y el 22 de agosto Bayona hacía lo mismo.

Finalmente, los franceses consiguieron grandes mejoras en las armas de fuego, lo que les permitió recuperar Normandía y Gascuña de manos de los ingleses con gran rapidez. Enrique VI nunca se puso al frente de sus tropas y no logró ganarse el afecto y la admiración de los suyos. En el lado opuesto, Carlos VII, aunque inicialmente débil, consiguió imponerse y adquirió gran poder durante la década de 1440. No despreocupó en ningún momento las finanzas del país, por lo que no tuvo que pasar por la gran crisis que arrasó Inglaterra en estos años. En 1453, el monarca francés había recuperado todo su territorio excepto Calais. Con la toma de Burdeos se dio por finalizada la cruenta y encarnizada Guerra de los Cien Años (1337-1453).

Una critica en “La Guerra de los Cien Años, Inglaterra contra Francia (III)”

  1. VA:R_U [1.9.22_1171]
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    Magníficos los tres artículos! Me han permitido entender por fin un período tan complejo como el de las guerra de los cien años.

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