La enfermedad del último Austria: Carlos II de España

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Por Kerstin Stanne

Carlos II

En este artículo voy a hablaros de Carlos II de España, pero centrándome más en él como persona enferma que como rey. En primer lugar cabe hablar de la causa que desencadenó el terrible estado del salud del rey: la consanguinidad, es decir, la unión entre personas que comparten un mismo tronco (según la RAE), como bisabuelos, abuelos o incluso padres.

Carlos II (1661-1700) era hijo de Felipe IV y de Mariana de Austria. Aquí entra en juego la tan famosa estrategia de monarcas y nobles de «casarse entre ellos». Si miramos su árbol genealógico, veremos que su padre era a su vez su tío segundo, pues Mariana era hija de la hermana de Felipe, María Ana, y así, su madre era también su prima hermana. Además, Felipe III y Ana de Austria eran, a su vez, sus abuelos, por parte de su padre, y sus bisabuelos, por parte de su madre. Si esto os parece increíble, en el árbol genealógico aparecen repetidos la friolera de ocho veces Juana I La Loca y Felipe I El Hermoso, nueve para Fernando I y Ana de Bohemia y Carlos V e Isabel de Portugal aparecen cuatro veces. Para entender esto mejor, os recomiendo que miréis esta web, donde aparece dibujado su árbol genealógico.

Para explicar la importancia de la consanguinidad de forma sencilla, diremos que muchas enfermedades son hereditarias y recesivas: se necesita tener los dos alelos defectuosos, cada uno heredado de un progenitor, del gen para desarrollar la enfermedad. Por tanto, si dos personas son parientes es lógico que compartan ciertos alelos, pudiendo ser que estos sean los defectuosos. Así, la frecuencia de las enfermedades recesivas es más alta cuanto mayor sea el parentesco. La consanguinidad puede medirse mediante el coeficiente de consanguinidad, que nos dice la probabilidad de que un sujeto presente dos alelos idénticos recibidos de un mismo ancestro.

Volviendo al caso de Carlos II, este tenía un coeficiente de consanguinidad superior al existente entre hijos de padres que son hermanos. Por si fuera poco, se ha visto que existe una relación directa entre la mortalidad infantil y la consanguinidad. Vaya panorama, Carlitos. A pesar de que nuestro Carlos es el ejemplo más reseñable dentro de la Casa de Austria, los problemas de descendencia fueron muy comunes dentro de esta familia.

Al parecer, el futuro rey nació muy débil, por lo que fue amamantado por catorce amas de cría distinta hasta los cuatro años, edad con la que contaba cuando su padre falleció y fue coronado rey.  A los tres años todavía no se le habían soldado los huesos del cráneo y presentaba el típico prognatismo de los Austrias (el prognatismo es una deformación de mandíbula inferior que hace que esta se extienda hacia delante, dificultando la oclusión dental). Con cuatro años consiguió ponerse en pie y a los seis empezó a caminar (retardo motor); esta situación pudo agravarse por un posible raquitismo provocado por la falta de vitamina D, que causa un déficit de calcio y fósforo, ya que, con el fin de no agravar su salud no lo sacaban al exterior (la vitamina D se estimula con los rayos solares). Además, también sufrió de epilepsia que, según MedlinePlus, es  un trastorno cerebral que hace que las personas tengan convulsiones recurrentes (actividad eléctrica anormal en el cerebro, el cual envía señales erróneas que pueden provocar en la persona sensaciones extrañas, espasmos musculares violentos o pérdida de conocimiento). También padeció infecciones respiratorias recurrentes, rubeola, varicela, sarampión, viruela… Como culmen sufría de retraso mental, pues aprendió a leer a los 10 años y nunca pudo llegar a escribir correctamente. Además, se descuidó su educación al pensar que viviría durante poco tiempo.

Carlos II niño

Sin embargo, a pesar de todos sus problemas, era necesario casar al monarca y garantizar la descendencia de este. La elegida fue María Luisa de Orléans, sobrina del rey Luis XIV de Francia, conocido como El Rey Sol. Como imaginaréis, esta unión era muy provechosa. Carlos enseguida quedó prendado de su futura esposa; ella, por su parte, llegó a tenerle mucho cariño y al parecer siempre se comportó bien con él. Desgraciadamente para la joven pareja, y por mucho que lo intentaron, el heredero no llegaba. Al parecer, el rey padecía eyaculación precoz y es posible que produjera líquido prostático, y no espermático. El pueblo español le cantaba estas coplillas a la reina consorte:

Parid, bella flor de lis,
que en aflicción tan extraña,
si parís, parís a España,
si no parís, a París.

 A pesar de todos los rezos y de sus esperanzas, nunca pudieron concebir un hijo. María Luisa murió virgen diez años después de una apendicitis.

Rápidamente comenzaron nuevas negociaciones para encontrar una nueva reina. La elegida fue la alemana Mariana de Neoburgo, a quien se creía muy fértil pues sus madre había quedado embarazada 24 veces. En esta época, la salud del rey, quien solo contaba con 28 años, estaba ya muy deteriorada. Es posible que padeciera envejecimiento prematuro, y también padecía problemas gastrointestinales debido a su mala nutrición, su adicción al chocolate y al prognatismo.

En los respecto a su matrimonio, este no fue tan bien como el anterior. El heredero seguía sin llegar, y Mariana comenzó a fingir embarazos que terminaron por desquiciar al rey. Este empezó a creer que un terrible hechizo se había cebado con él. Así, su esposa le instó a que se sometiera a numerosos exorcismos y a tomar asquerosas pociones que no hicieron sino que agravar su delicado estado de salud. Finalmente, y en vista de que ninguno de estos remedios surgía efecto, se decide dejar al rey tranquilo.

Mariana de Neoburgo

Mariana de Neoburgo

 Pasaba el tiempo y su salud continuaba empeorando más y más. El marqués d’Harcourt escribía que el monarca se debilitaba mucho si estaba más de dos horas fuera de la cama, y también habla de una notable hinchazón en pies, piernas, vientre, cara y lengua. Esto es compatible con una insuficiencia renal causada por cálculos en el riñón (esto pudo comprobarse en la autopsia).  Además, padecía frecuentes diarreas, en una de las cuales hizo 18 deposiciones.

A partir de septiembre del año 1700 Carlos II ya no sale de la cama. A principios de octubre redacta su testamento y recibe los Sacramentos. El monarca perdió el apetito y estaba exhausto. Tras dos días en coma y una fiebre alta, fallecía el 1 de noviembre sin descendencia, desencadenando, sin quererlo, una guerra de sucesión.

Es bastante probable que el rey padeciera el Síndrome de Klinefelter, una enfermedad genética que provoca una alteración cromosómica, siendo el individuo 47/XXY, en lugar de 46/XY; es decir, le sobraba un cromosoma X. Esto encaja con los problemas de Carlos: presentaba una hipofunción testicular y azoospermia (falta de espermatozoides en el semen), pero tenía líbido y una pequeña erección de sus pequeños genitales. Sin embargo, esta enfermedad también se caracteriza por talla alta, extremidades largas y ginecomastia (crecimiento anormal de los senos en el hombre), cosa que el rey no presentaba. Es probable que fuera un mosaico del Síndrome, siendo parte de sus células 46/XY (normales) y otra parte 46/XXY.

Carlos II final reinado

En definitiva, Carlos II no era una persona capaz de gobernar un país. Era fruto del ansia de sus antecesores por conservar el poder, el resultado de los intentos de su dinastía para perdurar en el tiempo que, finalmente, provocó justo lo contrario: la desaparición de la Casa de Habsburgo en el trono español. Carlos II fue desgraciado e incomprendido, un muñeco de trapo a manos de su madre, la reina, y su hermanastro, Juan José de Austria. Carlos fue, a mi entender, una víctima, un paciente al que nunca se le pudo diagnosticar hasta después de muerto.

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Bibliografía:

http://espanaeterna.blogspot.com.es/2010/11/carlos-ii-el-hechizado-la-triste.html

http://www.noticiasirreverentes.com/datos/carlos3.htm

http://www.arturosoria.com/medicina/art/carlos_II.asp?pag=3

http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/000382.htm

http://es.wikipedia.org/wiki/Carlos_II_de_Espa%C3%B1a

http://blogs.ua.es/genetica/2014/03/28/mas-historias-reales-carlos-ii-el-hechizado-y-la-consanguinidad/

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3 criticas en “La enfermedad del último Austria: Carlos II de España”

  1. VA:R_U [1.9.22_1171]
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    Gran resef1a y fenomenal tilorgeda que cuenta con una edicif3n integral no publicada en Espaf1a. Una le1stima. Recomendar si me lo permites «The Underwater Welder», del mismo autor. Enhorabuena por tu blog.

  2. VA:R_U [1.9.22_1171]
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