La conspiración del harén.

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Por: Marta Sacri (2012)

Ramsés III: símbolo de la decadencia de la sabiduría arcana, el último soberano importante del Imperio Nuevo de Egipto. Si nos situamos atrás en el tiempo, tras la muerte de Ramsés II, la hegemonía del imperio cae en picado. Una gran crisis interna se extiende por todo el territorio egipcio durante los reinados posteriores, el país es gobernado por ancianos incapaces, que delegan sus tareas en los influyentes nobles y sacerdotes, muy ambiciosos, y la población se muere de hambre. El séptimo rey de la XIX dinastía, Siptah, es un segundo faraón-niño, (el primero es Tutankamón), títere de cancilleres y reinas, y durante su reinado se producen varios periodos de anarquía. Conspiraciones y pequeñas guerras civiles impiden a Seti II reinar en su momento. Por fin asciende al trono el primer faraón de la XX dinastía, Sethnajt, padre de Ramsés III, que consigue estabilizar la frágil situación del Imperio.Ramsés III

Su hijo reformó la administración, y la economía del país se recuperó rápidamente. Esta buena situación económica, apoyada por el auge del comercio exterior, hizo que se construyeran numerosos templos y edificios, y se enriquecieron los ya existentes. Derrotó al ejército de los pueblos del mar y acabó con la amenaza libia en sus propias tierras. Pero todas estas mejoras no lograron acabar con la corrupción que vivió el Imperio hasta el fin de sus días. Tenemos pruebas de ello en un papiro que documenta las primeras huelgas de la historia, desarrolladas en Deir el-Medina por los constructores de las tumbas reales. Al parecer, el gobernador de Tebas interceptó y se apropió de los salarios de estos obreros, que por aquella época consistían en productos de primera necesidad. A excepción de este percance, el reinado de Ramsés III fue tranquilo y próspero para la población egipcia.

Sin embargo, la lucha por el poder se hacía cada vez más peligrosa. El faraón escapó de un intento fallido de asesinato por parte de su visir Atribis. Mientras tanto, en su harén, o como los propios egipcios lo llamaban, la Casa Jeneret, se preparaban para una conspiración. La segunda esposa real, Tiy, vio como su hijo era apartado de la línea sucesoria y eso fue algo que ella no iba a permitir. Consiguió poner de su lado a muchas de las mujeres del harén, a criados, mayordomos, funcionarios y otros altos cargos de la nobleza egipcia, todo esto a través de mensajes secretos escondidos en vasijas y otros usuales objetos. Convencieron al mago de la corte para que usara magia negra en contra del faraón, y así volverle más vulnerable para después poder asesinarle. Todo estaba perfectamente planeado, el asesinato se llevaría a cabo durante la fiesta de rejuvenecimiento en Medinet Habu, uno de los templos del monarca. Y la magia empezaba a surtir efecto, ya que según cuentan, Ramsés no se encontraba bien de salud…

Medinet Habu

Medinet Habu, lugar donde se asesinaría al faraón…

Por la razón que fuere, la trama fue descubierta, y se creó un tribunal especial formado por catorce jueces que se encargaron de juzgar a los acusados. El procedimiento consistió en que los conspiradores declararon su estado civil; luego se enunciaron las acusaciones, la corte decidió sobre su validez y pronunció la sentencia. Se acusó a cuarenta personas, todas muy cercanas al faraón. Como último recurso, algunas de las mujeres del harén que estaban implicadas en la conspiración, tuvieron relaciones sexuales con ciertos jueces, pero fueron también descubiertos. Uno de ellos fue ejecutado, otro castigado de palabra y a otros tres se les amputaron la nariz y las orejas. El primer veredicto condenó a muerte a los veintiocho conspiradores principales, otros seis se vieron obligados a suicidarse en público, y, otros cuatro, los más cercanos a Ramsés, pusieron fin a sus vidas en privado. Entre ellos se encontraba el príncipe Pentaur, hijo del faraón y Tiy; su verdadero nombre, fue eliminado de todos los templos y papiros. Mas nada se sabe sobre la sentencia de la esposa real. Toda la conspiración gira en torno a su persona, pero sólo es nombrada en dos ocasiones: cuando se condena a su hijo, y cuando se condena al jefe de la cámara, que afirma haber conspirado con ella. Su nombre, al igual que el de su hijo, fue raspado de todos los cartuchos, papiros y templos, y sin él, su cuerpo no podría renacer en la vida del más allá, para los egipcios, un castigo muy severo.

Ramsés III murió antes de acabar los juicios, y su hijo Ramsés IV perdonó a varios de los condenados. Lo cierto es que la corrupción política en Egipto siguió creciendo, llevando al país a la más absoluta ruina. La muerte del faraón nos da que pensar, ya que, aunque en su momia no se hayan encontrado signos evidentes de violencia, es extraño que muriera justo antes de terminar con la conspiración. ¿Acaso los conjurados salieron victoriosos en su propósito?***IMPORTANTE – LEER NOTA***

Ramsés III

Ramsés III.

Toda la historia se recoge en el papiro de la Conspiración del Harén, que se encuentra en el Museo egipcio de Turín.

***A finales de 2012 se hicieron públicos los resultados de un estudio realizado a la momia de Ramsés III. La investigación confirma que el faraón fue degollado con un arma afilada que le provocó una muerte instantánea. Para saber más: http://www.elmundo.es/elmundo/2012/12/18/ciencia/1355847907.html

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3 criticas en “La conspiración del harén.”

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    Si señor, el post es genial!!!
    me encanta como escribes Marta 🙂

  2. VA:F [1.9.22_1171]
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    Hay que actualizar la entrada: sí se han hallado signos de violencia en la momia de Ramsés III. Se ha reescrito el final del faraón.

  3. VA:F [1.9.22_1171]
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    vi la película en clase de sociales no me enteré de nada ,,, pero tu lo explicas muy bien muchiíííísimas gracias ,,,ahora podré hacer la redacción

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