La batalla del Bosque de Teutoburgo

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La batalla del Bosque (o selva) de Teutoburgo es probablemente una de las mayores derrotas romanas y uno de los desastres bélicos mas rememorados de la historia del hombre, tanto es asi que a esta se le denomino el Desastre de Varo, en honor al incompetente gobernador romano de la Germania Romana: Publio Quintillo Varo.

Los antecedentes a esta batalla y las guerras romanas contra las tribus germánicas se hallan ya en las Guerras de las Galias, donde Julio Cesar tuvo que guerrear contra varios pueblos germánicos que acosaban a tribus galas aliadas de Roma como los eduos, llegando a cruzar el Rin numerosas veces para expulsarlos del noreste galo. Esto provoco que con la anexión de la Galia, la nueva frontera romana se hallara en el Rin y en el Danubio. Tras esto, Tiberio, en la época que aun era pretor, expandió al mando de 10000 hombres (2 legiones) la frontera hasta el río Elba, aunque este territorio nunca fue totalmente romano y se componía de zonas aisladas romanas rodeadas de bosques y pantanos (Germania era especialmente odiada como destino por los legionarios, ya que su clima y físico era muy desagradable para gente nacida y criada en el Mediterráneo), lo que obligaba a mantener numerosos destacamentos en la zona.

Bosque de Teutoburgo desde el Monumento de Arminio

En el reinado de Augusto, se puso el mando de esta zona en manos de Publio Quintillo Varo, marido de la hermana de su general Agripa (Durante el Imperio se solía otorgar cargos de importancia únicamente a parientes sanguíneos o políticos). Varo era un hombre poco adecuado para el puesto, ya que su habilidad eran las fianzas y administrar leyes y esto le funciono en Siria, donde aplaco una rebelión judía, pero en Germania imperaba la ley de la espada. Establecido en territorio querusco, empezó a motivar reformas agrarias, comerciales y legislativas, siendo esto ultimo un gran golpe en el orgullo germano. Esto provoco que las tribus locales conspirasen contra el lideradas por uno de sus generales, Arminio (latinización del nombre germánico Hermman), un auxilia germano que gracias a su destreza militar alcanzo el rango de equite y la ciudadanía romana.

Varo fue advertido en numerosas veces por otros generales y jefes afines a la romanización, pero este se mostraba ciego ante Arminio, que supo engañar a Varo haciéndose pasar por traidor a su pueblo y un hombre leal a Roma. Al llegar el invierno y tener que trasladar los ejércitos hacia el Rin para no pasarlo en un clima hostil, Varo recibe un mensaje hablando de un levantamiento local que debía ser aplacado. Varo ordeno un rodeo por el noroeste, lo que provoco que un gran ejercito se moviera lento y mal organizado por los bosques y pantanos germanos, a lo que hay que añadir que con estos siempre viajaban civiles (en especial mercaderes y prostitutas) lo que entorpeció aun mas la marcha. En total la marcha la cerraban unos 20000 individuos.

Situándose la auxilia y los exploradores en primer lugar, Arminio y sus equites abandonaron rápidamente la marcha para unirse a los ejércitos bárbaros de las tribus confederadas rebeldes. Estos prepararon numerosas trampas, basadas en tirar los largos y gruesos árboles del bosque sobre las legiones y repartieron una cantidad enorme de dardos. La casualidad (o una buena capacidad para prever el clima) también ejerció su puesto en la batalla: una poderosa tormenta norteña se desato sobre el bosque, embarrando los caminos, dificultando asi aun más la marcha, y asustando a las legiones. Sabiendo que era el momento de actuar, Arminio desato una lluvia de proyectiles (flechas, jabalinas, piedras…) sobre las incautas legiones. Se necesitaron tres asaltos de infantería para derrotar a las legiones de Varo, que a pesar de su escasa organización y de que poseían un equipo muy incorrecto para la lucha (la armadura pesada no hizo mas que dificultar el movimiento de estos y su rapidez en un relieve hostil, cosa que los guerreros germanos, de escasa armadura, supieron aprovechar con contundencia) eran profesionales en el arte de la guerra y pudieron ofrecer una resistencia notable.

 

“El Desastre de Varo”, cuadro del artista aleman Otto Albert Koch

El miedo pronto se apodero de los líderes romanos. Numonio Vala, perdió la cabeza e intento huir al Rin, lo que los germanos aprovecharon para perseguir la desbandada y aniquilarla totalmente. Varo, conociendo el destino que le esperaba en Roma, se suicido junto a sus generales y resto de su Estado Mayor. Los dos legados que siguieron dirigiendo a las tropas, uno se rindió y fue asesinado y el otro cayo luchando hasta el final. También destaca la historia del joven oficial Casio Querea, que aprovechando la oscuridad de la noche y dando un rodeo, llego hasta el Rin con un pequeño grupo de legionarios y asi contó la historia de la batalla. Este joven pasaría a la historia como el pretoriano que asesino al emperador Caligula.

El emplazamiento de la batalla se halla en la actual Osnabrück, donde se han encontrado miles de cadáveres incinerados. Esto denota que tras la batalla, los germanos sacrificaron a muchos prisioneros a sus dioses mediante piras rituales similares a los celtas. El propio Varo fue inmolado y decapitado, siendo su cabeza enviada a Octavio como advertencia. Prácticamente los 20000 hombres fueron aniquilados por parte de Roma, de los germanos se desconoce cualquier dato de unidades que componían el ejercito tanto las bajas que sufrieron, pero se estima que el ejercito se compuso por un numero similar al romano. También se usaron en muchos rituales los mayores trofeos adquiridos por Arminio: los tres estandartes de las legiones que dirigía Varo; la XVII, la XVIII y la XIX.

La derrota en Roma tuvo una reacción aterradora. Octavio, a pesar que enterró la cabeza de Varo en el panteón familiar, cayo en una depresión que le encorrería el resto de su vida y que muchas veces se dejaba ver cuando se golpeaba la cabeza con una puerta gritando “¡Quintillo Varo, devuélveme mis legiones!”. A pesar de esta locura, Octavio demostro otra vez su inteligencia y fuerza de voluntad ordenando a su sobrino Julio Cesar Germánico que dirigiera una rápida expedición de castigo en la que el objetivo era recuperar las tres águilas y que se diera sepultura a sus hombres. Dirigiendo 50000 hombres cumplió lo encomendado, encontrando el lugar del desastre, enterrando a los fallecidos, recuperando las águilas y derrotando a Arminio en Idistaviso (aunque este no fue asesinado ni capturado, siendo junto a Viriato el único gran enemigo romano que Roma no pudo matar con sus propias manos). Tras esto volvió a Roma en medio de un sonoro triunfo y deposito las águilas en el Templo de Júpiter.

A pesar de que Cesar Germánico pacificara en su expedición la zona, esta nunca fue repoblada por Roma y se volvió a usar el Rin y el Danubio como limite del Imperio. En la franja de terreno que hay entre estos se construyeron numerosos fuertes y murallas para aislar a los bárbaros, denominándose este sector como los Campos Decumanos, desde los que se protegía este sector de los continuos ataques germanos y de vez en cuando se lideraban incursiones de castigo. Tampoco se vio mermado el prestigio militar romano, ya que las culpas recayeron en la escasa capacidad militar (e incluso mental) de Varo y la consecuente y victoriosa expedición de Cesar Germánico señalo que era un fracaso aislado. Aun asi los números y estandartes de las legiones de Varo no se volvieron a utilizar en el ejercito imperial.

Monumento a Arminio en Teutoburgo

En un futuro, Arminio seria declarado el primer heroe nacional de Alemania en el siglo XX y tambien seria utilizado como uno de los simbolos de la lucha de los protestantes luteranos contra el catolicismo romano.

Escritor/Editor/Redactor: Zierzo

 

 

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Una critica en “La batalla del Bosque de Teutoburgo”

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    muy buen trabajo

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