Kristina de Noruega, infanta de Castilla

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Hace unos tres años, en el típico viaje de estudios, fui a Burgos. Visitamos muchísimos pueblos, pero el que más me gustó fue, sin duda, Covarrubias. Quién me iba a decir que dentro de los muros de la colegiata un sepulcro traía consigo una fascinante historia…

Kristina de Noruega, en nórdico antiguo  Kristín Hákonardóttir, y en noruego Kristina Håkonsdatter nació en 1234 en Bergen, Noruega. Era hija del rey Haakon IV de Noruega y Margarita Skulesdatter.

Estatua de Kristina de Noruega en Covarrubias.

Estatua de Kristina de Noruega en Covarrubias.

En 1257, el por entonces rey castellano, Alfonso X El Sabio, concertó el matrimonio de la princesa noruega con uno de sus hermanos, a fin de establecer una más que beneficiosa alianza con el reino de Noruega. Era más que consabida la ambición del rey castellano por convertirse en emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, por lo que necesitaba el apoyo de Haakon IV; Noruega, en cambio, pretendía abrirse al resto de Europa para comerciar con ella y establecer lazos exteriores.

Cabe destacar que otras fuentes afirman que un principio la princesa debía casarse con el mismísimo rey Alfonso debido a que su mujer, Violante de Aragón, era incapaz de concebir un hijo. Sin embargo, mientras la princesa emprendía el viaje, la reina quedó embarazada; de hecho, le dio diez hijos al rey, por lo que Kristina hubo de casarse con uno de los infantes.

Así, en verano de ese mismo año, Kristina partió en una enorme nave desde el puerto de Tönsberg con destino a tierras castellanas. Durante todo el viaje estuvo acompañada por un numeroso séquito: nobles, damas, caballeros, destacando de entre todos la presencia del obispo Pedro de Hamar y del embajador castellano. Hicieron parada en Inglaterra y en Francia, entrevistándose con el rey francés en París. Continuaron el viaje a caballo, y penetraron en la Península por los Condados Catalanes. Allí fue recibida por Jaime I de Aragón quien, prendado por su belleza, le propuso matrimonio a la princesa, pero esta lo rechazó.

En diciembre, finalmente, la princesa llegó a Castilla, su nuevo hogar. En el Monasterio de las Huelgas, en Burgos, celebró la Navidad junto con Berenguela, hermana de Alfonso X. En Palencia, Kristina se encontró con el rey, y juntos continuaron hasta Valladolid. Allí, el rey Alfonso describió a cada uno de sus hermanos, eligiendo la princesa a Felipe como esposo.

 La boda entre los dos infantes se celebró en marzo de 1258 en la colegiata de Santa María de Valladolid, estableciendo formalmente la alianza entre las dos naciones. Felipe le prometió a su esposa que se construiría una capilla en Covarrubias (Burgos)  en honor a San Olav, patrón de noruega. La pareja decidió instalarse en Sevilla, una tierra muy diferente a la de la princesa.

Sin embargo, en 1262, Kristina de Noruega falleció en Sevilla. Su muerte es aún a día de hoy todo un misterio La versión más popular dice que la añoranza de la infanta por su país hizo que enfermara de melancolía. Aún, debemos que tener en cuenta ciertos factores que pudieron provocar que la princesa no se sintiera a gusto en su nuevo hogar y que, de alguna manera, propiciaran su muerte, entre ellos las costumbres, el idioma (muy probablemente Kristina no hablaba castellano), la corte plagada de intrigas, las envidias y celos que despertaría, la sociedad dominada por la Iglesia, y el ambiente sevillano tan distinto al de su patria. En definitiva, se vio obligada a adaptarse a “mundo nuevo” que probablemente no la aceptó.

Otra leyenda cuenta que Alfonso X y Kristina de Noruega se enamoraron, pero como su destino no era acabar juntos, debieron mantener su amor en secreto. Por ello se dice que la princesa murió de dolor por este amor frustrado. También se dice que por celos la reina Violante envenenó a la princesa.

sepulcro kristina

Su esposo, el infante Felipe, enterró a su esposa en un magnífico sepulcro gótico en la colegiata de San Cosme y San Damián, en Covarrubias, Burgos. En 1958, en dicha colegiata, un albañil descubrió la tumba de una mujer de largos cabellos rubios, muy alta, de ricos ropajes y joyas; junto a su cuerpo, un pergamino con versos de amor. No fue difícil atar cabos para saber que aquella mujer era Kristina de Noruega. En 1978 la ciudad noruega de Tonsberg, donó, en un acto conmemorativo, la estatua que representa a la princesa y que hoy podemos ver a las puertas de la colegiata.

La Fundación Princesa Kristina de Noruega, nacida en 1992, tiene como objetivo mejorar las relaciones entre España y Noruega, rememorando aquella antigua alianza. Finalmente, en octubre de 2011, culminó la construcción de la capilla de San Olav, cumpliendo así la promesa que el infante Felipe le hizo a su esposa.

Capilla de San Olav.

Capilla de San Olav.

Os invito a todos a que si alguna vez visitáis Burgos, os dejéis caer por Covarrubias. Es un pueblo precioso y pequeño, muy medieval, y del que deberéis ver sin duda, la colegiata y la tumba de Kristina de Noruega, una mujer, que al igual que muchas otras de su tiempo, se vio obligada a convertirse en un «objeto» utilizado por los poderosos.

Escritor/Editor/Redactor: Kerstin Stanne. 

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Una critica en “Kristina de Noruega, infanta de Castilla”

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    Yo he estado un par de veces. Alta crema!

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