Jentil Odola, la leyenda que se esconde tras la canción.

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Hace unos meses, os hablé del grupo Aiumeen Basoa, cuya temática se centra en las leyendas y tradiciones vascas. Una de sus canciones, Jentil Odola (“Sangre gentil”), habla de la llegada del cristianismo al País Vasco.Está íntegramente en euskera, así que adjuntaré la traducción y la canción.

Jentil Odola

Para que os situéis mejor, os dejo los links a las entradas de Mitología Vasca, os recomiendo que leáis la parte de los gentiles, y a la discografía de  Aiumeen Basoa .

Ehun ekaitzen indarren
Pareko erasoa gure mendietan,
Odol errekak doaz herrisketan
Kixmi delakoaren izenean.

Haritzpeko legeak daude apurtuta,
Gorpuen artetik jentil bat ihesi doa.

Basoaren ilunean, zuhaitzen besapean,
Herriaren jakinduria ezindu dute hautsi.

Bihotza paparretik irten beharrean
Sugar-en izena duelarik ahotan.

Nortasunaren zutabeak jausi dira,
Ta sustraiak denboran sakon dirau.
Basoaren ilunean, zuhaitzen besapean,
Herriaren jakinduria ezingo dute hautsi.

En la primera mitad de la canción, nos ponen en situación. La leyenda cuenta cómo los gentiles se reunieron en el monte Aralar para celebrar la fiesta de Solsticio. El más viejo de ellos se hallaba en un rincón, apartado. En un momento dado, los allí presenten avistan una luz en el cielo; dudosos porque no saben qué es, le abren los parpados al más anciano, que exclama: “¡Ha nacido Kixmi! ¡Ha nacido Kixmi! ¡Ha nacido Kixmi! ¡Nuestro tiempo ha terminado! ¡Nuestro tiempo ha terminado! ¡Nuestro tiempo ha terminado!  ¡Arrojadme por el precipicio de Aralar! ¡Venga, arrojadme por él!”. Uno a uno, los gentiles se arrojaron por jentilarria o piedra de los gentiles, creyendo que no les quedaba otra todos salvo el Olentzero.

La traducción al castellano es ésta:

En nuestros montes un ataque
Semejante a cien tormentas
En los poblados van ríos de sangre
En nombre del llamado Kixmi* .

Las leyes del roble están rotas
Entre los cuerpos huye un gentil.

En la oscuridad del bosque, al refugio de los árboles
No pueden romper la sabiduría del pueblo
El corazón a punto de salir del pecho
Con el nombre de Sugar** en la boca.

Han caído los pilares de la identidad
Y las raíces permanecen profundas en el tiempo
En la oscuridad del bosque, al refugio de los árboles.

 

Este trozo es una alegoría a la llegada del cristianismo, (*Kixmi es no es otro que Cristo), al que comparan con “cien tormentas”. El gentil que corre en soledad, entre los cadáveres, no es otro que el Olentzero, quien, al contrario que sus congéneres, se lleva bien con los hombres y por eso, según la leyenda se alegra por la llegada de Jesús al mundo. **Sugar es el compañero de Mari (ya hablé de él en la entrada de mitología vasca).  En la última estrofa, clama que las costumbres y las tradiciones del pueblo vasco empiezan a perderse a partir de ese momento.

Bere bizia luzatu da errito zaharrei esker,
Baina oriandik gogoan dut,
Aitor handiaren zazpi herriak
Bat zirenean, naturarekin bat…

Ibaiaren bidetik doan urak, jarraitzen du bidea,
Hautsitako, hautsitako bihotzak izango dira
Kondaira hazia …
Haize lehuna, zurekin egan, suaren beroak,
Indartzen, begietan islada, begietan,
Gure min guztia…

Pagadiek babesten dute bere bidean,
Urrutiko txalaparta soinuek gidatzen duten bitartean,
Han goian, adarraren soinu sarkorra askatuko du
Lau haizetara, sua, lurra, ura, haizea…

Ez dago inor bizirik bailara hontan,
Mendiaren haunditasuna haundiago da orain,
Arbasoen hitzak entzun dira izadiaren eztarrian
Lurraren oparia den jentil odola.

Haritzpeko legeak daude apurtuta,
Gorpuen artetik jentil bat ihesi doa
Basoaren ilunean, zuhaitzaren besapean,
Herriaren jakinduria ezingo dute hautsi.

La leyenda continúa hablando de cómo el Olentzero anuncia la llegada de Jesucristo, así como la llegada de la era de los hombres y la desaparición de los gentiles. Aunque en esta parte de la canción no se hable de ello, el Olentzero, vestido como carbonero y en agradecimiento a los hombres, reparte cada Navidad regalos a los niños y niñas vascos.

Ha alargado su vida gracias a los antiguos ritos
Pero todavía recuerdo
Los siete pueblos de Aitor El Grande
Cuando eran uno, a una con la naturaleza

El agua que va por el recorrido del río, sigue el camino,
Los rotos, los corazones rotos serán
La semilla de la leyenda.
El suave viento, vuela contigo, el calor del viento,
Fortaleciendo, en los ojos el reflejo, en los ojos,
Todo nuestro dolor.

Los hayedos le protegen en su camino
Mientras le guían los sonidos de la lejana txalaparta
Allí arriba, liberará el penetrante sonido del cuerno
A los cuatro vientos, fuego, tierra, agua y viento.

No hay nadie vivo en este valle
Ahora es más grande la grandeza de la montaña
En la garganta de la naturaleza, se han oído
Las palabras de los antepasados
La sangre gentil regalo de la tierra.

Las leyes del roble están rotas
Entre los cuerpos huye un gentil
En la oscuridad del bosque, al refugio de los árboles,
No podrán romper la sabiduría del pueblo.

Básicamente, la idea de la canción, sacada de la leyenda, es que, indirecta o directamente, el cristianismo ha acabado con muchas culturas humanas. La canción repite numerosas veces “Las leyes del roble están rotas” y “No podrán romper la sabiduría del pueblo” , lo que yo interpreto como que, aunque las costumbres empiecen a desaparecer, nunca podrán ser olvidadas del todo. Quizás el mensaje de la canción es ese, que no olvidemos nuestros orígenes ni todas esas culturas, algo que desgraciadamente muchos hemos hecho.

La leyenda la he encontrado en el libro “Cuentos y Leyendas del País Vasco”, de Seve Calleja.

Escritor/Editor/Redactor: Kerstin Stanne.

2 criticas en “Jentil Odola, la leyenda que se esconde tras la canción.”

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    Va tío, esta entrada es una jodida pasada. Como siempre, los vascos haciendo POEMAS en vez de letras… Eskerrik asko Kerstin =)

  2. VN:F [1.9.22_1171]
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    Gracias a ti hombre, la verdad es que los vascos son un pueblo que no han olvidado de dónde vienen y es admirable ^^.

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