Húsares, guerreros del gran camino

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Rescato y amplío un artículo ya publicado en el foro de Asatruar Madrid para dar a conocer a estos gloriosos guerreros que han parecido caer en el olvido.

 

Siguiendo diferentes teorías etimológicas, la palabra húsar podría bien provenir de la palabra húngara Huszar, cuyo plural Huszarok significaría «abanderados del gran camino», o bien podría hacer referencia a los regimientos de 20 unidades que conforman el origen de esta unidad de caballería (Husz = 20). Si bien ambos étimos nos aportan una idea básica de los regimientos de húsares, definir todo lo que abarca la palabra «Húsar» es algo que ningún historiador ha conseguido hasta la fecha.

Los húsares nacen en Hungría, en pleno siglo XV, durante la guerra contra el Imperio Otomano, como una unidad de caballería ligera, compuesta en su origen como ya hemos dicho, por escuadrones de 20 jinetes. Se caracterizaban por ser una unidad especializada en ataque rápido, exploración y hostigamiento a tropas de infantería. Pero estas son las únicas características comunes de los húsares, ya que a lo largo de la historia y del mundo, los regimientos de húsares han sido muy diferentes entre sí, pero todos ellos gloriosos.

Los más singulares probablemente han sido los húsares polacos, conocidos como húsares alados, y temidos como los «arcángeles». Estas unidades de caballería ligera debían su nombre a las esplendorosas alas que portaban a la espalda: Dos bastidores de madera engastados de plumas de águila, que producían un gran impacto en la moral enemiga, tanto por la visión descorazonadora de cientos de ellos, como por el sonido que hacían a la carga, al silbar el viento contra las plumas (un efecto similar al de las sirenas de los bombarderos  Ju 87 «stuka» de la Luftwaffe,  pero en el siglo XVII). Estas alas además, servían como defensa contra los tártaros, que solían lanzar cuerdas a los jinetes para derribarlos, evitando las alas que el lazo les apresase. Los húsares portaban además, una armadura ligera, consistente en un yelmo con nasal, hombreras y brazales, peto y musleras, lo que les permitía cabalgar rápida y agilmente en comparación con otras unidades de caballería mas pesadas. Era común entre los húsares polacos decorar sus armaduras y sus caballos con pieles de leones y leopardos.

 

Armadura de Húsar Polaco

 

Al igual que los húsares originales, estas tropas eran usadas para hostigar a la infantería enemiga, pero debido a su armamento particular, sus funciones se ampliaron.

El húsar polaco, con su lanza de algo mas de dos metros (kopia), era ideal para grandes cargas de caballería contra las tropas de infantería, y por si fuera poco, llegados al combate cuerpo a cuerpo, contaban con dos armas perfectas para el combate montados: un sable pesado de caballería (que se conoce hoy en día como sable polaco) y su arma mas singular, el koncerz (en alemán panzerstecher «perforacorazas»), una espada similar al sable, pero con una hoja exageradamente larga y puntiaguda.

 

Koncerz

 

Llevaban además, como «armas de emergencia», dos pistolas cargadas y preparadas para disparar, pero rara vez hacían uso de ellas.

Entre las gestas de los húsares alados, se cuenta la derrota de los turcos que intentaron asediar Viena en 1683. En esta batalla 20.000 húsares alados se lanzaron a la carga contra el ejército turco. Imaginad el ruido de los cascos, el brillo de las armaduras, el silbido aterrador de las alas, y 20.000 lanzas cirniéndose sobre vosotros: es lo que sintieron los turcos antes de que sus vidas chocaran fatalmente contra la carga de los arcángeles.

 

Sin embargo, debido a la época de cambios en que nacieron los húsares, una época en la que la guerra evolucionaba a pasos agigantados, estas unidades se vieron en la tesitura de adaptarse o morir, momento en el que las lanzas son sustituidas por mosquetes, carabinas y pistolas, aunque nunca renunciarían a su tradicional sable, que siguió colgando de su cinto aún cuando la armadura fue sustituida por una casaca y el yelmo por un kazoo (típico sombrero de las unidades de caballería napoleónicas).

 

Aunque su auge y posterior caída en desgracia se dio con los regimientos de húsares del ejército de napoleón, los húsares han sobrevivido hasta nuestros días en ejércitos de todo el mundo, ya sea como guardias de honor, ya sea en regimientos operativos de unidades acorazadas.

 

Húsares de Cantabria. A lo largo y ancho de la Península Ibérica también existieron numerosos regimientos de húsares.

Escritor/Redactor/Editor: Iván Jötnamordingi

Una critica en “Húsares, guerreros del gran camino”

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    Me ha encantado!

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