Historias de Dragones: Icefyre y los dragones de piedra

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Historias de dragones: Icefyre y los dragones de piedra

Recientemente descubrí gracias a mi padre una saga de novelas llamada La búsqueda del Asesino (formada por Aprendiz de Asesino, Asesino Real y la Senda del Asesino) de la autora Robin Hobb (el nombre masculino como siempre viene dado a que un hombre escritor lamentablemente vende más libros que una escritora). Pues bien, en esta saga, que recomiendo leer a todo el mundo, y estaré encantado de prestar alguno de los libros a quien me los pida, aparece aparte de cómo se observa por los títulos la narración de la vida de un asesino (no voy a contar la trama pues perdería la gracia) también aparecen trolls y dragones, y tratándose de los dragones voy a contar (o intentar contextualizar) la historia de uno de ellos.

En Fool’s Fate se hace una mayor referencia a este dragón, pese a que en la saga del Asesino también aparece en distintos momentos de la historia. El dragon del que hablo se hace llamar Icefyre.

Icefyre resurge de su cuna de hielo.

A diferencia de los dragones escupefuego de Tolkien (y de tantos muchos autores y leyendas) los dragones de hielo yo sin aliento son más temidos que estos primeros mencionados, pues toda la fuerza que usarían en escupir ráfagas interminables del ardiente elemento, la empeñan en enfortecer sus músculos.  Capaz de destruir murallas con el simple aleteo de sus gigantescas alas negras, o de retorcer arietes enanos de duro acero con sus garras, hubo una época en la que la gente temblaba y se escondía al oír el nombre de Icefyre.

Icefyre, creyendo que era el último de los dragones, dedica su vida a dormir profundamente, en la lejana isla de Aslevjal (leer Fool’s Fate para identificarla, y además como recomendación nuevamente), en aquella isla es cubierto por la nieve, y a la larga se crea un enorme glaciar sobre su cuerpo, yaciendo helado hasta el último de sus días. Pero no es hasta que Dutiful es retado a sustraer todo el hielo de los alrededores y llevar la cabeza del gigantesco dragón cuando éste vuelve a respirar y a renacer. Lo que el príncipe no sabía es que no era deseo de su padre el traer la cabeza del dragón sino de la Mujer Pálida y aquella orden lo encaminaría hacia su perdición.

Más adelante Icefyre descubre que no era el único dragón, y que en el mundo hay surcando los cielos otro dragón hembra, Tintaglia, que se convertiría en su pareja de por vida. Los descendientes de estos dos dragones se convertirían más adelante en Los Lores de los Tres Reinos.

Volviendo a la búsqueda del asesino, dentro de su trama también se enfocan ciertas escenas hacia el mundo de los dragones.

El bosque de estatuas dormidas.

Hay una escena que siempre intento imaginar resulta muy inspiradora. En un momento de la trama el grupo de protagonistas se adentra en una zona de bosque menos densa, rodeada de grandes robles cubiertos por hiedras.  Uno de ellos se percata de que aquel paraje está rodeado de estatuas, de formas gigantescas y con pieles de roca escamosa, lo que ellos no sabían es que aquellas criaturas hubo un día en que fueron convertiras en roca por un hechizo para evitar que ejerciesen temibles males, pero lo cierto es que la fuerza de un dragón es lo único que los protagonistas necesitarían para poder dominar las fuerzas enemigas y derrotar al rey usurpador del trono.

Sin duda un marco perfecto en el que dejar volar la imaginación, y es que en el libro (Asesino Real) el final tiene mucho que ver con los dragones, pues depende de un dragón esculpido en piedra el destino de un pueblo, y los dragones vivirán gracias a los recuerdos de aquél que lo esculpa.

 

Sin duda alguna Robin Hobb es una autora que no me canso de recomendar, y si puede ser de lectura en inglés, pues no se requiere un nivel muy elevado para entender sus textos. Espero que le echéis un ojo y miréis de leer los dos libros aquí mencionados.

Escritor/Redactor/Editor:  Luigiht (Luis)

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