Grandes mujeres de la Historia (III): Cleopatra VII, la última reina de Egipto.

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Quizá la más famosa de las reinas egipcias y una de las mujeres más influyentes de toda la Época Antigua, Cleopatra Filopator Nea Thea creció en una corte plagada de conspiraciones y asesinatos que pronto tuvieron un gran influjo en la joven. Nace en el año 69 a.C en Alejandría, la capital egipcia. Hace ya años que la majestuosidad que hizo popular al Imperio de Egipto se ha perdido. Tras la invasión de los persas y más tarde la griega, con Alejandro Magno a la cabeza, Egipto se convierte en un país moderno y helenizado, ni siquiera los grandes dioses como Ra o Anubis han podido luchar contra el poder de los griegos.

La hermosa Cleopatra pertenece a la dinastía Lágida o Ptolemaica, creada por Ptolomeo I Sóter, general de Alejandro Magno. Esta dinastía es característica por las conspiraciones, asesinatos y levantamientos protagonizados por reyes, nobles e incluso el pueblo, nadie se salvaba. También acumuló grandes deudas con Roma y; por tanto, acabó sucumbiendo a ésta de una manera u otra. Pero no adelantemos acontecimientos. El padre de la futura reina, Ptolomeo XII, astuto político, sabía que la única manera de mantener el trono de Egipto era comprando a Roma como aliada. Así pues, viajó junto a su hija a la capital del mundo occidental para conseguir el apoyo romano. Tras la muerte de su esposa, su otra hija, Berenice IV, se hizo con el poder en solitario, apoyada por los alejandrinos. A raíz de esta situación, Ptolomeo tuvo que gastarse mucho más dinero en sobornos a los romanos que, finalmente, ayudaron al faraón a recuperar su trono asesinando a Berenice y a sus seguidores. Es entonces cuando Cleopatra, con tan solo catorce años, es nombrada corregente. En el 52 a.C, su padre muere y nombra como sucesores a sus dos hijos: Cleopatra y Ptolomeo XIII, bajo la tutela y protección de Roma.

Cleopatra decidió aprovecharse de que su hermano era todavía un niño para poder gobernar en solitario. Esto irritó a ciertas facciones de la nobleza alejandrina que hizo que la joven se exiliara en Siria. Allí utilizó sus armas de seducción con nada más y nada menos que el gran Julio César, triunviro romano. El general romano decidió convocar a los dos hermanos para solventar sus diferencias y, los partidarios de Ptolomeo, temiéndose lo peor, pusieron todas las trabas posibles al viaje de Cleopatra a la capital egipcia. Pero ésta, famosa por su gran inteligencia, logró llegar ante César envuelta en una alfombra. Al comenzar su relación con César, los ejércitos romanos derrotaron a Ptolomeo, que murió en una de las batallas. Es entonces cuando Cleopatra nombra como corregente a su hijo Cesarión (Ptolomeo XV), nacido de la unión con el general romano. Cabe destacar que el pueblo romano nunca aceptó a la reina egipcia, incluso César tuvo que desafiar la opinión pública en varias ocasiones. Esto junto con otros problemas, llevaron a su famoso asesinato ante las puertas del Senado.

Cleopatra VII

Cleopatra probando el efecto del veneno en unos condenados

Pero Cleopatra no se daría por vencida. Consiguió conquistar a otro gran romano, el general Marco Antonio, perteneciente al segundo triunvirato. Otro de los grandes triunviros, Octavio, enemigo del general, utilizaría esta relación amorosa para conseguir que toda Roma estuviera encontra de la pareja, ya que a su modo de ver las cosas, el general romano era un títere en manos de la malvada reina egipcia. Después de numerosas revueltas, Marco Antonio fue destituido como triunviro y el Senado le declaró la guerra a Egipto. En la decisiva batalla naval de Actio los dos grandes imperios del mundo antiguo se enfrentan. A pesar de la superioridad numérica egipcia, el general romano Agripa, seguidor de Octavio, consigue sobreponerse. Después, el general derrotado recibe un falso informe que cuenta que la reina Cleopatra ha muerto. Marco Antonio, lleno de una gran tristeza, se suicida dejándose caer sobre su propia espada. Esto decantaba la victoria final hacia el bando de Octavio, quien el 30 de julio del año 30 entraba con facilidad en Alejandría. Su plan era humillar a la reina egipcia ante el público y Cleopatra, conocedora de su terrible destino y de la inquebrantable moral de Octavio, se suicidó siguiendo los pasos de su amante. Según la versión más extendida, pidió a sus criadas que le trajeran una cesta con frutas y que metieran dentro un áspid, responsable de su muerte. Egipto es despojado de su libertad y convertido en otra provincia romana más.

Las acciones de la joven durante su reinado se pueden calificar de sensatas e inteligentes. Intentó restablecer la economía egipcia, casi en bancarrota, creando nuevos tipos de moneda y devaluando la misma. Continuó con la construcción y restauración de los templos egipcios, como el de Hathor en Dendera, implantó el culto a la antigua diosa egipcia Isis, culto que llegó hasta la mismísima Roma. Su educación fue esmerada y extensa, lo que hacía que su atractivo aumentara. Escribió un tratado sobre cosméticos y se rodeó de grandes científicos. Y, sobretodo, de las nueve lenguas que consiguió dominar, hay una que llama especial atención: el egipcio, ya que ningún faraón de la dinastía Ptolemaica aprendió el idioma de su pueblo.

Cleopatra VII

"La muerte de Cleopatra" cuadro de Arthur Reginald (1892).

 

Otras grandes mujeres:

Pocahontas, la nativa convertida en europea.

Mary Read y Ann Bonney, mujeres piratas.

Escritor/Editor/Redactor: Marta Sacri

Una critica en “Grandes mujeres de la Historia (III): Cleopatra VII, la última reina de Egipto.”

  1. […] este blog no hayamos puesto todavía mucho interés en la temática pirata, siendo el artículo de “Mary Read y Anney Bonny” el único dedicado exclusivamente a este…”arte”. Prometo próximamente dedicar […]

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