Festividades celtas.

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Samain, Imbolc, Beltaine, Lugnasad. Dicho así, estos hombres no nos revelan nada, ¿verdad? Bueno, puede que el primero nos recuerde a la famosa festividad de Halloween (de la que espero que todos conozcáis su verdadero origen). Pero además de esta fiesta, contaban con Imbolc, Beltaine y Lugnasad. Un año celta seguía la posición de los planetas, las estrellas, el influjo de los astros, el ritmo de las estaciones… todo muy druida, vamos. Sin embargo, estas fiestas se basaban en ninguna de estas cosas astronómicas, ya que no coincidían con periodos favorables para la agricultura. Beltaine, en concreto, señalaba el comienzo de llevar los rebaños a pastar; Samain indicaba el momento para guardarlos. Se cree que estas dos fiestas tienen un origen antiquísimo, cuando los celtas eran sólo pastores y no existía la agricultura como tal.

Como me parece muy “pobre” hacer una entrada conjunta con todas las celebraciones, prefiero explicar un poco de qué van en este post, y dedicarle entradas individuales  a cada una de ellas. Tomáoslo como una “introducción”.

Durante estos festivos, además de matrimonios, actividad comercial y reuniones, también se hacían alianzas entre tribus y tribunales. En Betaline se celebraban numerosas bodas, junto con danzas, banquetes y juegos. Como Lugnasad, sin embargo, tenía lugar en verano, se organizaban intercambios comerciales y la gran reunión tribal. Imbolc se celebraba en febrero, se bendecían ovejas y se buscaba protección contras las epidemias.

A pesar de que no disponemos ni la mitad de todos los estudios astronómicos druidas podemos decir que el día de  inicio de cada mes y el día en el que se celebraban las fiestas no eran, ni mucho menos, fijos. Esto es debido  a que el calendario celta se basaba en las fases lunares, y las fiestas siempre debían coincidir con el primer cuarto de éstas.

Todas estas fiestas se dedicaban a una divinidad en concreto; su fecha se establecía teniendo en cuenta con el “levantamiento”  de una estrella, primer día en el que, al amanecer, puede verse un astro determinado a simple vista). Así, en Samain era Antares, de la constelación Escorpión; en Imbolc, Capella, de Auriga; Aldebarán correspondía a la festividad de Beltaine, en la constelación de Tauro; y por último, Lugnasad se celebraba con la aparición de Sirio, de la constelación del Can Mayor. El levantamiento de Antares y Aldebarán también servía para diferencia el paso del verano al invierno, y viceversa.

Como ya se sabe, estas festividades se modificaron para adaptarlas a la nueva religión: el cristianismo. Samain pasó a ser Todo los Santos, Beltaine en el Uno de Mayo, Lugnasad en la Virgen de la Asunción y e Imbolc la fiesta de purificación de la Virgen María, la Candelaria. Las hogueras de de Todos los Santos y del Uno de Mayo nos recuerdan a Samain y Beltaine, mientras que Lugnasad revive el mismo espíritu que en Lugnasad; y la Candelaria refleja levemente algo de Imbolc. Otro ejemplo reseñable es el culto de Santa Brígida en Irlanda, claramente sacado de la veneración a la diosa Birgit.

La Iglesia no fue capaz de eliminar en su totalidad el culto pagano; ni la violencia, ni la represión dieron resultado. Por eso se vieron obligados a “reconvertir” las celebraciones celtas, intentando ocultar el verdadero origen de las fiestas cristianas.

Escritor/Editor/Redactor: Kerstin Stanne

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