Festividades celtas. Imbolc y el culto a Brigit.

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Imbolc, denominada Oimelc en otras tradiciones, se celebraba a principios de febrero, trayendo consigo la primavera tras el largo y duro invierno. Se trataba de una fiesta alegre y jovial, sin embargo tenía un carácter mucho más íntimo; no se celebraban banquetes ni sacrificios.

Las protagonistas de Imbolc eran las ovejas, ya que por estas fechas comenzaba el periodo de lactancia. Se bendecían rebaños, haciéndolos pasar a través de las hogueras rociados de agua lustral procedente de fuentes sagradas, purificadas por los druidas. Los celtas creían que así se evitan las epidemias y la mortandad en animales y humanos. Otro rito destacado era el que se le dedicaba al grano, con el fin de acabar con el mal clima y las aciagas cosechas.

Todas estas ceremonias se hacían en honor a Brigit, “mujer sabia”, patrona del fuego y sanadora de hombres y animales. Este culto estaba notablemente extendido por Irlanda.

Con la llegada del cristianismo, Imbolc fue atacada, al igual que las demás fiestas. La Iglesia intentó borrar su significado.

El 1 de febrero, y según el calendario cristiano, tenía lugar la celebración de una santa irlandesa que fundó la abadía de Kildare. Hablo de Santa Brígida. Así, en el siglo VI, era prácticamente imposible distinguir a Brigit de la santa. Un monje escribió que Brígida tenía el aspecto de un hada, con dones capaces de hacer milagros, como Brigit. Como a la Iglesia no le gustó nada esta identificación, transformaron el 2 de febrero en la fiesta de la Candelaria, que celebraba la purificación de la Virgen en el Templo.

Sin embargo, todavía hoy se pueden observar las bases de Imbolc. El siglo pasado en el norte de Europa y en las islas británicas, la noche anterior a Santa Brígida, se invocaba la llegada de la diosa-santa, y se le pedía que pasara una noche sobre el trigo y el heno, para asegurarse su protección. En las islas Hébridas y en la Isla de Man, su intervención era agradecida por las mujeres.

La Iglesia, harta, sustituyó Santa Brígida por San Cecilio obispo  y Santa Viridiana.

Lo cierto es que Brigit era una de las divinidades celtas más importantes del panteón. Su nombre, que viene de Brigantia, significa “la Excelsa”, convirtiéndose luego en Briganti, diosa protectora de los celtas brigantes.

Escritor/Editor/Redactor: Kerstin Stanne

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