El principio del fin de Roma: la batalla de Abrito.

VN:F [1.9.22_1171]
Rating: 5.0/5 (1 vote cast)

Roma no se simbolizó precisamente por sus derrotas, a pesar de que cuando era derrotada lo era de maneras excesivamente estúpidas, pero todo imperio tiene su fin. Siempre hay un principio del fin y este suele ser una derrota militar, que puede ser discreta en su momento y las concesiones del afortunado vencedor sobre el orgulloso vencido parecen menores, pero nunca sabemos a dónde pueden llegar las cosas a largo plazo.

Algo así debió de pensarse cuando una oleada de bárbaros procedentes de toda Europa camparon a sus anchas por el imperio occidental, ya que esto no fue algo que fuese en aumento a lo largo de la etapa final de Roma, sino que tiene un origen espontáneo lleno de sangre en el espacio-tiempo. El pueblo godo, originario de Escandinavia, emigró hacia el sur huyendo de pueblos más poderosos que el suyo, como los nórdicos y los hunos, llegando en el siglo III d.C hasta el Danubio, frontera norte del sector oriental del Imperio Romano y allí se establecieron con permiso romano a cambio de unos tributos infrahumanos. Esto provocó la sublevación de los Godos, que empezaron a arrasar la actual Hungría y provocó que el emperador Decio y su hijo Herenio Etrusco cabalgaran al combate contra Cniva, rey de los godos, y se enfrentaron en Abrito en julio del 251 d.C.

Busto del emperador Decio Trajano.

Decio, repartió a sus hombres en tres unidades, una de ellas ocultas en un pantano cercano con motivo de emboscar a los godos. Cniva tenía grandes conocimientos del terreno y muchos exploradores controlando la zona, y sabiendo esto, cargo a una unidad y a la par que empujaba a esta, empujaba al resto pantano adentro. Dos factores ayudaron a Cniva a derrotar a Decio: uno fue la muerte de su hijo Herenio causada por una flecha goda en la garganta, lo que no pareció importar a Decio e hizo que sus hombres lo vieran como un monstruo y provocó la gran causa de la derrota de Decio: casi una unidad entera se unió a una conjura dirigida por el cónsul  Trebonio Galo para convertirse en emperador y deserto abandonando a sus compañeros y al emperador Decio.

Moneda en la que aparece la efigie del emperador Galo Trebonio.

Cniva concluyó la batalla empujando a todos los romanos a la ciénaga, donde las pesadas armaduras romanas concluyeron el trabajo, hundiendo en ella a los legionarios. Decio y su hijo fueron arrojados desnudos a la ciénaga como muestra de agradecimiento a los espíritus de la naturaleza que habitan en ella y se asentaron en esta zona, prosiguiendo lentamente hasta la ocupación de las penínsulas ibéricas e itálicas. Trebonio Galo, centrado como sus antecesores y sucesores en las tramas conspiratorias del trono romano, no pensó en que unos bárbaros fueran un problema real, pero su decisión fue el principio del fin del Imperio más grande y duradero que haya conocido la humanidad. Tras los godos entraron en Europa pueblos aun más peligrosos, como los hunos, los sajones o los alanos, que destrozaron en un pequeño margen de tiempo el imperio occidental romano.

Escritor/Editor/Redactor: Zierzo

El principio del fin de Roma: la batalla de Abrito., 5.0 out of 5 based on 1 rating

2 criticas en “El principio del fin de Roma: la batalla de Abrito.”

  1. VA:F [1.9.22_1171]
    Rating: 0 (from 0 votes)

    Totally pent subject matter, appreciate it for selective information. cfadbbkeabge

  2. VA:F [1.9.22_1171]
    Rating: 0 (from 0 votes)

    El relato de Zósimo de que Galo traicionó a Decio no es actualmente aceptado por la comunidad historiográfica.

Escribe una critica