El monacato irlandés

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Puede parecer que algo tan dispar como la cultura celta y la religión cristiana es difícil que puedan tener algo en común, pero en la Alta Edad Media esto no era así. También estamos acostumbrados a ver multitud de imágenes de Irlanda con cruces y demás, en muchas ocasiones llamadas cruces celtas, y se piensa que esos símbolos fueron erguidos por este pueblo. Sin embargo, en numerosas ocasiones estamos equivocados.

Cruz Irlandesa

 El cristianismo como bien se sabe se expandió por todo el continente europeo durante los cinco primeros siglos de nuestra era; no obstante, hubo un lugar ajeno a todos los tejemanejes romanos: Irlanda. Gran Bretaña es una isla, así que aunque el cristianismo llegó hasta ella evolucionó de una forma totalmente diferente. San Patricio partió de aquí y llegó a Irlanda a cristianizar todo el territorio.

En estos momentos Irlanda estaba estructurada en tribus sometidas a los druidas. Esta estructura favoreció muchísimo la estructura del cristianismo celta. Aunque se dividió todo en diócesis como era habitual en cualquier país europeo, se crearon monasterios mixtos que se convirtieron en la unidad organizativa de la religión. Estos monasterios no se pueden identificar con lo que nosotros conocemos como monasterios, porque en realidad eran una especie de comunidad que se dedicaba a la agricultura y en la que vivían familias. En realidad eran como un pueblo.

Monasterio de Iona

Una vez que Irlanda se hubo cristianizado del todo, los monjes irlandeses cruzaron el Mar de Irlanda y comenzaron a establecer monasterios por Escocia. Destaca el de Iona, donde habitará Columba que se encargará de distribuir todas estas ideas por la isla, y Columbano, que hará lo mismo pero por territorio europeo. En el año 635 se consiguió cristianizar Northumbria, el territorio que abarca el sur de Escocia y norte de Inglaterra, y se estableció el monasterio de Lindisfarne. Aunque en esta época el cristianismo romano había desaparecido prácticamente en toda la isla, los pequeños vestigios de Roma se mezclaron con este nuevo cristianismo y lo hicieron totalmente único.

Pero lo importante no es la historia, si no las características de este cristianismo. En vez de seguir la regla de San Benito como era habitual, siguieron la regla de San Columbano. Estaba basada en el ayuno y en que el cuerpo sufriera. Estas características hicieron que pronto se abandonasen las costumbres de la regla columbana y se aplicara de forma generalizada la benedictina. Una de sus principales aportaciones fue el cálculo de la Pascua: en Europa se utilizaba la tabla de San Jerónimo y en los siglos V y VI se utilizó en la isla la tabla de San Columbano.  Además de estas reglas monacales, debían vestir de forma especial para que se les reconociera y llevaban el pelo cortado de forma diferente a la europea. Una de las aportaciones que realizaron estos cristianos fue la de la penitencia, porque en el siglo XIII fue aceptada por toda la cristiandad. Ellos fueron los primeros en establecer que la  confesión debía ser de forma privada, con un sacerdote y que todo debía permanecer en secreto. Se hicieron unos manuales para que los clérigos supieran qué penitencia dar en cada momento y proliferaron por todo el territorio.

Aunque pueda parecer que el monacato irlandés solo aportó innovaciones a la cristiandad, no es del todo cierto porque también hizo sus aportaciones en el cambio cultural. Fueron los primeros en realizar una escritura por escrito y sentaron las bases para el irlandés; todos conocemos ejemplares como el “Libro de Kells”.

Los conocimientos sobre este tema son bastante escasos y han dado lugar a multitud de interpretaciones. En los siglos XIX y XX se escribió que esta iglesia había sido formada por José de Arimatea, que había creado el monasterio de Glastonbury, lugar de enterramiento del Rey Arturo según la leyenda. Se ha llegado a decir que llevó a Jesús a Britannia  y que esta iglesia por lo tanto es anterior a la creada por San Pedro. Es por esto que es muy común en algunas historias del ciclo artúrico ver a este personaje, aunque en realidad no tenga nada que ver con el momento.

Todo esto provocó que Irlanda dejara de estar tan “aislada” y se integrara en la Europa del momento, especialmente aumentaron considerablemente las comunicaciones con su isla vecina. En relación a cuánto tiempo duró este monacato irlandés, pues se sabe que su principal evolución fue durante los siglos VI-VIII, y que finalizaron con el ataque de los vikingos y se replegaron únicamente a las islas. La mayor parte de todos los restos tan bonitos que tenemos en imágenes proceden de monasterios de esta religión, y sus miniaturas influyeron en el románico europeo.

Escritor/Editor/Redactor: Barbara_Tinuviel

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