Cuarenta y nueve años sin palabras.

VN:F [1.9.22_1171]
Rating: 0.0/5 (0 votes cast)

Debo recordar que el siguiente artículo no sigue la línea de lo que el lector suele encontrar en este blog, pero, en mi humilde opinión, sus versos no han sido lo suficientemente reconocidos. Cuarenta y nueve años sin tus palabras, Sylvia Plath. Escribí este artículo hará cosa de un año, con el título original de «Cuarenta y ocho años sin palabras» para un concurso de un periódico nacional. Ya que no fui escogida y mi artículo se perdió entre los millares de redacciones de otros concursansantes, un año más tarde, me gustaría recordar a una de las escritoras más prolíficas de la historia.

El invierno inglés de 1963 había sido el peor y más frío desde hacia más de un siglo. La mañana del once de febrero, concretamente a las nueve de la mañana, una joven australiana llamaba al timbre de la casa de la señora Plath, en Primrose Hill, Londres. Días atrás, la señora Plath había llamado a la joven para que se encargara de cuidar de sus hijos. Al ver que nadie respondía, pidió ayuda a unos obreros para que abrieran la puerta. Al abrir, tuvieron rápidamente que taparse la nariz, pues el olor a gas era espantoso. En la cocina yacía, sin vida pero aún caliente, Sylvia Plath, una de las escritoras de más talento del siglo XX, autora de más de ciento setenta poemas, una novela, otra empezada, una obra dramática y radiofónica en verso, seis cuentos y bastante prosa diversa, todo en menos de una década.

Sylvia nació en un hospital de Boston a principios de la década de los treinta. Su padre, Otto Plath, nacido en Alemania, era profesor de zoología en la universidad. La repentina muerte de su padre cuando Sylvia tenía apenas ocho años fue uno de los hechos que marcarían su vida y su poesía. Desde pequeña demostró un gran talento para las palabras, a la edad de nueve años envió un poema al Boston Sunday Herald que lo publicó en uno de sus números. Estaba decidida a ser una gran escritora, mas sus gustos difíciles y su sinceridad tendían desde el principio a aislarla del mundo real, dándole a veces fama de insociable. En su primer año de universidad, varios periódicos y revistas publicaron algunos de sus poemas, entre ellos destaca Mad’s girl Love Song, que fue uno de sus favoritos. Padecía constantemente depresión e insomnio lo que la llevó a intentar suicidarse por primera vez ingiriendo gran cantidad de somníferos. Fue llevada a un hospital psiquiátrico y sometida a la agresiva terapia de electroshock.

Al salir del hospital, Sylvia se graduó “summa cum laude” en la Universidad de Harvard y logró una beca para estudiar en Cambridge, donde conocería al poeta inglés Ted Hughes que más tarde se convertiría en su marido. Se mudaron a Estados Unidos, donde Sylvia asistió a las clases de Robert Lowell, una de sus máximas influencias y creador de la poesía confesional. A esas clases también asistía la famosa escritora Anne Sexton. A menudo enviaba poemas e historias a periódicos y revistas importantes,  pero estos poemas siempre eran rechazados y Sylvia obtuvo críticas muy duras.

Sylvia Plath y su marido, Ted Hughes

Sylvia Plath y su marido, Ted Hughes

La pareja volvió a Inglaterra cuando Sylvia descubrió que estaba embarazada. Al principio, apenas tuvo tiempo de escribir, ya que el cuidado de su hija Freida, ocupaba la mayor parte de su tiempo. Además, la máquina de escribir estaba constantemente ocupada por su marido y ella no tenía oportunidad alguna de cogerla. Publicó su primer libro de poemas: El coloso, que tuvo muy poca aceptación en Inglaterra y fue sometido a frías críticas. Tuvo varios abortos y estaba frecuentemente enferma. En 1962 se mudan a una pequeña casa en Primrose Hill donde pasaría el último año de su vida. Allí nació su segundo hijo, Nicholas Hughes. Ese mismo año, Ted la abandonó por otra poetisa, Assia Guttman,  hecho que explica el porqué de la rabia en muchos de sus poemas sobre su marido. En sus últimos meses de vida, Sylvia comenzó a escribir al menos un poema diario, cualquier cosa que la sucedía la inspiraba. En enero de 1963 se publica (aunque bajo el pseudónimo de Victoria Lucas) su primer libro en prosa, La campana de cristal, una obra autobiográfica que llevaba escribiendo desde hacía varios años. Un mes más tarde, Sylvia acaba suicidándose metiendo su cabeza en el horno.

Quizás nunca lleguemos a saber la verdadera razón de su suicidio, ya que su marido se hizo con los diarios que ella llevaba escribiendo desde temprana edad y eliminó sus últimas páginas, alegando que no quería que sus hijos supieran nunca en qué estado se encontraba su madre meses antes de su muerte. El resto de sus diarios y el resto de sus libros de poesía, cuentos para niños y obras en prosa se publicaron años más tarde. En 1982 Sylvia ganó el premio Pulitzer por sus Poemas Escogidos, preparados por su marido. También se cree que Sylvia padecía trastorno bipolar, al igual otros muchos artistas tales como la escritora Virginia Woolf o el pintor Vincent Van Gogh.

Las circunstancias de su vida y de su muerte ayudaron a crear el mito de su historia. Cuarenta y nueve años después de su muerte, su poesía es estudiada en todos los colegios y universidades de Estados Unidos y sus palabras, secas y llenas de significado, pasaron a la historia y siempre serán recordadas.

Tumba de Sylvia Plath

Tumba de Sylvia Plath en la que se distinguen las siguientes palabras: " En memoria de Sylvia Plath Hughes 1932-1963 - Incluso entre feroces llamas, un loto dorado puede ser plantado".

Os dejo ahora uno de mis poemas favoritos. Es altamente recomendable que lo leáis en inglés, puesto que es una poesía que da lugar a miles de interpretaciones, yo he hecho un intento de ser lo más fiel posible a sus palabras, sin tener en cuenta la rima.

El jardín solariego.

Las fuentes están secas y las rosas marchitas.
Incienso de muerte. Tu día se acerca.
Las peras engordan como pequeños budas,
Una azul bruma arrastra el lago.

Te mueves a través de la era de los peces,
Los engreídos siglos del cerdo:
Cabeza, tobillo y dedo
Surgen de entre las sombras. La historia

Alimenta estas quebradas estrías,
Estas coronas de acanto,
Y el cuervo que asienta sus vestiduras.
Tú heredas el blanco brezo,  un ala de abeja,

Dos suicidios, la familia de los lobos,
Horas oscuras. Algunas duras estrellas
Ya amarillentan los cielos.
La araña en su propio hilo

Cruza el río. Los gusanos
Abandonan sus usuales estancias.
Los pequeños pájaros convergen, convergen
Con sus dones  hacia una ardua resistencia.

Escritor/Editor/Redactor: Marta Sacri

Traducción: Marta Sacri

5 criticas en “Cuarenta y nueve años sin palabras.”

  1. VN:F [1.9.22_1171]
    Rating: 0 (from 0 votes)

    Tenía que ser una mujer con una gran fuerza de voluntad y con unas ideas muy claras, porque el meter la cabeza en un horno para suicidarse la verdad es que impresiona a cualquiera. No sería una muerte rápida, sin duda.
    Aunque se «salga» un poco de la temática de nuestro blog, casi siempre apoyaré las entradas que tengan material sobre cultura.
    Muy bueno Marta, como siempre 🙂

  2. VN:F [1.9.22_1171]
    Rating: 0 (from 0 votes)

    Gracias Mik ^-^
    La verdad es que me apetecía mucho recordarla, ya que creo que se le da muy poca importancia a su literatura en la sociedad europea.

    Su forma de suicidio es muy curiosa, y otro dato curioso es que su marido, Ted Hughes, abandonó a Sylvia por otra poetisa, y esa otra poetisa se suicidó también de una forma muy extraña. Ah! el hijo de Sylvia Plath también se suicidó…D:

  3. VA:F [1.9.22_1171]
    Rating: 0 (from 0 votes)

    Hola! Un pregunta, ¿donde se encuentra la tumba de Sylvia?

  4. VN:F [1.9.22_1171]
    Rating: 0 (from 0 votes)

    Buenas tardes 🙂 Por lo que tengo entendido, la tumba de Sylvia se encuentra en el «Thomas Becket Churchyard» de Hepstonstall, West Yorkshire, Inglaterra. Un saludo!

  5. VA:F [1.9.22_1171]
    Rating: 0 (from 0 votes)

    Your post captures the issue petlcerfy!

Escribe una critica