Contemplando los paisajes de Saiva

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Por: Hyacintho Sol

En Saiva resuena la Suecia boreal. Su música bosqueja la melancolía de esos parajes indómitos, de esos bosques y riachuelos enmarañados, escoltados por la tibia aurora y los astros crepusculares. Es la tierra de nadie, donde cada estación impone su rigor y todo lugareño padece la feroz desolación. Su música nos remite a un mundo señero para el que la civilización no es otra cosa que una remota anécdota. De modo que, para adentrarnos en Saiva, tenemos que batir el soto, allí donde el misterio y la magia aguardan; ¿qué son esos frondosos bosques que repetidamente ilustran sus portadas, si no una declaración de intenciones?

Al escuchar el Finnmarkens Folk (2013), su primer trabajo, circunscrito a dos temas, fue imposible no reconocer algunas ideas del primer Lönndom. Era la rúbrica de Andreas Petterson: esa atmósfera tan rústica como sugestiva. Resulta interesante cómo dicho carácter sonoro revela de hecho un origen geográfico: en ninguna otra parte de Escandinavia se hace una música así. Pues la lejana Norrland, más yerma cuanto más cerca del ártico, no solo ha dejado su impronta en esta música, también ha sabido manifestarse en otros proyectos de la profunda Suecia. Hay una sonoridad común que distingue a las bandas de estos parajes. El black metal de aquí es otra escuela porque justamente proviene de una ética distinta, una concebida en el aislamiento —y en el caso de Saiva, surgida también de una singular convicción folclórica— que responde con dilección a su circunstancia, a su lugar y sus tiempos, en definitiva, al aura que Petterson y otros músicos de la zona respiran.

He seguido con interés la carrera de este músico desde sus años en Armagedda. Su arrojo para crear un arte de genuino arraigo no solo le condujo a emprender varios proyectos musicales, también le convenció de la difícil tarea de organizar, prácticamente desde la nada —y en la nada—, su propio sello discográfico: Nordvis Produktion (2005), cuyo centro de operaciones yace en la espesura lapona, territorio de renos y del misterioso pueblo saami. Desde entonces ha impulsado el trabajo de artistas de muy distintas vertientes, pero con quienes comparte ciertos ideales folclóricos y estéticos. De suerte que Saiva es parte de una ambición creativa mayor, permanentemente estimulada por la audaz renuncia de este hijo del norte a las comodidades de la vida urbana. Alguna vez, preguntado por la posibilidad de retomar Armagedda, fue tajante: «(…) la única manera sería que me encerraras en un apartamento en una gran ciudad y tirases la llave».[1]

El sencillo Sjiedvárre (2015) fue otro paso en la consecución de un sonido distintivo. El carácter de esta canción descuella del contraste permanente entre formas. Me refiero a esos arpegios introductorios que evocan otra realidad, que es también otra experiencia del tiempo: muy lejos de la civilización, las horas pasan con un sosiego enervante. El apaciguado ritmo de la batería contrasta con la agresividad contenida de las guitarras; ese choque narrativo entre el coro —cuya tesitura me atrevería a ubicar, a riesgo de equivocarme, en el barítono— y la desgarradora declamación de Petterson, que es también el contraste de la guitarra tremulante con ese esporádico solo, que finalmente se diluye con la canción misma.

En el otoño de 2017, finalmente salió a la luz su más reciente trabajo y primer álbum, Markerna bortom. Pero antes de referirme a este trabajo, debo advertir que, al estar escrito en sueco, así como en el aún más inaccesible finlandés (Mykät loitsut), ignoro sus temáticas concretas, lo que me resulta desafortunado, pues siempre he preferido trabajar sobre la base de reconocer el sentido de las canciones. De suerte que debí conformarme con la pura narración musical que, sin embargo, también ofrece elementos para descubrir. Evidentemente, soy incapaz de tratar esta música con la suficiente sobriedad.

El modo en que Markerna bortom inicia es fascinante, con esa melodía acústica en Lávket, que remite en el acto al Till Trevaren (2012) de Lönndom. La solemnidad de la recitación con que Petterson finaliza esta pieza se mantendrá, de diferentes formas, a lo largo del álbum. Es imposible no percibir en esos arpegios recurrentes el misticismo salvaje del paisaje, o el saber esotérico en esas palabras declamadas con brío. Cabe resaltar que músicos cercanos a Nordvis, fungen como artistas invitados. Reconozco el trabajo vocal de Erik Gärdefors en Där vindar vände y de J. Kaarna Kettunen en Mykät loitsut (por cierto, brillante pieza).

En este álbum, Petterson prescinde de la distorsión tremulante que caracterizó a sus anteriores trabajos. Es más acústico, más meditativo, incluso más cercano al ocultismo rockero de LIK. Aquellos tarareos chamanísticos que escuchamos en Sjiedvárre, aquí adquieren mayor relevancia, acentuando una atmósfera, descubriendo el crudo aislamiento de este mundo al oyente. Sus canciones suelen terminar sin prisas, se toman su tiempo, como los solsticios, pero de algún modo, el desolador trecho que pareciesen estar recorriendo, las trasciende, como si el mismo paisaje estuviera siendo evocado desde diferentes ángulos, desde diferentes canciones. El trabajo de teclados fue indispensable para tejer este entramado atmosférico a lo largo de esta obra devenida en un misterioso viaje de descubrimiento y autodescubrimiento; sus cerca de cincuenta minutos de duración transcurren sin siquiera notarlo, de suerte que Markerna debe ser escuchado sin prisas, con la debida parsimonia taciturna que nos exige su música.

Saiva es una reflexión desde el aislamiento, que permite al oyente entrar en comunión con el mundo del artista y con su estado de ánimo. Para lograr esto, Petterson tuvo que abjurar de los convencionalismos del black metal, manteniendo, no obstante, la herencia sonora y espiritual de Lönndom. De hecho, en este álbum reconozco un parentesco directo con el Fälen från norr (2007), me refiero a que comparten una misma aura chamanística y una misma sensación de travesía por un mundo desolador que rebosa de misterios y significados.

[1] Entrevista de Niklas Göransson (junio 2017) para Bardo Methodölogy. http://www.bardomethodology.com/articles/2017/06/28/nordvis-armagedda-interview/

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