Alesia: el ocaso de las Galias [análisis]

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La batalla de Alesia fue la gran victoria del general romano Julio César. Una victoria que acabó con la Guerra de las Galias y con sus pueblos más ricos, con la cultura de Europa Central. Una de las canciones del nuevo álbum de la banda suiza de Folk Metal Eluveitie, llamado Helvetios, nos cuenta (desde perspectiva gala) como fue aquella fatídica batalla. Aunque debo aclarar que los helvecios fueron derrotados en campañas anteriores.

Si analizamos primeramente la música, se puede decir que «Alesia» es una de las canciones que muestran el nuevo estilo de la banda, con un aire un tanto más oscurillo y quizá «comercial». Anna Murphy muestra cuánto ha mejorado en canto estos años, porque, sin duda, se luce en esta canción. Línea vocal melancólica, una canción de aire sencillo pero que te pone en materia. Si quieres saber cómo se sintieron los galos durante esa batalla sólo tienes que escuchar la canción, sobretodo con los últimos coros, un gran colofón. No hay zanfona pero sí podemos escuchar varias notas de salterio, ese nuevo instrumento que participa bastante en el nuevo álbum.

Tras una pequeña introducción, vamos con la teoría. La Guerra de las Galias fue larga y costosa para Roma. César, encargado de conducir  las tropas a la victoria, consiguió derrotar a pequeñas tribus como los helvecios o los nervios, y a crear pactos de alianza con otras como los remos o los lingones. A parte de estas tribus, existían otras, como los avernos o los carnutes, que no dejaban de poner trabas a los planes del general. A pesar de todas estas dificultades, el triunviro romano no cesó en su empeño de conquistar el basto territorio, ya que la conquista de la Galia proporcionaba a Roma numerosas riquezas y esclavos. Cuando pensaba que el triunfo estaba próximo, la tribu de los eburones, dirigidos por Ambiórix en la famosa batalla de Aduatuca (54 a.C), masacraron a una tercera parte de las legiones romanas. Este acontecimiento despertó los sentimientos «nacionales» de gran parte de las tribus de la zona, que, más tarde, se unirían todos bajo el mando de Vercingétorix para acabar finalmente con los romanos. Para leer más sobre Vercingétorix pulsa aquí.

Las tribus galas unidas, bajo el mandato del jefe mencionado anteriormente, lograron ganar numerosas campañas contra Roma, desquiciando a César. Tras las bajas de la caballería gala, agotada de tantas batallas, las tribus decidieron replegarse hasta la fortaleza de Alesia, situada bajo la moderna Alise-Sainte-Reine, en la actual Borgoña. El triunviro romano vio el momento de contraatacar. Como un ataque frontal contra esta hubiera sido un suicidio, tomó la decisión de sitiar la fortaleza, en la que se encontraban más de noventa mil hombres armados junto a la población civil de la región, que pronto morirían de hambre y sed. Para garantizar este asedio, César planeó una de las grandes obras de ingeniería de la época, levantando muros de piedra de gran altura y longitud en un periodo récord de apenas tres semanas. Además, se construyeron varios fosos llenos de agua, varios campos de trampas, torres de vigilancia y una  empalizada. Esta serie de medidas defensivas no pudo ser destruida por los galos, y estos intentos los dejaron más que agotados, tanto física como anímicamente. Para entonces, las condiciones de vida en Alesia iban empeorando cada vez más. No quedaba comida para tanta gente y la cantidad de muertos ascendía rápidamente. Vercingétorix tenía dos opciones: sacrificar a los más de diez mil caballos de sus tropas para saciar el hambre de la población, o expulsar a los civiles de la fotaleza. Adivinad cuál de las dos opciones tomó. Las puertas se cerraron tras de sí, dejando a miles de mujeres, ancianos y niños en tierra de nadie, entre los muros de Alesia y las medidas defensivas de los enemigos. Ninguno de los dos bandos hizo nada por salvarlos y, como perros, murieron allí.

Por fin, llegó el suspiro que los galos necesitaban: los refuerzos, al mando del rey de los atrebates, estaban cerca. Estos desde fuera y las tropas de Vercingétorix desde dentro, pusieron fin a muchas de las medidas defensivas romanas, y, un ataque nocturno, hizo que los romanos perdieran parte de su ventaja. Es entonces cuando ambos ejércitos se verían las caras. César apostó por mandar a casi todas sus tropas de una vez, y viendo el tremendo riesgo que había tomado el general, entre las filas galas cundió el pánico. La retirada fue desastrosa y los galos fueron prácticamente aniquilados. En Alesia, Vercingétorix fue testigo de la derrota del ejército exterior. Enfrentándose tanto al hambre como a la moral, se vio obligado a rendirse sin una última batalla. Al día siguiente, el líder galo presentó sus armas a Julio César, poniendo fin al asedio de Alesia y a la conquista romana de la Galia. La completa narración de los hechos vividos en el asedio pueden ser leídos en De Bello Gallico, uno de los libros de historiografía escritos por el general romano. La gran fortaleza de los galos fue lo que consiguió frenar durante tanto tiempo el avance romano, pero no para siempre, y así, el territorio de las Galias pasó a formar parte de la República de Roma.

Reconstrucción de parte del sitio de Alesia, en Borgoña.

Reconstrucción de parte del sitio de Alesia, en Borgoña.

Finalmente, os dejo una traducción al español, hecha por mí, de la canción de Eluveitie. ¡Disfrutadla!

* En cuanto a Alisanos, se corresponde con una deidad local del panteón galo, posiblemente dios de la montaña.

**Es posible que Ianotouta signifique «eternidad» en el idioma galo.

Alesia

La hierba era tan verde como siempre había sido
ese siniestro día,
los negros pájaros cantaron como siempre habían hecho
ese oscuro día,
Cruzamos la gran puerta por última vez,
No miré atrás, sabía que nos quedaríamos.

Sabía que no nos dejarían marchar,
Abandona la franja mortal.
Vi el reflejo en sus ojos de miedo y esclavitud,
sufriendo por el apabullante pesar.

Amada tierra, llévame a casa.

Alesia, Alisanos*
Despiértame cuando me haya ido.

Ianotouta**, eternidad.
Proclama nuestro inútil sacrificio.

En esa tierra apreciamos la vida,
Abrazamos la muerte
como cuando los llantos de los niños se apagaron,
sollozos producidos por el silencio de la muerte.

La hierba era tan verde como siempre había sido
ese siniestro día,
Cuando caminamos por los callejones como cientos de veces antes habíamos hecho,
Sabía que nos quedaríamos.

En el exterior de Alesia
Ofrecimos un sacrificio de vidas
Fuera de las puertas de Alesia
se encuentran nuestras lágrimas que fluyen secas.

Escritor/Editor/Redactor: Marta Sacri

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4 criticas en “Alesia: el ocaso de las Galias [análisis]”

  1. VA:F [1.9.22_1171]
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    Como siempre, un excelente artículo. Y totalmente de acuerdo con la mejora de la voz de Anna, realmente ha sabido sacarle partido.
    Un saludo 😀

  2. VN:F [1.9.22_1171]
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    Puede que Alisanos se corresponda con un gentilicio, no es imposible, pero tampoco seguro.:(

  3. VA:F [1.9.22_1171]
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    muy buen articulo y en cuanto a la traduccion de alisanos, no hay traduccion posible pues es el nombre de una deidad de la antigua cultura gala

  4. VN:F [1.9.22_1171]
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    ¡Más que cierto! Salió el otro día el nombre en clase y ni me acordaba que no lo había puesto bien aquí. Muchas gracias y un saludo.

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