Fabricando el elixir de los dioses. Entrevista a Pedro Reinoso

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Por: Hyacintho Sol

 «Nueve cantos supremos me enseñó el bello hijo

de Bölthur, padre de Bestla,

y un trago bebí del precioso hidromiel,

derramado en Ódrerir.»

Hávamál

Incursionar en lo artesanal es rebelarse contra una forma de hacer las cosas. Esta subversión de lo genérico y estandarizado de hecho impulsa algunas subculturas del hazlo tú mismo, que se inventan a sí mismas sobre la magia de un pasado imaginado. Toda una ética de la fabricación con la que simpatiza Pedro Reinoso, un ingeniero químico de la Universidad de los Andes que, a partir de su pasatiempo universitario predilecto, la preparación de hidromiel artesanal, se embarcó en una ambiciosa empresa: surgir con un producto de calidad en un mercado como el colombiano, dominado por licores de muy distintos orígenes. Sus estudios profesionales ciertamente son la piedra angular de la elaboración de un hidromiel de atributos distintivos, que busca mantener su espíritu artesanal, pero empleando técnicas más sofisticadas. Atrás quedó la inspiración mitológica y musical que dio origen a esta aventura, ahora el reto es perfeccionar y dar más identidad a un producto que busca abrirse espacio en un mercado difícil.

¡Pedro nos cuenta más!

Singular posicionamiento de marca. El Robo de Vigdri junto al busto de José María Espinosa, en la universidad que vio nacer esta idea.

¿Cuál es el origen de El Robo de Vigdri?

El Robo de Vigdri comenzó como un proyecto con un amigo, por ahí en el 2013, debido a que nuestros intereses en el metal congeniaban; en el viking metal y toda la mitología nórdica. Entonces descubrimos que existía un trago que se llama hidromiel, que era lo que tomaban los dioses del Asgard. Y nos interesó mucho. Entonces, nosotros estudiando ingeniería química, vimos un proyecto bastante interesante, y nos dio por comenzar: comprar la miel…

Desde el momento en que inició hasta la actualidad, imaginamos que hubo un proceso en el desarrollo de la receta. ¿Cómo fue ese proceso?

Proceso: ensayo y error. Pues, al fin y al cabo, comencé investigando mucho en internet recetas caseras, porque, muy poca información se encuentra con respecto al tema de (la elaboración de productos de) bastante calidad —en internet más que todo. Hasta que encontré lo mejor que utilicé para definir mi receta: fue un libro (The Compleat Meadmaker), de un autor que se llama Ken Schramm, el cual habla sobre el hidromiel. Muestra recetas, dice formas de cómo encontrar sus propias recetas, y este tipo de cosas. Seguí intentado, ensayo y error, ensayo y error. Ya (cuando) tuve un producto establecido, decía: «a la gente le gusta, a algunos sí, a algunos no, entonces voy a comenzar a dejarme llevar por lo que me digan algunas personas, para que le guste a un global». He estado tratando de perfeccionarlo en los últimos lotes que he estado haciendo.

El hidromiel básicamente se conforma de tres ingredientes: agua, miel y una levadura. Obviamente el producto más importante es la miel, entonces, para esos efectos, ¿cuáles son los criterios que utiliza para seleccionar la miel? ¿Hay alguna miel especial que esté utilizando en el producto que actualmente tiene?

Eso es bastante complicado porque ninguna miel es igual a otra. Pues las abejas en su proceso de alimentación, se alimentan de la flora que esté más a su disposición en las cercanías del panal. Entonces existen cualquier cantidad de mieles, ninguna es parecida por la cantidad de abejas, el proceso de maduración de la misma miel dentro del panal; a veces se saca antes, a veces se saca después, eso varia muchísimo. Qué pasa con mis criterios para elegir una miel. Yo tengo un proveedor con el cual hice un estudio, que fue mi proyecto de grado en la universidad, en donde yo comparé esa miel, la de mi proveedor, con otra miel, porque solo pude hacer la comparación entre esas dos. Y encontré que esa miel era muy buena para la producción de hidromiel, según toda la teoría que viene detrás: características como el PH, minerales dentro de las mieles. Esa es la miel que utilizo en este momento, porque no (se) me ha dado la oportunidad de probar otras mejores; ya no tengo las herramientas del laboratorio para hacerle los análisis que necesito, y pues me ha funcionado bien hasta el momento, y esa ha salido buena.

Insignia de la competición de hidromel más prestigiosa del mundo.

Y entonces para la selección de la levadura…

Para la levadura. En el comienzo, yo no sabía nada del tema, cuando me comencé a empapar, me di cuenta que la levadura del pan hace el proceso fermentativo y todo esto, pero genera malos sabores y leyendo el libro que le comento, (Schramm) indica ciertas especies de levadura que son buenas para la producción de hidromiel. Qué pasa, acá en Colombia es muy difícil porque la levadura es una cuestión bastante estandarizada; si uno quiere características específicas, utiliza una; si quiere vainas diferentes, que le dé un aroma frutal, utiliza unas, porque eso está muy estandarizado. Yo comencé acá en las distribuidoras de insumos cerveceros en Bogotá, buscando una levadura para vino, y la conseguí en un lugar de un señor bien chévere que de hecho se interesó mucho en el tema y me dio una levadura específicamente para vinos semiblancos… —es que esas son por grados que uno quiere tener en el producto final. Y esa fue la que escogí.

¿Además de los tres ingredientes típicos, su hidromiel tiene algo más, digamos que le dé un toque más autóctono, o son simplemente los tres productos básicos?

Los tres productos básicos hasta el momento, pues es el hidromiel tradicional donde no se le añade ninguna especia ni nada, porque existen muchas variaciones de hidromiel. Hasta el momento yo hago la tradicional, pero se le podrían agregar frutas, especias, uva, cidra, lúpulo y malta para hacer como una cerveza…

Recientemente ha surgido un interés por el hidromiel a nivel mundial, tanto que hay otras experiencias en su producción artesanal aquí en Colombia, ¿a qué cree que se deba ese auge del hidromiel?

Yo pienso que acá en Colombia, los productores de hidromiel que yo conozco que estén tratando de impulsar la bebida como tal, tienen alguna filiación a la mitología nórdica. Porque en culturas como la nuestra esa bebida se perdió. Y a nivel mundial, el crecimiento es increíble, en Estados Unidos, de hecho —en la investigación que hice de mi proyecto grado—, la rama de productores de hidromiel es la que tiene el crecimiento más grande a nivel Estados Unidos; en 2013 solo había cuarenta empresas y ya en 2016 había cuatrocientas. Entonces es una cosa loca. Acá en Colombia, los que estamos, tratamos de impulsar el producto, porque es un producto que, debido a la cerveza y al vino, se olvidó mucho. Entonces todo este tipo de cosas antiguas, como el hidromiel —la bebida alcohólica fermentada más antigua adoptada por la humanidad— se están tratando de impulsar; esa cuestión de lo vintage, todo esto se está tratando otra vez de sacar de la tierra y volver a esos productos que olvidamos. De pronto, puede ser eso, más que todo esa apropiación de lo antiguo.

¿Cree que aquí en Colombia particularmente hay una relación entre estas experiencias de producción artesanal de hidromiel y el auge de fenómenos musicales como el viking metal o el folk metal?

Total, total. De hecho, pienso yo, que lo único que hace que exista hidromiel acá en Colombia, es eso. Porque, lo que le comentaba: los pocos productores que existimos acá en Colombia, que se conozcan, definitivamente tienen una filiación con el viking metal, folk metal, black metal, todo lo que tenga una mínima relación con la cultura nórdica. Porque eso sí, no conozco a la primera persona que sepa de hidromiel (y no sepa de esta música), a menos de que ya sea un conocedor bastante de alcohol o de bebidas fermentadas, como para que diga: «no, yo conozco el hidromiel y nunca he escuchado el viking metal, no tengo ni idea qué es la mitología nórdica». Aunque hay muchas personas que conocen el hidromiel por sagas como Harry Potter o una serie como Vikings, todo ese tipo de cosas; pero los que impulsan (esta producción) son la gente que escucha viking metal y folk metal, principalmente.

En un entorno donde predomina la cerveza, el aguardiente o incluso el vino, como en Colombia, ¿cómo ha sido la recepción de su producto?

La recepción es un sí y es un no, porque acá en Colombia al fin al cabo el hidromiel es un vino. Se ha visto un crecimiento con respecto al consumo de productos vínicos acá en Colombia; hay muchos estudios al respecto.

Como la cerveza, como el aguardiente; es imposible luchar contra eso, porque eso va arraigado en la cultura colombiana…, digamos una Póker, un Águila o el aguardiente Néctar. Pero, en cuanto a la recepción, lo que yo como productor busco, es enfocarme en dos nichos: las personas que tienen mucho interés en la mitología nórdica, y las personas que tienen bastante interés en las bebidas alcohólicas fermentadas, porque hay muchos amantes de los vinos y las cervezas, que no solo se enfocan en tomar Póker por embriagarse, sino que en serio tienen un paladar para esto.

En este momento se podría decir que esto es un proyecto bastante artesanal. A pesar de que usted es ingeniero químico, aún tiene rasgos artesanales, y entiendo que se quiere mantener en ese estado.

La idea es esa, yo en este momento tengo bastantes proyectos con respecto al hidromiel, es mi proyecto de vida. La idea es mantenerlo artesanal, sí, porque pienso que la parte de industria no me llama nada la atención —de micro-filtraciones y todo este tipo de cosas— porque le quita muchas propiedades de un buen producto.

La competencia internacional no da tregua en Mazer Cup.

¿Hacia dónde ve el proyecto a futuro, qué vislumbra, qué otras metas tiene para este producto, por ejemplo, en términos de posicionamiento, de marketing, de mayor desarrollo empresarial?

Mi idea en este momento, es comenzar a sacar un mayor stock, mientras hago unos estudios con respecto al tema, lo que queda de este año. Tener stock para seguir promocionándolo por las redes sociales, que es el motor máximo en marketing, barato y fácil. En su momento la idea es fundar una cervecería, una planta para producción de hidromiel, y comenzarlo a impulsar en bares supermercados, sitios específicos de vinos; es tratar de meter el producto en el mercado.

¿Eso quiere decir que quiere incursionar en el mercado de la cerveza artesanal?

También. Ese es mi enfoque, pero sin dejar de lado como producto principal de lo que vaya a hacer, el hidromiel, porque es mi producto estrella. Lo denominaría como una cervecera artesanal, pero al fin al cabo el producto de esta empresa sería el hidromiel y, en segundo plano, la cerveza.

¿Se podría decir entonces que el proyecto enfocado al hidromiel, es llegar a consolidar un producto de muestra colombiano, que digan: «este es un hidromiel colombiano»?

Exacto. Por mi parte pienso que los productores acá no le hemos podido dar ese empujón de decir que acá en Colombia también se puede llegar a producir hidromiel como lo hacen en Estados Unidos y en Europa. Me encantaría poder llegar a ser el primero que diga: «es el hidromiel que se produce en Colombia, se vende en todos los supermercados». Para mí ya pasó de un trasfondo solamente de mi filiación con respecto a la cultura nórdica, sino a un producto al cual se le puede sacar un valor agregado increíble.

¿Se ve exponiendo su producto en un futuro en una competición?

Ese es mi sueño, y poder a llegar a tener algún premio al respecto. La única competencia importante a nivel mundial, con respecto a hidromiel, se llama de Mazer Cup, la hacen en Estados Unidos, y ellos reciben de hecho hidromieles de otros países, y los ponen en competencia entre ellos. Y sería para mí un honor poder competir y llegar a tener un producto de tan buena calidad que pueda llegar a tener algún premio o ser el mejor en alguna categoría, eso para mí sería increíble.

Pedro, muchísimas gracias por esta entrevista.

Gracias a usted.

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